Granadas, bazookas y vehículos españoles en los bombardeos de la minoría houtí en el Yemen

Aunque Rajoy no reconozca el uso ilícito de material bélico español, existen datos que sugieren que parte de la munición utilizada en el conflicto por los saudíes podría haber sido fabricada y exportada desde nuestro país.

Soldados saudíes en una posición cercana a la frontera con Yemen. AFP PHOTO/FAYEZ NURELDINE

Soldados saudíes en una posición cercana a la frontera con Yemen // AFP/Fayez Nureldine

El hallazgo de pistolas de fabricación vasca en el suelo sirio y de al menos cuatro modelos de armamento y vehículos españoles en el Yemen debe atribuirse al analista Yago Rodríguez, quien lleva varios años investigando información de fuente abierta sobre la presencia de armamento español en conflictos y operaciones militares contrarias al derecho internacional, como Siria y Yemen.

A su juicio, España es un socio comercial especialmente fiable para Arabia Saudí, dado que “la presión social interna en contra de estas operaciones no es ni de lejos comparable a la de otros países como Alemania o Suecia”. Este último terminó cancelando las ventas de armas a los saudíes.

Bien es verdad que, tras esa decisión, su primer ministro, Stefan Loefven, se apresuró a viajar hasta Riad en compañía del mayor fabricante de armamento sueco -el presidente de la SAAB, Markus Wallenberg- para limar las asperezas que dicha decisión acarreó y para tratar de salvaguardar las ventas no militares de las corporaciones de ese país escandinavo. Durante su visita -calificada de “bochornosa” por la prensa progresista sueca-, el primer ministro alabó los avances realizados por las mujeres de Arabia en el campo laboral y en la lucha por su igualdad.

“Las mujeres aquí dicen que el país está yendo en la dirección correcta y que sus oportunidades en el mercado laboral están siendo desarrolladas”, dijo Loefven ante la mirada atenta de sus anfitriones saudíes. El viaje fue especialmente controvertido porque algunas semanas antes, la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Margot Wallstrom, había denunciado las violaciones de derechos cometidas contra las saudíes.

Petrodólares que cierran bocas

En palabras de Yago Rodríguez, las adquisiciones de armamento de Riad no sólo tienen por finalidad fortalecer su ejército. “Son esos contratos millonarios con los occidentales los que explican, por ejemplo, en buena medida, el apoyo de algunos países europeos a la inclusión de Arabia Saudí en la Comisión de los derechos de las Mujeres de Naciones Unidas“, señala el escritor. El voto para su inclusión fue secreto, pero se sabe a ciencia cierta que quince de los veintidós países supuestamene democráticos que forman parte de esa comisión (España, entre ellos) apoyó su inclusión, lo que en opinión de las organizaciones feministas españolas equivale a recurrir a Hitler para hacerse cargo de una guardería judía. El Gobierno de Rajoy no ha aclarado oficialmente hasta la fecha su posición sobre la inclusión de Arabia Saudí en la citada comisión de la ONU ni el sentido del voto español.

Al igual que otros expertos, Rodríguez considera también “altamente probable” que los pilotos saudíes formados en España hayan tomado parte en alguna de las operaciones militares de los Eurofighters en el Yemen.

A pesar de la falta de transparencia informativa del Gobierno sobre cuanto atañe a la venta de armamento al régimen saudí, el analista de cuestiones militares asegura que existen datos que sugieren que parte de la munición utilizada en el conflicto por los saudíes podría haber sido fabricada y exportada desde nuestro país.

Gracias a un informe divulgado el pasado año por ARES (Armament Research Services) del que Yago Rodríguez fue coautor, se sabe con absoluta certeza que tanto la coalición saudí como los rebeldes houtíes -cuya población civil está siendo brutalmente masacrada- han utilizado “con escaso aprovechamiento” dos tipos de armas salidos de nuestro país: un lanzagranadas antitanque de un solo uso fabricado por Instalaza con el nombre comercial de C90 (su presencia en ese frente fue inicialmente dada a conocer por un twitero yemení) y granadas Alhambra de fragmentación, fabricadas también por Instalaza, y supuestamente suministradas a Arabia Saudí en 2004 por España, según refleja el inventario de exportación de armas proporcionado ese año por el Gobierno de Madrid.

A las dos armas mencionadas (detectadas tanto en manos de la coalición como de los houtíes), habría que añadir dos vehículos militares fabricados en España, y localizados también por Rodríguez: el blindado BMR-600 Pegaso así como una especie de versión española de los humvees conocida como URO Vamtac S-273.

Ambos transportes militares fueron exportados a Arabia y posteriormente utilizados para golpear a los rebeldes houtíes, que, por su parte, consiguieron destruir o apoderarse de muchos de ellos, gracias a la impericia táctica de los militares saudíes. Parte de la información obtenida por ARES y Rodríguez procedía de la organización Yemen Fights Back, que proporcionó pruebas irrefutables de la presencia de los armamentos enumerados. Pese a las docenas de documentos gráficos y testimonios de autenticidad probada, el Gobierno de Rajoy ha reiterado en numerosas ocasiones que no tenía conocimiento de que el material de Defensa exportado por España hubiera sido utilizado en el Yemen, tal y como denunciaba ARES.

Más armas españolas en plena guerra

Lejos de detener la venta de armas, el Gobierno de España autorizó nuevas exportaciones, amparándose en el hecho de que todas ellas iban acompañadas de certificados de destino con estrictas cláusulas que prohibían su reexportación o uso fuera de las petromonarquías adquirientes.

