Julio Anguita: “Con el PSOE no se puede contar como fuerza de izquierda”

Conversamos con Julio Anguita, maestro, político y comunista. Bajo su dirección Izquierda Unida alcanzó sus mayores éxitos electorales. Hoy, alejado de los focos de los grandes medios, Julio Anguita charla con nosotros acerca de la situación en Catalunya, el futuro de Europa o el sin sentido de hablar de nueva política cuando únicamente resulta necesario sinceridad y valentía en el discurso de los partidos.

Clásico, pero nunca antiguo, esta entrevista nos muestra la constante y permanente vitalidad del ‘Califa rojo’ en su lucha por un sistema más justo para el conjunto de la población española.

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¿El Procés se explica mejor mirando a la calle o atendiendo a la torpeza de los despachos políticos?
Creo que el Procés, sobre una base de por lo menos la mitad de la sociedad catalana, más o menos fundamentada, más o menos lógica, ha sido una aventura en principio interesante, pero muy mal llevada. Personalmente, Carles Puigdemont y Alexis Trispras me parece que son las dos caras de una misma moneda, vendedores de humo.

Haber movilizado a gente que se enfrentó a la policía para ir a votar y que personas de la CUP y otros grupos digan a las 48 horas que no se estaba en condiciones de implementar la independencia me parece de una irresponsabilidad muy grave.

Hay un sentimiento en Catalunya, exacerbado por la posición del Partido Popular, que ha creado muchos independentistas. Es un partido corrupto –francamente, de chorizos– y que no tiene en la cabeza un proyecto. Es incapaz de plantear qué va a ser de la juventud española y cómo vamos a salir de esta situación. Ellos simplemente están medrando, y la respuesta a eso ha hecho que mucha gente haya creído en el proyecto independentista como una alternativa viable. Han pensado que esa opción les podía solucionar el problema, olvidando en ese proceso a los chorizos propios, la familia Pujol y demás. Yo creo que de esto debe aprender la gente, a partir de ahora debemos movilizarnos, eso para mí sigue siendo fundamental, pero con la cabeza muy bien puesta. No pueden ser engañados, ni en un sentido ni en otro, por gente que los ha abandonado. Exactamente igual que hizo Tsipras con su gente.

¿Tiene sentido hablar de monarquía en una federación?
No tiene sentido hablar de monarquía en plena democracia. Monarquía y democracia son dos conceptos antitéticos. La actual monarquía española se ha pringado, y mucho, en contra de la autentica democracia. Juan Carlos vino de la mano de un dictador, Felipe ya ha tomado una serie de decisiones en sus intervenciones públicas que lo sitúan con lo más reaccionario de la política española.

En España con la monarquía no tenemos nada que hacer, otro asunto es como conseguir que el rey abdique. Eso implica una correlación de fuerzas y seriedad en las formaciones políticas de la oposición, y yo no lo veo, no saben quién es su enemigo, están dando vueltas y vueltas, pero carecen del valor suficiente para explicarle la situación actual a la gente y a su propia militancia.

¿Adoctrina el Estado español?
Totalmente. El Estado español adoctrina, como adoctrina la iglesia católica. Pues claro que adoctrinan, no solamente adoctrinan, sino que crean redes clientelares donde el adoctrinamiento consiste en el reparto del botín. Ese es el mayor de los adoctrinamientos en la más pura mafia. Están dando clases de robo.

El PSOE no tienen nada que ver ya con la izquierda, hace ya décadas que no es la izquierda; es simplemente una especie de marca blanca de la derecha

¿Existe la posibilidad de cambiar realmente la estructura de poder dentro del actual marco constitucional?
El marco constitucional tiene que ser superado a través de una cosa que yo llamo ruptura secuenciada, es decir, una ruptura que se va produciendo mediante pequeñas rupturas. Una ruptura total, súbita, no es posible salvo que ocurra algo que no queremos. El actual marco no es solamente un marco legal, yo distingo entre constitución material y constitución formal. La constitución material, los que deciden realmente si la constitución se aplica o no, esos tienen que ser superados, deben ser desalojados democráticamente, puesto que con ellos no hay nada que hacer. Antes de hablar de la Constitución hay que crear un constituyente que los vaya dejando fuera del terreno de juego.

¿Se respeta plenamente la libertad y pluralidad de información en España?
No en la medida de que las empresas periodísticas cada vez dependen más de los bancos, los préstamos, los ayuntamientos, diputaciones, gobiernos centrales y autonómicos…

La información ha entrado de lleno dentro de la economía de mercado, venden mercancías y, como tales vendedores de mercancías, están sujetos a las oligarquías que los protegen, les dan dinero o se lo quitan. Es decir, cuando ellos anteponen en su oficio la libertad de mercado, están yendo contra la libertad informativa, escriben porque tienen que comer, pero operan simplemente en la directriz que les marca el poder.

