El señor del balón y el ladrillo

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha convertido la constructora ACS en una de las mayores del mundo

Una semana después de que fuera investida como alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena recibió la visita de Florentino Pérez en el Ayuntamiento. Fue el 25 de junio. Antes ya se había reunido con representantes de la patronal madrileña, pero Pérez fue el primer presidente de una empresa del Ibex-35 en plantarse en la antigua sede de Correos, en la plaza de Cibeles. El motivo de la visita no tenía que ver con ACS, la constructora que dirige desde hace tres décadas. Carmena y el resto del los nuevos concejales de Ahora Madrid homenajearon al equipo de baloncesto del Real Madrid que acababa de ganar la Liga contra el Barcelona.

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Para ACS, y también para el Real Madrid, hay muchos intereses en juego que dependen del nuevo consistorio. En su discurso de investidura, Carmena criticó la privatización del servicio de limpieza en un instituto madrileño donde antes había operado una cooperativa. “Hasta que llegó uno de esos contratos inmensos, integrales, que hacen referencia a unas empresas muy grandes, y donde vino una especie de objetividad antipática y un resultado mucho peor del que podía preverse si solamente analizábamos cifras”, contaba la alcaldesa. La multinacional de la construcción y de servicios que dirige Florentino Pérez tiene varios contratos con el Ayuntamiento, como por ejemplo para la recogida de basura y limpieza de las calles. Estas concesiones fueron otorgadas por la exalcaldesa Ana Botella en circunstancias controvertidas.

Botella y su marido, el expresidente del Gobierno José María Aznar, son asiduos al palco de honor del Santiago Bernabéu, donde se reúne la élite política y empresarial cada vez que juega el Real Madrid. Carmena asegura que va a romper con la costumbre de sus antecesores en el cargo de compartir grada en el estadio con los directivos del club blanco y demás invitados. “[Pérez] no me invitó pero no pienso ir nunca al palco del Real Madrid, ni que vaya nadie de los míos ni del Ayuntamiento”, afirma la alcaldesa en una entrevista publicada en este número de La Marea (ver página 28-31). “Por el mismo motivo renunciamos al palco en el Teatro Real o en la Plaza de Toros. Creemos que ningún miembro del Ayuntamiento debe tener privilegios para ir a los espectáculos. Cuando queramos ir, haremos lo que hace todo el mundo: comprar una entrada”, incide.

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La política, los negocios y el fútbol han marcado la biografía de este hijo de un comerciante nacido el 8 de marzo de 1947 en Madrid. Tras estudiar la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad Politécnica de Madrid lanza su primer negocio: la Guía del Ocio, una revista que ha llegado hasta nuestros días. Con el comienzo de la Transición entra en el mundo de la política. En 1976 le nombran delegado de Saneamiento y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. Allí se hace una idea de los tejemanejes de la concesión de obras y contratos públicos a empresas privadas. Tras su ingreso en la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, es elegido concejal del consistorio de la capital, luego director general de Infraestructuras de Transporte en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y después subsecretario en el Ministerio de Agricultura. Cuando la UCD se derrumba en las elecciones de 1982, Pérez se embarca en otra aventura política, el Partido Reformista Democrático (PRD) liderado por el abogado catalán Miquel Roca. El proyecto fue un fracaso rotundo –el partido no logró ningún escaño en las elecciones generales de 1986– y Pérez dio la espalda a la política. “Me fui porque me echaron”, dijo a Évole.

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Ahora están bajo lupa las concesiones de contratos públicos para algunas filiales del grupo, como Urbaser, especializada en la recogida y tratamiento de residuos y la limpieza viaria, y Clece, que presta servicios varios al sector público (ver página 17). En enero, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) multó con 98 millones de euros a un grupo de empresas por haber pactado el reparto de contratos públicos para la gestión de residuos, zonas verdes, agua y la limpieza vial. Según explicó la CNMC en un comunicado, se detectaron “múltiples contactos bilaterales entre las empresas del sector, desarrolladas en ámbitos geográficos y temporales distintos, todos referidos a clientes, condiciones contractuales y precios ofertados, así como a acuerdos y pactos de no agresión entre las empresas implicadas en los contactos”.La mayor sanción, que fueron impuestas en función de la facturación de cada contratista, recayó en Urbaser, 23,3 millones de euros.

