Cifuentes debe dimitir

“Va a caer por KO o a los puntos”, me dice un importante dirigente político. La única duda es si dejará la presidencia de Madrid con la dignidad que no ha tenido esta semana o si prolongará esta agonía un tiempo más

Aquí no solo está en juego qué pasa con Cifuentes, sino el prestigio de una Universidad cuya marca ya estaba por los suelos, después del lamentable episodio de su exrector plagiador

Cristina Cifuentes tiene un título universitario regalado, un máster que realmente no cursó. No pisó las clases un solo día. Una funcionaria muy cercana entró en su expediente y le cambió dos notas saltándose la ley. No consta en ningún registro oficial que presentase el trabajo de fin de máster. El documento no aparece por ningún sitio y es dudoso que tal trabajo siquiera exista: ni lo encuentra Cifuentes ni tampoco la Universidad. Podría falsificarlo, supongo que ha tenido la tentación. Tampoco sería el primer documento irregular que presenta para defenderse de las informaciones de eldiario.es. Pero si Cifuentes habla con un buen abogado, seguro que le aconseja frenar en esta carrera hacia el abismo. No solo tiene un problema político. También afronta un posible problema judicial.

Su versión de los hechos ha cambiado tanto en estos días porque todas sus explicaciones han sido falsas, de principio a fin. Las mentiras tienen las patas muy cortas y por eso se encuentra hoy así. “Va a caer por KO o a los puntos”, me dice un importante dirigente político. La única duda es si dejará la presidencia de Madrid con la dignidad que no ha tenido esta semana o si prolongará esta agonía un tiempo más. La Semana Santa o la excusa de una gripe no le servirán para huir eternamente. En su propio partido, ya son muchos quienes le aconsejan dimitir.

Cuando eldiario.es abrió este miércoles su portada con esta investigación de Raquel Ejerique donde decíamos, con todas las letras, que había obtenido un máster con notas falsificadas, no estábamos jugando a la ruleta rusa. Este periódico no especula con la información, ni apuesta a doble o nada con un simple rumor. Si no hubiésemos tenido la información atada, nunca habríamos publicado un titular tan contundente. Lo hicimos porque es lo que pasó, porque teníamos las pruebas, porque contábamos con todo tipo de fuentes y documentos que acreditaban decenas de ilegalidades. Porque sabíamos que una Universidad pública que depende de ella y donde fue consejera había regalado, por la cara, un título oficial a la presidenta de Madrid.

Ya hay una denuncia presentada y hasta el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, el presidente del partido que sujeta su Gobierno, está pidiendo a la Fiscalía intervenir. No es para menos, porque el escándalo ya no solo afecta a Cifuentes sino también a una de las universidades públicas de Madrid. Aquí no solo está en juego qué pasa con Cifuentes, sino el prestigio de una Universidad cuya marca ya estaba por los suelos, después del lamentable episodio de su ex rector plagiador.

En su huida atropellada en las mentiras, Cifuentes está arrastrando también a todos sus cómplices en este escándalo. A su ‘conocida’, Amalia Calonge, esa amable funcionaria que le cambió las notas y que estaba disponible cada vez que Cifuentes necesitaba una gestión. Al director de máster que luego resultó que no lo era, el catedrático Enrique Álvarez. Al profesor Pablo Chico que le puso un “no presentado” –normal, no pisó la clase– y dos años después lo cambió por un notable; el mismo que tiene  varios trabajitos en ayuntamientos gobernados por el PP. A las tres profesoras en precario que aseguran que  participaron en un comité evaluador que es ilegal y que han firmado un papel muy dudoso y que las puede comprometer. También ellos, al igual que Cifuentes, se enfrentan a unas posibles consecuencias muchísimo más graves que una inspección interna de la Universidad.

El master de Cifuentes era presencial, pero solo para los estudiantes sin pase VIP. Han hablado una cuarta parte de los matriculados –cinco alumnos de poco más de 20– y ninguno la vio jamás; la mayoría de ellos ni siquiera sabían hasta esta semana que habían compartido clase con la presidenta de Madrid.

La pregunta ya no es solo cómo logró Cifuentes sus dos notables en diferido, sino cómo pudo aprobar las otras once asignaturas sin pisar la clase. Tiene incluso cinco sobresalientes, el premio a un esfuerzo que nunca existió.

Las mentiras de Cristina Cifuentes sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos

Cristina Cifuentes aún tiene mucho que explicar. ¿De dónde sacó el tiempo para terminar un máster de 600 horas lectivas en ocho meses, unas 15 horas semanales? ¿A cuántas clases asistió?

