Cinco mentiras en torno a la aprobación del techo de gasto propuesto por el PSOE

El Gobierno del PSOE ha propuesto una subida del techo de gasto irrisorio y los argumentos para apoyarlo han sido igual de ridículos o, cuanto menos, fácilmente refutables.

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Pedro Sánchez en el Pleno del Congreso de los Diputados el pasado 17 de de julio // La Moncloa

Últimamente estoy leyendo a algunas personas –muchas de las cuales no son precisamente de derechas- asegurar que el Gobierno de Sánchez no tuvo más remedio que proponer un techo de gasto irrisorio y que la oposición -especialmente Unidos Podemos- se equivocó al no votar a favor de su aprobación. Opiniones legítimas, sin duda alguna, pero que suelen acompañarse de argumentos ridículos o, cuanto menos, fácilmente refutables. El hecho de que a veces esos alegatos vergonzantes sean arrojados por personalidades provenientes del mundo académico no hace sino confirmar las sospechas que se originan con una primera lectura superficial: parecen más una defensa a ultranza de la postura del Gobierno en base a intereses o preferencias políticas que una defensa en base a principios o cuestiones ideológicas. Como si hubiese que apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez solamente por no ser del Partido Popular y no por la utilidad de las políticas que esté aplicando. A continuación enumero y rebato los argumentos que más he visto por ahí y que más sonrojo me han provocado.

1. “El Gobierno del PSOE ha logrado un retraso en el ajuste impuesto por Bruselas”.

Anda, pues qué cracks son, ¿no? Lástima que ese éxito no sea exclusivo del PSOE, ya que el Gobierno del PP lo ha conseguido absolutamente todos los años desde su llegada al poder. La Comisión Europea siempre se ha hecho la dura pero a la hora de la verdad ha relajado los objetivos de déficit público todos los años, sin exclusión. Llamadme loco, pero a lo mejor tiene más que ver con la elevada permisividad y flexibilidad del ejecutivo comunitario mostrada frente a gobiernos amigos que a las virtudes del equipo de Pedro Sánchez.

2. “No haber aprobado el techo de gasto propuesto por el Gobierno impide aprovechar la tolerancia de Bruselas y nos aboca a más recortes de los inicialmente previstos”.

Éste es mi argumento preferido, por lo intuitivo que parece a pesar de lo falso que es. Vamos a ver, si el tutor de las cuentas públicas españolas es Bruselas, lo que importa es que Bruselas esté contenta, no lo que escribamos en cualquier papel de jurisdicción española por mucho que se llame Presupuestos Generales del Estado. Es decir, que si Bruselas se conforma con un ajuste más suave, da absolutamente igual que sobre el papel no venga recogido ese ajuste más suave. Veámoslo de otra forma: si una comunidad autónoma se salta el compromiso actual de realizar el ajuste duro y realiza el suave, ¿qué problema hay si Bruselas nos da permiso para hacerlo? ¿Acaso va a ir el Ministerio de Hacienda a sancionar a la comunidad autónoma por haberse extralimitado? ¡Venga ya! El poder supervisor y sancionador lo tiene el propio Gobierno de PSOE; que permita que las administraciones públicas se salten los compromisos anteriores porque ya no tienen validez con Bruselas y asunto resuelto. Por supuesto, el Gobierno lo sabe perfectamente y sólo utiliza este argumento con fines políticos. Como Bruselas permite que recortemos 5.000 millones de euros en vez de 11.000 millones como nos había dicho en un principio, si al final recortamos 11.000 será responsabilidad única y exclusiva del Gobierno estatal que es quien controla y sanciona (y quien por lo tanto puede hacer la vista gorda), no de Bruselas ni de cualquier grupo parlamentario del Congreso. Que no nos tomen el pelo.

3. “El Gobierno tiene poca fuerza y no puede hacer todo lo que le gustaría; ha elevado el techo de gasto todo lo que puede dentro de su margen de maniobra”.

Ok a la primera frase: el Gobierno está en clara minoría y no puede hacer todo lo que quiera. Pero eso es una cosa y otra que el techo de gasto propuesto para 2019 sea el más bajo de toda la historia, exceptuando sólo el del año 2018. Nadie le ha pedido al Gobierno que eleve el Techo de Gasto hasta el infinito, ni siquiera que lo eleve a cotas de años anteriores al inicio de los recortes. De hecho, nuestra propuesta fue que elevase el techo de gasto al menos hasta el que había en el año 2016 (11,2% sobre el PIB), que es aún muy reducido pero tolerable incluso por partidos políticos de derecha recelosos del gasto público. Sin embargo, el nivel propuesto ha sido del 10,2%, una absoluta miseria que nos abocaría a un horizonte de consolidación de los recortes y una notable reducción del tamaño de nuestro Estado del Bienestar. Además, menuda desfachatez la del PSOE pidiendo el voto a favor para un techo de gasto del 10,2% ¡cuando ellos mismos votaron en contra del Techo de Gasto que propuso el PP para 2015 que era del 12%! Eso, no sé en otros sitios, pero en mi pueblo se llama tomar el pelo a la gente.

4. “No podemos aumentar el Techo de Gasto a voluntad porque lo hemos pactado con Bruselas”.

Falso. Falsísimo, de hecho. Lo que hemos pactado con Bruselas son los objetivos de déficit para los siguientes años, no el Techo de gasto, que es algo muy diferente. Se puede respetar el mismo tope de déficit tanto con un Techo de gasto minúsculo como con otro mayúsculo. La variable importante en este caso son los ingresos: si se quiere aumentar el techo de gasto y respetar el tope de déficit público, basta con incrementar los ingresos de forma paralela. Y como nuestra economía ingresa entre 8 y 9 puntos porcentuales del PIB menos que la media europea, tenemos la seguridad de que es posible, al menos, elevar el techo de gasto en esa proporción. Pero el techo de gasto propuesto por el PSOE ha sido de 0,2 puntos porcentuales del PIB. Casi llegamos a esos 9 puntos… casi.

5. “No sólo importan las limitaciones europeas, también las españolas como la que impone la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera”.

Ah, no me digas. Entonces te interesará saber que Unidos Podemos presentó una proposición de ley para reformarla que fue admitida a debate y votación por un error de la cámara del Congreso controlada por el PP y Ciudadanos (llegaron con el veto 4 minutos tarde) y de la que el actual Gobierno de Pedro Sánchez no parece tener prisa por tramitarla, ya que no ha presionado a la cámara, ni negociado con otros grupos los apoyos, ni sacado a la agenda pública, ni nada de nada. El Gobierno podrá decir misa, pero hay que estar muy ciego para no ver que en realidad no tiene interés ni prisa por reformar la ley que aprobó Montoro y que tanto daño causa a comunidades autónomas, ayuntamientos, y al bienestar de la ciudadanía en general. Si tuviese voluntad esa ley ya habría sido reformada, o al menos su trámite parlamentario habría sido iniciado. Pero a la vista está que no tienen voluntad. Si se han movido algo ahora ha sido por obligación (la aprobación del techo de gasto tiene sus plazos), no por convicción ideológica.

En definitiva, no hay argumento sólido que respaldase la votación a favor de un techo de gasto que hubiera sido prácticamente el más bajo de todos los tiempos y que hubiese condenado a nuestro estado del bienestar a un horizonte de recortes perpetuos. El cambio de Gobierno no sólo debería servir para cambiar de imagen; también para cambiar de políticas.

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