El plan cultural de Podemos en RTVE: cuota para lenguas cooficiales y música española

Para visibilizar la diversidad culturall // La iniciativa parlamentaria insta asimismo a recuperar “la programación musical activa para el ‘prime time’ de Televisión Española”

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La nueva administradora de RTVE, Rosa María Mateo (i), durante su toma de posesión en el Congreso de los Diputados // EFE

Unidos Podemos no tendrá ningún control ni representación en la dirección de RTVE tras el fiasco en el nombramiento del consejo de administración transitorio, pero sí pretende influir en sus contenidos. El grupo confederal ha registrado una proposición no de ley (PNL) para su debate en el pleno del Congreso que busca establecer una política cultural en todas las televisiones públicas (incluidas las autonómicas) que visibilice “la diversidad de lenguas y manifestaciones sociales y culturales que se dan en España”. Para ello, dos de las principales medidas que se proponen en la iniciativa se centran, por un lado, en garantizar que “al menos un 40%” de la música utilizada sea producida, escrita o interpretada por personas con origen o residencia en España y, por otro lado, “en establecer para Televisión Española cuotas de programación cultural en las diferentes lenguas del Estado”.

La iniciativa parlamentaria insta asimismo a recuperar “la programación musical activa para el ‘prime time’ de Televisión Española“, poniendo como ejemplo las décadas de los ochenta y noventa, cuando “la música fue protagonista de la programación cultural” en medios públicos. La ciudadanía encontró así, según se defiende en la exposición de motivos, “un espacio donde conocer las propuestas más actuales en todos los géneros y manifestaciones sociales y culturales, con consecuencias muy positivas para la generación de nuevos públicos y para nuestra diversidad cultural”. Sin embargo, se argumenta que en los últimos años el papel de la música en los medios públicos ha ido decreciendo o escorándose hacia formatos mixtos, concluyendo que “la pérdida de centralidad de la música es cada vez más evidente en cantidad, diversidad e intensidad”.

La propuesta, impulsada por el diputado Eduardo Maura, portavoz del grupo confederal en la comisión de Cultura, se inspira en el ‘Informe sobre sistemas de cuotas de música nacional en radios’, del Observatorio de Políticas Culturales (OPC), que señala como los tipos de cuota más habituales y contrastados el idioma, la música de origen nacional y los contenidos locales. El modelo canadiense, conocido como MAPL, o el portugués, que fijan diferentes cuotas, son algunos de los ejemplos a seguir.

El establecimiento de cuotas de programación cultural en las diferentes lenguas del Estado se justifica, según recoge la iniciativa, porque “la tendencia social siempre es a privilegiar la lengua más hablada, el castellano”. Por el contrario, se defiende que las políticas públicas “deben garantizar que todas las lenguas cooficiales, y aquellas que, no siéndolo, son vehículo de expresión cultural dentro de nuestras fronteras, tengan presencia en la programación cultural de TVE”.

Justifican las cuotas de programación cultural en las diferentes lenguas porque “la tendencia social siempre es a privilegiar el castellano”

La implantación de un sistema de cuotas, que sería análogo al de países avanzados en materia de políticas culturales con experiencias provechosas, es para Podemos necesaria de cara a garantizar “la igualdad de oportunidades, y hacerlo en clave de diversidad y accesibilidad”. Además de Portugal o Canadá, antes mencionados, países como Francia, Argentina, México o Australia se ponen como ejemplo de políticas de promoción del tejido cultural y de visibilización y fortalecimiento de la diversidad de sus manifestaciones culturales tanto en el nivel sectorial como en el lingüístico.

Entre los efectos positivos del sistema de cuotas señalados en el informe del OPC, además de estimular la actividad musical, se destaca que un incremento en las emisiones también parece incrementar la confianza para invertir en artistas locales, basada en la presunción de un aumento en las oportunidades de ventas. Centrándose en el caso particular de Canadá, se concluye que después de que en 1971 el Estado requiriera que las emisoras de radios aseguraran que el 25% (desde 2008, el 40%) de toda la música emitida fuera escrita o interpretada por canadienses y se produjera dentro de sus fronteras, las producciones locales pasaron de tener una escasa difusión, funcionando principalmente en sus mercados domésticos inmediatos, a ser lanzadas por las principales multinacionales y establecerse en poco tiempo una infraestructura de esta industria.

Otro de los ejemplos paradigmáticos que se ponen de relieve para mostrar el efecto positivo de estas regulaciones de contenidos locales es el francés. Según las cifras de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, aportadas en el referido informe, las ventas de los productos nacionales crecieron del 40% en 1992 al 53% en 1999. Asimismo, “la introducción de cuotas para nuevos artistas en 1994 influyó positivamente en las ventas de estos: el porcentaje de nuevos artistas en las ventas totales creció del 3,9% en 1996 al 21,2% en 1999″.

En el debate respecto al rol de este tipo de regulaciones, se ha defendido que no debe sostenerse en torno a la cantidad (porcentaje en la mayoría de los casos) de emisiones de música nacional, sino más bien en identificar las áreas de la industria musical local que puedan requerir más apoyo y determinar la forma en que ello se pueda lograr mediante mayor cobertura radiofónica. Si bien desde el Observatorio de Políticas Culturales se concluye en base a los resultados en diferentes países que las cuotas “pueden verse como un instrumento eficiente para estimular y mantener la práctica musical”.