Diez propuestas que fomentan el consumo transformador para el municipalismo 2.0

Ante el nuevo ciclo electoral, se proponen diez iniciativas para fomentar un consumo transformador, de cara a los programas participativos de las alternativas municipalistas.

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Imagen de un cultivo de guisante en un huerto urbano // Álvaro Minguito

Hace ya casi cuatro años desde las últimas elecciones municipales en las que las alternativas municipalistas desbordaron el panorama político de muchas pequeñas y grandes ciudades, alcanzando el poder en algunos casos, o en otros una importante representación.

Tras la particular trayectoria de cada una de estas iniciativas, ante el nuevo ciclo electoral, muchas de ellas repiten, aunque en algunos casos derivando hacia proyectos más verticales, personalistas o dirigidos por los partidos tradicionales.

Reivindicando la horizontalidad, el carácter transformador y la apuesta por la construcción colectiva de estas alternativas, proponemos diez medidas, a incluir en sus programas, para impulsar un consumo transformador. Estas medidas hacen hincapié en la reducción del consumo, el intercambio y la reutilización de bienes, las relaciones justas entre consumidores y productores a través de canales cortos de comercialización, así como en reactivar las relaciones y la cooperación entre vecinas/os, frente al individualismo al que nos conduce el modelo de consumo actual.

1. Mercadillos de productos agroecológicos
A través de estos mercadillos se establecen canales directos de comercialización para pequeñas/os agricultoras/es agroecológicas/os de zonas cercanas, de forma que los precios son más justos para las/os productores/as y más asequibles para las/os compradoras/es. Estos mercadillos abren las opciones de comercialización a un modelo productivo que apuesta por la sostenibilidad y que contribuye a la creación de empleo y a fijar población en el medio rural.

Esta propuesta es especialmente interesante en barrios nuevos, o lugares donde el comercio de productos alimentarios está dominado por las grandes cadenas, y donde el pequeño comercio apenas tiene presencia. Por contra, si no se quiere entrar en conflicto en lugares donde el pequeño comercio sí es importante, se pueden celebrar los mercadillos los domingos, o en áreas con menor presencia comercial.

2. Comedores escolares agroecológicos
No sólo en comedores escolares, en cualquier comedor que dependa del municipio se pueden establecer menús con ingredientes de origen agroecológico. De esta manera, no sólo se da impulso a un modelo que apuesta por la sostenibilidad, sino que se fomenta una alimentación más saludable, algo especialmente importante cuando se trata de comedores para niñas y niños, para personas en riesgo de exclusión…

En cuanto al mayor precio de los alimentos de origen agroecológico, generalmente se compensa con la menor presencia de carne en los menús, algo que también redunda en el carácter saludable de este tipo de alimentación. Para favorecer la aceptación de estos menús, tanto en las personas que trabajan en la cocina, como de las/os receptores, el cambio se puede llevar a cabo de forma progresiva (primero un día a la semana, luego dos…)

3. Huertos comunitarios
Estos huertos pueden tener un gran valor educativo al acercar a la producción de alimentos a distintas personas, un proceso que suele ser muy desconocido sobre todo para aquellas que viven en ambientes urbanos. Además, estas experiencias pasan a ser espacios autogestionados que fortalecen las relaciones comunitarias y la construcción colectiva. Además, pueden tener un impacto especialmente positivo en personas mayores que se han criado en el medio rural y que por circunstancias han acabado viviendo en la ciudad, aportándoles una nueva forma de ocio y de relacionarse con personas que viven en su entorno.

4. Mercadillos de trueque
Con estos mercadillos se muestra cómo podemos satisfacer determinadas necesidades de bienes sin el empleo del dinero, lo cual sirve para cuestionar el modelo de consumo imperante. Además, con estos intercambios se ponen en valor objetos que de otra manera serían desechados y se establecen puntos de encuentro para las/os vecinas/os.

5. Cosatecas
Las cosatecas permiten tomar prestados objetos que se necesitan de forma poco habitual, sin necesidad de comprarlos. También permiten dar empleo a otros utensilios que ya no se usan, pues estos lugares se nutren de los objetos que va cediendo la gente. Se trata, pues, de una iniciativa que sirve para mostrar que hay una forma más colectiva de satisfacer nuestras necesidades, cuestionando los valores individualistas asociados al consumismo y apostando por soluciones más sostenibles frente a la sobreproducción impulsada por el modelo.

6. Tiendas gratis on-line de elementos voluminosos
Las tiendas gratis más conocidas son las de ropa, cuyas características permiten reunir en un local las prendas de las que se desprende la gente para que otras personas puedan recuperarlas. Sin embargo, este sistema con elementos voluminosos (muebles, electrodomésticos, etc.) presenta importantes dificultades, como el transporte y las necesidades de espacio. Por ello, puede ser más útil habilitar una página web en la que aquellas personas que se quieran desprender de algo lo puedan anunciar, para que las/os interesadas/os en recuperarlo se puedan poner en contacto con ellas.

7. Ludotecas
Igual que la cosateca, la ludoteca permite tomar prestados o donar distintos juegos y juguetes, mostrando una alternativa a la tendencia a la acumulación de estos objetos, a la vez que contribuye a mostrar valores alternativos al consumismo a niños y niñas.

En una ludoteca también puede existir una zona de juego, algo importante en un momento en que las niñas y niños juegan cada vez menos en la calle y tienen un ocio más individual y asociado al uso de la tecnología.

8. Instalaciones comunitarias de reciclado de muebles y/o electrodomésticos
En estas instalaciones no sólo se debe tener acceso a muebles y electrodomésticos que han sido desechados por otras personas, sino también a las herramientas y saberes necesarios para su reparación. Para obtener estos conocimientos, desde la administración, se puede contratar a profesionales del sector, aunque también es interesante fomentar el intercambio de conocimientos entre las personas que participan en la experiencia.

9. Talleres de reparación de bicis
Este taller puede funcionar de forma similar al anterior, y entre las ventajas de su implantación está la de contribuir a fomentar la movilidad en bicicleta. El taller puede ser un lugar de encuentro entre usuarias/os, con lo cual puede dar lugar a poner en marcha iniciativas comunes.

10. Depósitos de ropa usada en coles
Los colegios son lugares ideales para el intercambio de prendas de vestir, dado lo rápido que les empieza a quedar pequeña la ropa a niños y niñas, aunque también hay que destacar el valor educativo de esta iniciativa, que puede ser gestionada directamente por padres y madres a través de las AMPAs.