Ecologistas denuncia que Vandellós II ha funcionado dos semanas “de forma peligrosa”

El 2 de marzo Endesa e Iberdrola anunciaron la parada de la nuclear tras detectarse un aumento del agua contaminada en los sumideros del edificio de contención. El colectivo ecologista apunta a que la fuga procede de la barrera de presión del circuito primario, lo que hubiese obligado a parar la planta nada más detectarse el fallo.

https://i2.wp.com/www.elsaltodiario.com/uploads/fotos/r1500/b1e8266e/cn_vandellos_ii_tarragona_1_20140908_1187597943.jpg?resize=400%2C300&ssl=1

La central nuclear de Vandellós II, ubicada en L’Hospitalet de l’Infant, Tarragona.

Ecologistas en Acción denuncia que la central nuclear de Vandellós II (Tarragona) ha operado durante al menos dos semanas “de forma peligrosa” a pesar de haberse detectado una fuga de agua contaminada, lo que, según las especificaciones técnicas de funcionamiento (ETFs) del complejo, debería haber implicado la parada temporal e inmediata de la planta.

El 2 de marzo los propietarios de la central —Endesa, con el 72%, e Iberdrola, con el 28%, integrados para su explotación en la Asociación Nucelar Ascó-Vandellós (ANAV)— anunciaron la parada de la nuclear después de haberse observado un pequeño aumento de caudal del agua recogida en los sumideros del edificio de la contención”. La decisión se tomaba, según sus administradores, “para acceder a la contención y realizar las intervenciones que permitan determinar el origen del goteo y descartar que proceden de la barrera de presión”, asegurando que la planta se encontraba “en una condición segura”.

Sin embargo, la federación ecologista expone que la fuga de agua contaminada procede de la barrera de presión del circuito primario, situado dentro del recinto de contención. Citando las instrucciones recogidas en las ETFs, el colectivo indica que “la central debería haberse detenido en cuanto se detectó la fuga, puesto que el límite para esta fuga es cero”.

La barrera de presión del circuito primario de una central como Vandellós II es clave. En este tipo de plantas, denominadas de reactor de agua a presión (PWR), el agua de refrigeración alcanza presiones de unas 120 atmósferas para evitar su ebullición, a pesar de que las temperaturas que se alcanzan están muy por encima de los 100ºC. La barrera de presión está constituida por los elementos que contienen agua a alta presión y su integridad es clave porque una fuga pude dar lugar a que el escape aumente de tamaño y se un accidente tipo LOCA (Loss of Cooling Access), en el que la pérdida del refrigerante en el núcleo que puede culminar en un grave incidente.

“Dada la peligrosidad que entrañan estas fugas, las especificaciones técnicas de operación dictan que la central debe detenerse en cuanto se detecte la más mínima fuga. Sin embargo, Vandellós ha continuado funcionando hasta el 2 de marzo de 2018, a pesar de las advertencias de los inspectores”, denuncian.

Permisividad del CSN

Ecologistas en acción acusa al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de comportarse “con un exceso de permisividad hacia los titulares de las centrales, cuando su labor es mostrar rigor y seguir las sugerencias de sus técnicos e inspectores”. Lo hace tras reseñar que inspectores del organismo señalaron que la fuga podría venir de la barrera de presión. Sin embargo, el CSN aceptó la explicación de la ANAV, que indicaba que la fuga no procedía necesariamente de la barrera de presión.

“En la nota del CSN se llega a decir que la fuga está por debajo de los permitido cuando cualquier fuga de la barrera de presión, por pequeña que sea, es inaceptable”, denuncian, remarcando que el organismo “ha calificado el incidente como de nivel 0 en la escala internacional de accidentes nucleares, cuando debiera ser considerado al menos como nivel 1 (anomalía).