La alcaldesa de Madrid Ana Botella se empeñó en dejar todo bien atado antes de su anunciada salida del Ayuntamiento de Madrid tras las elecciones del 24-M. En sus últimos meses en el consistorio, otorgó macroconcesiones a muy largo plazo para la limpieza, recogida de basura o arreglo de las vías públicas a grandes grupos privados. El último de estos contratos lo firmó la esposa de Aznar cuando ya era alcaldesa en funciones después de las elecciones, lo que va en contra de los protocolos habituales. El nuevo equipo de Manuela Carmena se dispone ahora a revisar todos estos contratos con empresas privadas, como Urbaser, con el fin de “remunicipalizar” ciertos servicios. “No entendemos por qué todo el Ayuntamiento está en manos privadas y sobre todo de empresas tan fuertes, que, además, han sido sancionadas por Competencia porque hay unas actitudes de prepotencia puramente objetivas”, declaró la alcaldesa a La Marea. La concejal de Medio Ambiente y Movilidad de Madrid, Inés Sabanés, ya se ha puesto en contacto con las empresas de los servicios privatizados. “Tengo la convicción de que tenemos que corregir estos contratos en beneficio de la ciudadanía para que la situación mejore”, reconoció la concejal de Ahora Madrid en otra entrevista con este medio.

Los galácticos y las operaciones empresariales de Florentino

Con la operación de Hochtief comienza lo que los críticos de Florentino consideran fichajes de jugadores que, supuestamente, no corresponden meramente a criterios deportivos

Con la venta de los terrenos de la Ciudad Deportiva –que reportó al club unos 500 millones de euros–, Pérez salvó al Real Madrid de la quiebra, lo cual con toda probabilidad hubiera supuesto convertir la entidad en una sociedad anónima que pasaría a manos de sus acreedores. Aún sobraba dinero para vestir de blanco a más “galácticos”. Tras Figo llegaron al Madrid el francés Zinedine Zidane, el brasileño Ronaldo Nazario y el inglés David Beckham, el más mediático de todos (en círculos madridistas se refieren a las cuatro torres de la Castellana, a la vista de la sede de ACS, como “Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham”). Salvo la Copa de Europa de 2002, la Novena, los éxitos deportivos no alcanzaron las expectativas de aquella plantilla galáctica. A cambio, los ingresos del Real Madrid crecieron como la espuma. El equipo de Pérez explotó todo el potencial de la “marca Real Madrid” en los mercados internacionales. Para ello fichó a un joven experto en marketing, José Ángel Sánchez, que llevaba el área del Sur de Europa para la multinacional de electrónica SEGA. “Hay que tener a los mejores en el campo de juego y también fuera del campo”, aseguró Pérez. En una entrevista informal, Sánchez llegó a proclamar que el Madrid ya no dependía tanto de conseguir títulos porque, a medio plazo, la cifra de ventas no acusaba la ausencia de triunfos deportivos.

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Con la operación de Hochtief comienza lo que los críticos de Florentino consideran fichajes de jugadores que, supuestamente, no corresponden meramente a criterios deportivos. En 2010, en plena batalla de la OPA en tierras germánicas, llegan al Madrid los internacionales alemanes Mesut Özil y Sammy Khedira. Un año después, el club ficha a Nuri Sahin, del Borussia Dortmund, quien pasó sin dejar huella por el Bernabéu. Al mismo tiempo, en verano de 2011, Pérez acomete su más arriesgada y trascendental contratación, una decisión que provoca un auténtico terremoto en la familia merengue. Con el portugués José Mourinho, el mandamás Florentino, poco dado a delegar, confía a un entrenador casi plenos poderes en el Real Madrid. Con su estilo autoritario y bronco, Mou se saltó todos los protocolos y etiquetas de una institución centenaria, que siempre había alardeado de su “caballerosidad” y “señorío”. Tras provocaciones constantes del portugués, el entrenador del Barça, Pep Guardiola, estalló en una rueda de prensa en febrero de 2011: “Mourinho es el puto jefe, el puto amo”. Sin embargo, salvo un título de Liga y una Copa del Rey, las tres temporadas de Mou no fueron muy exitosas y en verano de 2013 Florentino mostró quién era realmente el puto amo, y despidió al técnico luso.

