Desmontando el mito de la inmigración: ni los europeos la ven mal ni provoca inseguridad

  • Para la ciudadanía europea tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político la inmigración no es «ni buena ni mala»
  • “Mientras la tasa de población migrante fue aumentando, la tasa de criminalidad fue bajando”

inmigración

Un momento de la concentración de Madrid por los derechos de refugiados e inmigrantes. / L. P. (Efe)

Los partidos de extrema derecha se sirven de los bulos contra migrantes y personas refugiadas para extender su influencia por Europa. Líderes de la ultraderecha como Viktor Orban o Matteo Salvini han conquistado el poder con un discurso anti-inmigración basado muchas veces en fake news (noticias falsas) y medias verdades.

Para derribar estos mitos y mentiras en torno a las migraciones en la UE, están surgiendo iniciativas como el estudio presentado la semana pasada por la Fundación Alternativas. La investigación viene a demostrar que ni la opinión pública europea tiene una visión tan negativa de la inmigración como se piensa ni ésta provoca “la islamización” de Europa o el aumento de la criminalidad. El texto además insta a los países miembros a construir una verdadera política común.

El estudio Desmontando el falso mito del problema migratorio’de las investigadoras Beatriz Cózar y Leticia Rodríguez es un trabajo que ante las fake news (falsedades) se agarra a los facts (hechos), resumió Diego López Garrido, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.

Las autoras señalaron la necesidad de demoler estas mentiras sobre la inmigración que siembran odio y permiten la propagación de fuerzas extremistas, siendo “preocupante que partidos de esta índole tengan representación parlamentaria y presencia en los gobiernos nacionales y la Eurocámara”, señaló Cózar.

También consideran que la UE, lejos de intentar externalizar su control fronterizo, deberían reformar sus sistemas de asilo e intentar generar un espacio común donde la solidaridad y el respeto a la vida humana sean una obligación.

¿Es la inmigración un problema para la ciudadanía europea?

Algunas de las conclusiones más importantes del estudio se refieren a la percepción de la ciudadanía europea sobre la inmigración.

“Uno de los argumentos más utilizados por los partidos populistas europeos es que la inmigración quita puestos de trabajo y es mala para la economía del país”, pero Cózar y Rodríguez inciden en que la gran mayoría de la población europea piensa que la inmigración “ni es buena ni mala para el país”. Además, al cruzar los datos de la Encuesta Social Europea de 2016 con el programa SPSS han descubierto que para la ciudadanía tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político la puntuación mayoritaria sigue siendo 5, cuando 0 es “muy mala para la economía” y 10 “muy buena para la economía”.

Otro de los argumentos que usan los partidos de extrema derecha es “la islamización de las sociedades europeas” como problema ocasionado por la inmigración que reciben de los países arabo-musulmanes. Sin embargo, la gran mayoría de la ciudadanía europea se decanta otra vez por ese 5, la posición intermedia. “A la vista está de nuevo el centrismo europeo que ni cree que los inmigrantes hagan de su país un mejor o un peor sitio para vivir”, esgrime el informe. Esa sigue siendo la opinión mayoritaria tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político.

El “centrismo” europeo vuelve a aparecer ante la pregunta de si “el Gobierno debería ser más generoso a la hora de juzgar las aplicaciones de estatus de refugiado”. La mayoría ni está en desacuerdo ni está de acuerdo, aunque en este aspecto si hay una diferenciación ideológica porque “las personas más a la derecha creen que no debe ser tan generoso”, explicó Rodríguez.

Por otro lado, la mayoría de la ciudadanía europea, tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político, está de acuerdo con que las personas refugiadas puedan traer a Europa a sus familiares más cercanos a vivir con ellos.

De cualquier manera, los resultados de la Encuesta Social Europea de 2018 se publicarán en otoño de este año. Estos nuevos datos, según las investigadoras, podrán hacer comprender de manera más clara “el impacto de la crisis migratoria en la sociedad europea” para que puedan establecerse conclusiones más definitivas.

¿Es la seguridad un problema ligado a la inmigración?

Otro de los falsos mitos que trata de derribar el informe es el del vínculo entre inmigración e inseguridad o criminalidad. “A pesar de que en ocasiones la inmigración se ha considerado una amenaza, siempre se ha visto como una oportunidad. Fue a partir de los años 80 cuando se empezó a abordar como un problema de seguridad”, explicó Cózar.

En el caso español, las investigadoras se remontan al CIS de 2017 para destacar que solo una minoría de los entrevistados relaciona la inmigración con la inseguridad. Cuando se les pregunta a los entrevistados “qué es lo primero que se le viene a la mente” cuando oye la palabra inmigración, un 4,3% lo relacionan con la delincuencia e inseguridad. Sin embargo, las respuestas mayoritarias se relacionan con el hecho de que tienen la necesidad de venir a trabajar 28,7%, el sentimiento de empatía y solidaridad 17,6%, la pobreza y desigualdad 17,2%, los privilegios sociales frente a los españoles 9,2% o el impacto negativo en el mercado laboral 5,9%.

Además, el informe destaca, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, que los reclusos extranjeros alcanzaron su pico máximo en 2009, siendo el 35,7% los reclusos y reclusas. A partir de ese año la cifra ha ido disminuyendo hasta situarse en un 28,1%, mientras la población española en las cárceles constituye el 71,9% del total.

Mientras la tasa de población migrante fue aumentando, la tasa de criminalidad fue bajando”, destacó Cózar, quien además subrayó que “España tiene una de las tasas de criminalidad más bajas de la UE, siendo el tercer país a la baja”.

Las autoras invitaron al partido Vox a leer el informe y concluyeron, basándose en su investigación, que el verdadero debate y la mayor preocupación de la UE debería ser “la seguridad humana y la vida de las personas” migrantes y refugiadas. Los múltiples problemas e incluso la muerte que enfrentan estas personas es el asunto que más debería preocupar a Europa.

Entre las recomendaciones para mejorar la situación actual del fenómeno migratorio, propusieron la reforma del Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) y la consecución de una verdadera Política Migratoria Común; la formación de futuros migrantes en origen y acuerdos entre países de origen y destino; el impulso de la integración social de los inmigrantes; el desarrollo de la alfabetización digital; la creación de observatorios y clínicas dedicadas a los derechos humanos y, en particular, a la inmigración; y la promoción de foros de debate sobre la inmigración dirigidos a la ciudadanía en general.