Fomento recorta los controladores en los principales aeropuertos del país

La empresa pública Enaire suprime más de 180 puestos, casi la mitad de ellos en Madrid, por donde pasan más de 53 millones de pasajeros y 470 millones de toneladas de carga al año, mientras el aumento del tráfico aéreo al 8% anual aumenta la jornada y reduce los descansos a los encargados de dirigir los aterrizajes

La torre de control de Barajas y el centro de control de Madrid han perdido en seis años 79 de sus 625 controladores aéreos, más de la octava parte de la plantilla.

La torre de control de Barajas y el centro de control de Madrid han perdido en seis años 79 de sus 625 controladores aéreos, más de la octava parte de la plantilla

La empresa pública Enaire, dependiente del Ministerio de Fomento, ha recortado la plantilla de controladores en los principales aeropuertos españoles, lo que, al coincidir con un aumento del tráfico aéreo a un ritmo del 8% por segundo año consecutivo, está provocando un incremento de la carga de trabajo y un recorte de los descansos en el colectivo, del que cuya intervención resulta clave para garantizar la seguridad de los aterrizajes.

Los principales recortes se concentran en Madrid, con la baja de 42 controladores en la torre de Barajas en seis años y otros 61 en menos de cuatro en el centro de control de la comunidad, mientras que en El Prat la reducción ha sido de tres.

Se trata, según los datos de Aena, de los dos principales aeropuertos del país tanto por operaciones (387.566 y 323.539 al año, casi un tercio de las de todo el país), como por pasajeros (acaparan más de cien millones de los 249 anuales de toda España) y por mercancías (626 millones de toneladas de un total de 918 por ejercicio).

Otros recortes destacables son los de Tenerife Norte, por el que pasan 4,7 millones de pasajeros al año y que es con más de trece millones de toneladas el séptimo del país por carga, y de Bilbao, que ofrece cifras similares de viajeros, así como los catalanes de Girona y Reus, que se encuentran entre las principales plazas de aerolíneas de bajo coste y que suman más de 35.000 operaciones al cabo del año.

Fomento congela 130 plazas tras cinco años de restricciones

Pese a los refuerzos de otras sedes como las de Palma (tercero del país en viajeros y operaciones, con casi 28 millones y más de 200.000 vuelos) y de los centros de control de Barcelona y de Canarias, Fomento admite en una respuesta parlamentaria al diputado malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia que la plantilla de controladores aéreos se ha reducido en más de un 8% (181 plazas) en seis años.

El recorte se ha producido a pesar de que entre 2012 y 2014 el servicio de las 23 torres y siete servicios territoriales (incluidos los centrales) que mantenía Enaire fue reforzado con 189 destinados hasta entonces en los doce aeropuertos que Enaire dejó de operar (trece, con el cerrado en Ciudad Real) y procedentes, también, de reestructuraciones en Barajas y El Prat que, según su versión, redujeron “la plantilla de controladores necesarios”.

Enaire ha reducido su plantilla de controladores en 181 pese al refuerzo de cien hace dos años, y mientras Fomento congela las 130 plazas que podía habilitar en 2017.

Enaire ha reducido su plantilla de controladores en 181 pese al refuerzo de cien hace dos años, y mientras Fomento congela las 130 plazas que podía habilitar en 2017.

El ministerio se refiere a esos ajustes como “pasos tan importantes desde el punto de vista de la eficiencia”. Sin embargo, sus decisiones ponen de manifiesto la escasez de la plantilla.

Así, en 2016 fueron convocadas 106 plazas, cuando el recorte rondaba los 300, y los Presupuestos Generales del Estado del año pasado autorizaron la creación de otras 130, setenta de ellas por encima de la llamada “tasa de reposición” con la que Hacienda ha exprimido las plantillas públicas. Esta última, no obstante, sigue sin ser convocada.

¿Quién se encarga ahora del control?

Heredia, que califica de “tremendo” el recorte de personal en Barajas, va a presentar una batería de preguntas parlamentarias para “conocer los motivos por los cuáles si el tráfico aéreo está creciendo, por ejemplo en 2017 más de un 8%, el Gobierno está reduciendo el número de controladores aéreos, sobre todo en los grandes aeropuertos”. “Esta era una cuestión que los sindicatos aéreos habían denunciado en reiteradas ocasiones y ahora el propio Gobierno reconoce”, añade.

El diputado socialista también se va a interesar por saber “quién se encarga ahora del control aéreo” de los doce aeropuertos cuya seguridad aérea fue privatizada en 2012, así como por “donde se han trasladado los controladores aéreos que habían en ellos y qué tareas realizan actualmente”.

Entre esos doce aeropuertos en los que Enaire dejó de operar a partir de 2012, poco después del plante de 2010 que llevó a la imputación por sedición de 600 de ellos, se encuentran algunos como el de Sevilla, duodécimo del país en operaciones con más de 48.000 y octavo en mercancías con más de 10,7 millones de toneladas; Alicante, quinto de España en viajeros con 13,7 millones, y Valencia, sexto en mercancías, además de varios de elevada actividad turística como el de Ibiza (7,9 millones de pasajeros anuales) o los de Fuerteventura, Lanzarote y La Palma, que suman 14,7 millones.

“Es obvio que hay más riesgos cuanto mayor es la carga de trabajo”

¿Afectan esos recortes a la seguridad de los vuelos? “El recorte de trabajadores es brutal”, señala Cayetano Conesa, de la sección sindical de CSIF en Aena, que anota que la última oferta de empleo sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades de personal y que eso se refleja en un aumento del trabajo. “Es obvio que hay más riesgos si el controlador tiene que estar más tiempo pendiente de la pantalla y soporta mayor carga de trabajo, y eso está ocurriendo”, añade.

De hecho, los principales problemas que arrastra la plantilla son el envejecimiento, con una edad media de 52 años y más de un tercio por encima de los 57 (la edad habitual de retirada en los países de la UE, tres posterior a la de EEUU), y la carga de trabajo, con una jornada oficial de 1.500 horas anuales que se amplía hasta las 1.600 y las 1.680 mediante turnos extra y que, simultáneamente, transforma la cadencia oficial de cinco días de trabajo y tres de descanso en una de seis con 48 horas de reposo, normalmente tras salir de un turno de noche para reincorporarse en uno de mañana.

La suspensión desde 2012, tras el laudo que siguió a la huelga de 2010, de la Licencia Especial Remunerada (LER) que permitía retirarse a los 57, hace que sigan en activo controladores de más de 60 años.

“El tráfico aéreo lleva dos años creciendo al 8% en España, pero hemos pasado cinco años sin aumentar la plantilla y cada año se jubila medio centenar de controladores”, explica uno de ellos, destinado en Barajas, que califica la situación de “dramática”. “No hay suficiente plantilla y en Recursos Humanos hacen orfebrería para cubrir el servicio -añade-, pero la realidad es que hay controladores prácticamente ‘ancianos’ que no pueden ser relevados por falta de recursos”.