El silencio del Ejecutivo de Rajoy contrasta con el de otros Gobierno como el británico, quién sí reconoció, por ejemplo, que parte de las bombas racimo -las llamadas bombas tontas con las que se está exterminando a la población civil- procedían de su país.

Se han identificado también explosivos de ese tipo procedentes de Brasil y de los Estados Unidos, dos de los países cuya industria armamentística se está lucrando con la muerte de los yemeníes.

Investigaciones más recientes, y no divulgadas, realizadas por Rodríguez sugieren que otras municiones y armamentos vendidos a Arabia y sus países vecinos podrían estar siendo utilizados por la coalición que lidera Riad para masacrar a la minoría houtí. Entre el material español potencialmente utilizable por la coalición saudí, el experto incluye la bomba de aviación BRPS-250 Superfrenada -exportada a Emiratos Árabes Unidos, otro de los países que ha realizado bombardeos sobre el Yemen. “Se sabe con absoluta certeza que los EAU han utilizado bombas inertes BRPS250. Claro que si todas las exportadas desde España fueran iluminantes (nombre con el que se conoce la munición que emite luz, pero no explota), el Gobierno de España lo hubiera hecho constar en su informe, al menos, para quedar bien”, puntualiza Rodríguez.

Bombardeo en Yemen. REUTERS/Archivo

Bombardeo en Yemen // REUTERS/Archivo

El analista militar entiende asimismo que “casi toda o toda la munición de artillería vendida por España ha sido de calibre 155 mm. Este es un calibre estándar para todos los países de la OTAN, por lo que su munición sirve para diferentes piezas. Para Arabia Saudita y ciertos países vecinos, podría funcionar perfectamente tanto en los cañones M777, M198 y CAESAR como en la pieza de artillería autopropulsada M109. Desde España se ha vendido munición de artillería a Arabia Saudita durante los años 2011 (sólo iluminantes), 2012, 2013 y 2014”.

Las fuerzas armadas saudíes poseen dos tipos de carros de combate también en poder del Ejército español -el M-60 Patton y el AMX-30- y ambos son compatibles, según Rodríguez, “con la munición de 105 mm estándar en la OTAN”.

La industria armamentística española ha producido y comercializado también munición de avión, para varios países del Golfo que han tomado parte en los bombardeos contra la población civil del Yemen.

En los informes de 2011 y 2013, aparecen, respectivamente, dos partidas de estas bombas dirigidas a Bahrein y Omán, “Expal produce también además munición para el cañón ADEN, de 30 milímetros, presentes en casi todos los aviones de fabricación británica”, señala Rodríguez, quien considera más que probable que España vendiera también a Omán municiones de racimo para mortero antes de firmar e implementar en su legislación la convención internacional que prohíbe su fabricación y comercialización. Se sabe a ciencia cierta que bombas de mortero españolas MAT-120 fueron vendidas a Libia, antes de que el Gobierno de Madrid suscribiera el acuerdo citado. El listado completo -minucioso y mucho más extenso- de las armas españolas que podrían haber sido utilizadas contra los houtíes se halla en un libro del que Rodríguez es autor, y que puede adquirirse a través de Internet. Su título es Relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga. Parte de sus nuevas averiguaciones acostumbran a ser divulgadas a través de su canal en Twitter.

Terrible tragedia humanitaria

La guerra del Yemen es una de las más cruentas e incomprensiblemente desatendidas por la Prensa occidental. El conflicto apenas acapara titulares en relación a los de Irak o Siria, y ello, pese a que ha desencadenado una de las tragedias humanitarias más terribles del planeta.

Desde que comenzó la guerra, alrededor de 14.000 personas han muerto –la mayoría, civiles-, varios millones más han sido desplazadas y otras tantas sufren las consecuencias de las hambrunas y de distintas epidemias.

Naciones Unidas ha denunciado con una abrumadora profusión de pruebas crímenes de guerra como el uso de napalm o bombas de racimo contra los civiles o como el bombardeo de escuelas y barrios densamente poblados.

Parte de las bombas arrojadas desde los aviones de la coalición han caído sobre granjas y otros centros de producción agrícola, con el fin de asfixiar a una población extenuada por la falta de alimentos. Los informes de la ONU denunciaban también que los rebeldes houtíes se servían de zonas residenciales, ocupadas por la población civil, para guarecerse de los ataques, una práctica prohibida por el derecho internacional. En torno a dieciocho millones de yemeníes están ahora mismo en una situación de emergencia humanitaria. Se ha demostrado que entre los asesores militares occidentales que colaboran con los saudíes sobre el terreno había norteamericanos y británicos.

Guerra del Yemen

La intervención militar –conocida también como Tormenta decisiva– dio comienzo en marzo de 2015, cuando una coalición de países árabes liderada por Arabia Saudí inició una campaña área de bombardeos contra Yemen. Los países coaligados intervinieron en defensa del gobierno del presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, y en contra de los houtíes chiítas, presuntamente armados y respaldados por Irán, y fieles a Ali Abdullah Saleh. Sobre la arena yemení se estaba representando una variante más del conflicto que enfrenta a los saudíes con las comunidades chíitas de su entorno geopolítico. Entre los contendientes en esta guerra civil se halla también una sección del Estado Islámico y de Al Qaeda. Los terroristas islamistas han conseguido controlar una parte significativa del territorio del país.

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