Carrefour despide a las trabajadoras del servicio de limpieza después de 16 días en huelga

Ni la multinacional francesa Carrefour ni la subcontrata de limpieza para la que trabajaban se quiere hacer cargo de la responsabilidad por el despido de diez trabajadoras que limpiaban el centro de Leganés.

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Tres semanas de concentraciones en la puerta, medio mes de huelga, incertidumbre, vulneraciones de derechos y un gran apoyo vecinal. Las trabajadoras del servicio de limpieza del Carrefour de Plaza Nueva (Leganés, Madrid) han dado la batalla pero no han conseguido mantener sus puestos de trabajo y hoy el centro comercial impedía su acceso. “No nos han dejado entrar. Solo nos han dejado ir a las taquillas para recoger nuestras cosas. Ahora solo nos queda denunciar y es lo que vamos a hacer”, cuenta a El Salto María Ángeles Zamora, representante del comité de huelga de Servimil.

Todo comenzó a finales de febrero, cuando de manera accidental se enteraron de que sus puestos pendían de un hilo. Un mensaje de WhatsApp mandado a la plantilla de Carrefour buscando voluntarios para las tareas de limpieza les ponía sobre aviso. Su empresa, Servimil, había contactado con Carrefour para informarles de que en abril renunciaban al servicio por encontrarse en concurso de acreedores y pedían la subrogación de las 10 trabajadoras, tal y como indica el Convenio de Limpieza de Edificios y Locales de la Comunidad de Madrid.

Carrefour se negó a volver a sacar a concurso el servicio para que la empresa entrante contratara a las diez trabajadoras y también renunció a admitirlas. Desde la multinacional, pretendían cubrir sus plazas ampliando las horas o cambiando las condiciones de contrato de su plantilla.

Es entonces cuando las trabajadoras del servicio de limpieza deciden plantar cara. Tras una semana de concentraciones en la puerta del establecimiento, el 1 de abril comenzaban una huelga que acabó siendo indefinida.

Unos días en los que han recibido un gran apoyo vecinal de otros colectivos, vistiendo la puerta del supermercado de una protesta continua. Cuando piensa en estos días, a Zamora solo se le viene a la cabeza una palabra “solidaridad”. “Sin la ayuda vecinal el asunto no habría salido del recinto”, asegura. “Para nosotros ha sido un apoyo, un empujón, si no hubiera sido por su compañía a lo mejor no habríamos terminado los 16 días de huelga. Nos han venido muchos bajones y para nosotras ha sido un punto de apoyo muy grande. Nos han llevado hasta comida”, añade.

En el limbo

En un principio Servimil rompía el contrato el 1 de abril. Las trabajadoras consiguieron un poco de aire y dicha fecha se amplió hasta el día 16. Ayer fue su último día de huelga y su último día con Servimil. Hoy Carrefour ha cumplido con sus amenazas y no ha dejado entrar a las trabajadoras. Pero ninguna de las empresas se hace responsable de los despidos. Por el momento, lo único que han recibido es una misiva de Servimil anunciándolas que la cadena de supermercados debe subrogarlas. Nada de finiquito, ni de carta de despido, pues las dos empresas niegan su responsabilidad en el asunto.

“Esto alarga más la situación. Llevan un mes sin nómina y sin una paga de beneficios y ni siquiera pueden apuntarse al paro todavía. Pero es lo típico de las contratas…”, dicen en CGT

Para Santiago de la Iglesia, secretario de CGT zona sur que ha estado asesorando a la sección sindical del comité de empresa de Carrefour, las trabajadoras deben denunciar a las dos empresas porque ninguna de las dos les ha dado la carta de despido. “Ahora hay que determinar a quién se le atribuye ese despido. Previamente al juicio hay que poner una solicitud en el servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación donde se convocará a las dos empresas y a las despedidas a una mediación. Como ninguna de las dos se va a querer hacer cargo entonces se presentará la demanda. Con el acta de la mediación ya podrán apuntarse al paro. Actualmente se encuentran en un limbo legal”, asegura.

Para el representante sindical, este modus operandi ahonda en la precarización de la situación de las trabajadoras. “Esto alarga más la situación. Llevan un mes sin nómina y sin una paga de beneficios y ni siquiera pueden apuntarse al paro todavía. Pero es lo típico de las contratas que hacen esto para lavarse las manos”.

Vulneración de derecho a huelga

El pasado 5 de abril las trabajadoras denunciaban que se había vulnerado su derecho a huelga. Tal y como publicó El Salto, el comité de huelga comprobó que la empresa había entrado a limpiar por la noche con trabajadores de su plantilla. Esta situación se repitió en varias ocasiones y ha sido admitida por la inspección de trabajo. “La inspección estuvo en el centro y pudieron verificar que se había vulnerado el derecho de huelga. Comprobaron que había dos máquinas más de limpieza de las que dispone Servimil y que habían estado usándolas la noche anterior”, cuenta de la Iglesia.

“Además se ha hecho con trabajadores de Carrefour lo cual es un agravante de la situación ya que no es la empresa que está destinada a ese servicio. Carrefour está vulnerando el derecho de huelga de trabajadoras que no pertenecen a su plantilla. Se merecen una buena sanción”, concluye.

Esto solo ha sido una de las piedras que han debido sortear estas trabajadoras durante estos días de lucha. Pero no se van a rendir y pelearán hasta el final. “Han sido días muy intensos, con 16 jornadas de huelga, que en todo momento ha sido secundada por el 100% de la plantilla, lo que consideramos un éxito. Ahora solo nos queda esperar al juicio, sin renunciar a recuperar nuestros puestos de trabajo o alcanzar la mayor indemnización posible. Esto no ha terminado”, avisan.


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