Cristina Cifuentes: “No hay ninguna irregularidad relacionada con este máster”

Falso. Por mucho que la Universidad Rey Juan Carlos quiera vestir lo ocurrido de normalidad, cayendo en varias contradicciones, no es en ningún caso habitual que una funcionaria de otro campus distinto modifique dos notas de una alumna dos años después de que se cierre el curso. Como bien sabe cualquier profesor universitario – Antón Losada hoy lo explica muy claro– los protocolos para modificar una nota no se parecen en lo más mínimo a lo que ha explicado Cifuentes o la Universidad. No es esta siquiera la única irregularidad.

Cifuentes: “Como ha explicado la propia Universidad, hubo un error de transcripción de las calificaciones en el sistema informático”.

Falso. No hubo un error de transcripción. Según la versión explicada ayer por la Universidad hubo dos errores, de dos profesores distintos y ambos se equivocaron al introducir las notas en el sistema informático cada uno por separado –que es como se registran las notas–. Ya es mala suerte, ya es casualidad.

Cifuentes: “Fue un máster que hice no por el título sino porque me interesaba mucho la materia. (…) Yo no necesitaba engordar mi currículum para nada porque soy funcionaria en la universidad. A mí tener el título o no tenerlo me daba lo mismo”.

Falso. Cristina Cifuentes se matriculó en ese máster porque es imprescindible para poder cursar después un doctorado, como era su intención. Así lo admitía ella misma en 2012 en su propia web, como recoge  esta vieja noticia de Europa Press: “Actualmente curso el Doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos”. ¿Y para qué quería el doctorado? Muy sencillo. Porque con él podría dar clase en la universidad, cuando dejase la política, en vez de volver a su plaza de funcionario, que es como personal de administración y servicios (PAS). Es el mismo camino que utilizó la propia hermana de Cifuentes, Margarita: era funcionaria PAS; hizo el doctorado (en un tesis dirigida personalmente por el rector de los plagios) y después la Rey Juan Carlos la contrató a dedo como profesora visitante, de forma claramente irregular.

Cifuentes: “Supongo que el trabajo de fin de máster estará en la universidad”

Es sorprendente que un trabajo de fin de máster sea  tan difícil de localizar porque se supone que fue escrito con un ordenador conectado a Internet en 2012, no con una máquina de escribir el siglo pasado. Fuentes cercanas a Cifuentes aseguran que no lo encuentra entre las cajas de varias mudanzas y en la Universidad también sigue sin aparecer. Cifuentes ha mostrado un acta del trabajo de fin de máster bastante irregular – el tribunal que supuestamente evaluó a Cifuentes es ilegal– pero aún no aparece el único documento que puede demostrar fehacientemente que lo presentó y en qué fecha exacta lo hizo. No es tampoco el trabajo de fin máster, que en algún momento, milagrosamente, tal vez aparecerá. Es el registro informático de entrada de ese trabajo en la Universidad. No se sabe nada de este documento, que la Universidad debería aportar.

¿Tiene sello de registro de entrada la Universidad Rey Juan Carlos? Sabemos que sí. Lo acabamos de confirmar con la investigación oficial que ha anunciado el rector, el primer documento de esta historia que aparece con un sello oficial.

Cifuentes: “Ese medio (eldiario.es) se puso en contacto con mi gabinete a última hora de ayer”

Falso. La primera llamada de nuestra compañera Raquel Ejerique al gabinete de Cristina Cifuentes para recabar su versión de los hechos fue el martes 20 de marzo a las 13:08. Hubo otras tres llamadas ese mismo día: a las 15:10, a las 17:21 y a las 19:47. Cifuentes tuvo tiempo más que suficiente para contestar a nuestras preguntas sobre la manipulación de sus notas por una funcionaria y en aquel momento sus portavoces nos dieron una versión radicalmente distinta a la que ha dado el miércoles: que se había dejado dos asignaturas para otra convocatoria posterior. ¿Cómo es posible que Cifuentes no recordase un episodio tan llamativo como el que la Universidad explicó después? ¿Alguien que va a recoger un título de máster y no puede porque faltan dos notas por errores informáticos lo olvida tan fácilmente?

Cifuentes: “Esta persona (la funcionaria que cambió la nota) no es amiga mía, pero la conozco, como conozco a muchas otras personas en la universidad. Fue la que me acompañó amablemente a recoger finalmente mi título”.

