El ‘lifting’ de los capos del Ibex cuesta 700 millones a sus accionistas

Por indemnizaciones y fondos de pensiones // Unos 700 millones entre lo pagado ya y lo que se devengará el próximo ejercicio es lo que ha costado a las empresas del Ibex 35 renovar a sus grandes jefes en los últimos cinco años

https://i2.wp.com/www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/120/c37/120c372442c1d7060218fa9bdb973c6a/imagen-sin-titulo.jpg?resize=400%2C178&ssl=1

Imagen // E.V.

El Corte Inglés está discutiendo cuánto pagar a su expresidente Dimás Gimeno para prescindir de sus servicios como consejero tras la guerra de poder entre los accionistas de referencia. La liquidación, según distintas fuentes, puede alcanzar las ocho cifras, convirtiéndose en la mayor indemnización pagada por el grupo de grandes almacenes en sus 80 años de historia. Pero el cheque será en todo caso irrisorio si se compara con lo que ha costado a las empresas del Ibex 35 renovar a sus grandes jefes en los últimos cinco años. Unos 700 millones entre lo pagado ya y lo que se devengará el próximo ejercicio.

A finales de junio, Banco Santander anunció que Rodrigo Echenique, el albacea de la familia Botín, dejará sus funciones ejecutivas a principios de 2019. Su marcha irá acompañada de, al menos, el pago de una pensión de más de 13 millones de euros. También poca cosa si se compara con los 88 millones que la entidad financiera pagó a Alfredo Sáenz por dejar de ser consejero delegado a la fuerza en 2013, los 65 millones de Francisco Luzón (cobrados el pasado año en su totalidad) y los 48 millones de pensión que ha recibido este año Matías Rodríguez Inciarte, otro histórico de la casa. En total, teniendo en cuenta los 10,8 millones de Javier Marín en su breve ocupación como consejero delegado hasta la llegada de Ana Botín, Banco Santander ha desembolsado o lo hará en breve cerca de 225 millones para remodelar su cúpula directiva.

El cheque será irrisorio si se compara con lo que ha costado a las empresas del Ibex 35 renovar a sus grandes jefes en los últimos cinco años

Cuando Echenique deje el principal banco de España, quedarán horas para que Francisco González abandone la presidencia de BBVA tras cerca de 20 años en el cargo. El bróker gallego, de 74 años, percibirá casi 80 millones en concepto de pensión a cargo de la segunda entidad del país, que previamente abonó 45 millones a Ángel Cano (2015) y 68,7 millones a José Ignacio Goirigolzarri (tres millones de euros vitalicios al año), el actual presidente de Bankia, que el próximo año cumple los 65 años. En total, 193,7 millones en cambiar a los dos últimos consejeros delegados y al presidente, pese a que durante su mandato la acción de BBVA ha perdido un 50%.

En CaixaBank, las indemnizaciones más llamativas fueron las de Isidre Fainé, cuando dejó la dirección general para convertirse en presidente, y la de Juan María Nin, que en 2014 recibió unos 15 millones por ser despedido, factura que fue investigada y después archivada por la Audiencia Nacional. En el Popular, los directivos previos a la quiebra de la entidad se llevaron más de 25 millones, dinero que el Santander, su nuevo dueño, exigió ser devuelto por el devenir de la institución.

Fuera del sector bancario, la empresa del Ibex más generosa ha sido Telefónica, que ingresó 54 millones en la cuenta corriente de César Alierta, pese a que durante sus 16 años de gestión la acción no dio grandes alegrías a sus accionistas. Llegó a caer más de un 60% desde máximos. La operadora también pagó unos 23 millones por todo tipo de conceptos a Santiago Fernández Valbuena, el número tres del grupo, y ahora se ha gastado otros 11 millones en compensar al secretario del consejo de administración. El gasto total supera con creces los 100 millones si se agregan otras liquidaciones de directivos de segundo nivel.

El ladrillo y las eléctricas

La construcción ha vivido asimismo una revolución directiva relevante que ha sido bien pagada. Por ejemplo, OHL se ha gastado 32 millones en agradecer los servicios prestados a sus tres últimos consejeros delegados. Josep Piqué cobró dos millones, Tomás Garcia Madrid, 12, y hace unos meses, Juan Osuna, 18. Todo ello en apenas dos años. Antes, FCC devengó 8,3 millones a Juan Béjar, su último CEO español antes de la toma del control por parte del mexicano Carlos Slim, y 7,5 millones a Baldomero Falcones. Florentino Pérez, que ha superado la barrera de los 70 años, acumula 41 millones en concepto de pensión.

En el sector eléctrico, destacan los finiquitos de Andrea Brentan, el que fuera consejero delegado de Endesa, cuyo sucesor, José Bogas, tiene apalabrados unos fondos por jubilación y no competencia de 30 millones. Por su parte, Rafael Vilaseca, que fue relegado como número dos de Naturgy en febrero, recibió un total de 18 millones. Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, tendrá derecho a una compensación de cinco años de salario, unos 50 millones, cuando se retire en 2022. En Repsol, Brufau pactó un sueldo de 10 millones en 2015 cuando dejó sus funciones ejecutivas y adelantó un retiro que ahora quiere prolongar.

La construcción también ha vivido una revolución directiva relevante que ha sido bien pagada

Otros finiquitos llamativos fueron los 14,5 millones de euros con los que Indra acordó la salida de Javier Monzón como presidente tras más de dos décadas al frente de la compañía, los ocho millones a Javier de Andrés, su último CEO, y losseis millones de Juan Luís Cebrián, ex número uno de Prisa. Cantidades en muchos casos percibidas en concepto de no competencia, es decir, por no trabajar para otras empresas del sector a las que aportar sus conocimientos, por ejecutivos que superaban la edad de jubilación.

Los que han sustituido a algunos de estos directivos ilustres, como Ana Botín, Carlos Torres o José María Álvarez-Pallete, han empezado a llenar ya la despensa, con algo más de 100 millones entre los tres.