La política de fichajes hoy sigue despertando dudas, aunque Pérez rechaza rotundamente que exista una relación entre las contrataciones de futbolistas extranjeros y los intereses comerciales de ACS en los países de origen de estos jugadores. Incluso ha demandado al Grupo Prisa por publicar informaciones en este sentido. He aquí los simples hechos. Tras el Mundial de fútbol de Brasil en verano del año pasado, el Real Madrid contrató al colombiano James, sin duda una de las figuras del torneo Su llegada provocó la salida del argentino Ángel di María, una pieza clave del equipo entonces entrenado por Carlo Ancelotti, un movimiento que pocos expertos de fútbol entendieron en su momento. En diciembre de 2014, el diario económico Cinco Días informó que “ACS se ha impuesto a lo largo de este segundo semestre en dos de los diez primeros concursos [en Colombia], con lo que sus compromisos de inversión ascienden por el momento a 2.000 millones” de euros.

También el año pasado, la empresa se adjudicó un contrato para la modernización de cinco plantas hidrodesulfuradoras de la petrolera mexicana Pemex. La revista mexicana Progreso lo relacionó con la llegada de un delantero del país azteca, que apenas jugó la temporada pasada: “Este contrato con Pemex, en el que trabajaba la empresa del presidente madridista desde hace algunos meses, se cerró, llamativamente, dos semanas después de que el club merengue fichara a Javier Chicharito Hernández”.

Florentino Pérez y la operación de la ciudad deportiva del Real Madrid

Madrid ayudó al club con la venta de terrenos en la Castellana, pero la remodelación del Bernabeú ha sido vetada por la Justicia

El Real Madrid ha transformado el paisaje urbano de la capital. La venta de la Ciudad Deportiva de la entidad, al norte del Paseo de la Castellana, donde hoy se elevan las cuatro torres, salvó el club de la quiebra pero provocó una de las polémicas más grandes durante la primera presidencia de Florentino Pérez. En 2000, el constructor había logrado el visto bueno del alcalde José María Álvarez del Manzano y del presidente de la Comunidad de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón para recalificar estos terrenos de uso deportivo a suelo edificable.

Los dos dirigentes del PP gozaban de mayoría absoluta pero Florentino buscaba el consenso total de todas las fuerzas a este proyecto controvertido. Izquierda Unida abandonó sus recelos iniciales y acabó votando a favor. Los sindicatos UGT y CC.OO también eran favorables. Sus líderes frecuentaban el palco del Estadio Santiago Bernabéu, y Pérez concedía favores a la cooperativa de viviendas, Vitra, según relata Juan Carlos Escudier en su libro. Sólo se oponía con contundencia la portavoz del grupo municipal socialista, Matilde Fernández. No claudicó ante las presiones de sus compañeros de partido, Alfredo Pérez Rubalcaba y Jaime Lissavetsky, dos grandes madridistas, así como del propio Florentino Pérez. El PSOE fue el único en votar en contra del proyecto.

El ‘tamayazo’

Con el dinero, el presidente saneó las cuentas del club y se dispuso a construir una nueva ciudad deportiva en Valdebebas. En principio se pretendía convertir esta zona de la ciudad en un gran parque con poca edificación, pero el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre permitió la construcción. Otra vez fue el PSOE el que recurrió esta decisión en mayo de 2003. El mismo mes, cuando Rafael Simancas estaba a punto de convertirse en presidente con el apoyo de IU, la misteriosa deserción de los diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez facilitó que Aguirre conservara el poder. En mayo de 2004 empezaron las obras de la nueva ciudad deportiva. “Lo que compramos ahora será un buen negocio en el futuro”, dijo en 2003 en una entrevista con el Financial Times.

Sin embargo, el último gran proyecto de Florentino ha corrido peor suerte. El Ayuntamiento había autorizado una gran remodelación de Bernabéu, con cubierta, y la construcción de un centro comercial y hotel en un terreno que da a la Castellana. A cambio, el club devolvería al Ayuntamiento unos terrenos en Las Tablas, de uso deportivo. Eso sí, a 46 veces el valor por el que los había obtenido en primer lugar.
La Comisión Europea inició una investigación por supuestas ayudas ilícitas del Estado a la entidad deportiva. Mientras, un grupo de vecinos del Bernabéu y la ONG Ecologistas en Acción pusieron una demanda contra la remodelación del estadio. Florentino ya tenía apalabrado con inversores del Golfo Árabe rebautizar el campo como Abu Dhabi Bernabéu o Cepsa Bernabéu, la petrolera propiedad de los jeques. Finalmente, la Justicia ha tumbado el plan.

florentino2[Extracto del dossier que la revista La Marea dedica en septiembre a Florentino Pérez (pág. 8-21).]

Publicado en Reportajes