No fue eso lo que nos contó el gabinete de comunicación de Cristina Cifuentes el martes. “No la conoce de nada”, nos aseguraron, y así lo reflejamos en nuestra primera información. Para no conocerla de nada, no se entiende tampoco la casualidad de que sea justo ella quien modifica las notas, en 2014, y también justo ella quien acompaña a Cifuentes a recoger el título, en 2017.

Cifuentes: “¡Seis euros! ¿Cómo va a costar una matrícula seis euros? Esto en qué cabeza cabe. Esto fue una penalización que la Universidad puso precisamente por haber presentado y haber leído el trabajo más allá de la fecha establecida.”

Falso. No existe en el reglamento de la Universidad esa tarifa de penalización por presentar tarde el trabajo de fin de máster de la que habla Cifuentes. Lo que  sí especifica el reglamento –artículo 7.2– es que si no presentas el trabajo de fin de máster en el curso correspondiente, puedes repetir la matrícula el curso siguiente sin tener que pagar todo el precio otra vez. “El segundo curso que realice la matrícula de la asignatura de Trabajo Fin de Máster sólo deberá abonar las tasas administrativas correspondientes”, dice el reglamento de la URJC. ¿Y cuánto es esa tasa administrativa? Las  tarifas oficiales de la Universidad lo confirman: 6 euros con once céntimos es el precio de los gastos de secretaría. También queda confirmado con  los nuevos documentos que desvelamos hoy, donde se ve claramente que esos 6,11 euros corresponden al “trabajo de fin de master” del curso académico 2012-2013, y por eso se pagó en noviembre de 2012. ¿Para que se volvió a matricular Cifuentes si había aprobado ya el curso anterior?

Tampoco se entiende algo. Si en noviembre de 2012 Cristina Cifuentes fue a la Universidad a pagar unas tasas, ¿por qué no aprovechó para pagar el título del máster que, según ella, ya estaba terminado?

Ni Cifuentes ni tampoco la Universidad aclaran igualmente otro de los incumplimientos flagrantes del reglamento. ¿Cómo pudo presentar el trabajo de fin de máster en julio de 2012 si en su expediente, hasta octubre de 2014, aparecía otra asignatura pendiente?

Cifuentes: “Las explicaciones las tendrá que dar en todo caso la Universidad, que es quien comete este error administrativo”

Falso. Cristina Cifuentes aún tiene mucho que explicar, y no solo cuántos días más necesita para encontrar su trabajo de fin de máster o por qué se volvió a matricular en noviembre, cuatro meses después de –según su segunda versión– aprobar. Sigue sin estar claro en qué huecos de su apretada agenda encontró tiempo la delegada del Gobierno en Madrid para realizar un máster presencial de 60 créditos: 600 horas lectivas en ocho meses, unas 15 horas semanales. ¿A cuántas clases asistió?

Cifuentes: “He sufrido un ataque sin calificativos y sin fundamento que está construido sobre una pura falsedad”

Falso. Todas las informaciones que ha publicado  eldiario.es están sostenidas por documentación interna de la propia Universidad, por las distintas versiones que ha dado el gabinete de la presidenta de Madrid, por fuentes en la Universidad Rey Juan Carlos y por un trabajo periodístico contrastado y veraz. El propio rector de la Universidad, en sus contradictorias excusas, admite que son ellos quienes han cometido errores, no eldiario.es.

Cifuentes: “Nunca me he escondido, no me voy a esconder jamás, no me voy a ocultar”

Falso. Durante la mayor parte del día, ni Cristina Cifuentes ni su gabinete de comunicación dio explicación alguna ni tampoco rectificó la primera versión que aportaron a eldiario.es el martes. Durante gran parte de la tarde de ayer, aseguraron a los medios que Cifuentes daría una rueda de prensa, que nunca llegó.

Cifuentes: “Los últimos tiempos vengo sufriendo ataques permanentes. A quien esté detrás, que sepa que me hace más fuerte”.

Cifuentes insinuó que hay una mano negra política detrás de nuestra información. Se equivoca de pleno. Detrás de exclusivas como esta investigación periodística sobre su peculiar máster, que aún no hemos terminado de publicar, solo está el apoyo de más de 24.000 socios. Más de 24.000 lectores comprometidos que nos permiten trabajar con independencia y libertad.

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–Artículos de Ignacio Escolar | 23 y 22-03-2018 | Cifuentes debe dimitir y Las mentiras de Cristina Cifuentes sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos


Vídeo relacionado, eldiario.es/Youtube, 06-05-2018

CRONOLOGÍA | 36 días de mentiras: la caída de Cristina Cifuentes

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