¿Está siendo valiente la izquierda en la actualidad?
La izquierda en estos momentos carece del valor necesario para decirle al pueblo español quién es el enemigo, quien es el adversario y cual es la situación. Hay temas en los que la izquierda no quiere entrar, entre ellos la Unión Europea. Hay que decirle a nuestro pueblo que hasta que no se rompa esa cadena no vamos a ningún sitio. Otra cosa es que, como dicen algunas personas de la izquierda, no nos podemos ir mañana, eso es otra cosa, pero sí vamos a preparar con tiempo la manera de irnos.

Se carece de ese valor, creo que se carece también de valor para decirle a la gente que esto no se soluciona simplemente con que la gente nos vote. Hay que darles un mensaje para que se corresponsabilicen. Llevamos demasiado tiempo diciéndole a la gente que nos vote para que solucionemos esto y hay que decirles que no lo podemos arreglar si ellos no se mojan. Este es el mensaje que yo echo de menos por parte de la izquierda. Ocultan, tapan, no quieren asustar a nadie… en ese momento no es izquierda, son buena gente que intenta cambiar algo las cosas, pero no enfrentan a la población al drama al que estamos asistiendo.

¿Existe un proyecto claro en la izquierda española?
Resulta necesario un proceso constituyente en España. El constituyente, o sea, el pueblo, que está diseminado, que está dividido en fracciones políticas, debe tomar fuerza y constituirse en creador de un constituido que haga una nueva constitución. Pero no sucede, no sucede porque para ello las fuerzas políticas que ahora mismo están en el poder deberían cambiar radicalmente la forma de hacer política. Deberían hacer posible que sus militantes se comprometiesen, deberían dejar la política del tuiteo y del mensaje corto, y comenzar a lanzar un proceso de discurso rotundo pero animoso, dirigirse a las fuerzas sociales con una propuesta clara. Nuestro país esta muy mal, la juventud no tienen ningún futuro.

¿Cual es el estado de salud actual de Izquierda Unida?
Francamente, creo que está en un estado de convalecencia que dura ya demasiado, que se ha transformado un poco en una especie de convalecencia crónica. Se ha estado peor, se va saliendo, pero la convalecencia no acaba de pasar.

¿Ha defraudado la nueva política?
¿Y cual es la nueva política? Yo quisiera que me dijesen qué es la nueva política. No entiendo a qué se refieren con la nueva política. A la población española lo que hay es que decirle la verdad y trabajar con ella. Oiga usted, si usted me vota y no me acompaña en el camino a mí eso no me interesa, pero es que además a usted tampoco le interesa. Hay que situar a nuestro pueblo ante la situación a la que nos enfrentamos con un lenguaje animoso, vibrante y muy racional. De ese modo la gente podrá responder aunque se encuentre ante un shock como el actual.

La banca española es un sindicato formado por intereses inconfesables que ha entrado en su país para depredarlo, están saqueando España

¿Debe la izquierda seguir mirando al PSOE en busca de respuestas?
Eso es una desgracia. Diría que se trata de una tragedia griega. El PSOE no tienen nada que ver ya con la izquierda. Hace ya décadas que no es la izquierda, es simplemente una especie de marca blanca de la derecha. Si en un barco la oficialidad lleva el barco a un puerto que no deseamos, por mas que la marinería no quiera ir, mientras obedezca a los capitanes, el barco va.

Por tanto, aunque a mí me digan aquello de que en el PSOE hay mucha gente de izquierdas, eso para mí es totalmente irrelevante. No sirve para nada mientras esos militantes sigan manteniendo a sus dirigentes. El último caso lo vemos con Pedro Sánchez. Si alguien piensa que es la izquierda pues, francamente, creo que tiene unos elementos de análisis tan rudimentarios que diría que son prehistóricos.

Con el PSOE no se puede contar como fuerza de izquierda, en absoluto lo es ni lo ha sido en las últimas décadas. Basta con ver la política que ha hecho.

¿Julio Anguita hubiese facilitado el gobierno al PSOE de Pedro Sánchez?
(Risas) No. En todo caso hubiese hablado con Pedro Sánchez para explicarle los problema que yo podía encarar y exponerle en qué puntos yo podía ceder, pero con un programa de cambio de verdad y tomándole la palabra. Seguir insistiendo en una moción de censura contra el Partido Popular es francamente perder estúpidamente el tiempo.

¿Deslegitima la corrupción al Partido Popular?
El Partido Popular está deslegitimado ante la ética, la honradez, la honestidad, el buen hacer… pero está legitimado ante una parte nada despreciable de la población española.

Esto es muy duro, y sé que no va a gustar, pero es verdad, Franco es una creación del franquismo, Franco militante cuartelero de banderas, Franco defensor de la iglesia católica, Franco “No pienses porque no hay que pensar”, Franco protector de la corrupción. Eso estaba ya en una parte del pueblo español desde hace más de un siglo, Franco simplemente lo cogió, lo apañó, le llamo movimiento nacional y fue tirando. Solo así se explica la cantidad de gente que fue a ver el cadáver de Franco.

El Partido Popular representa perfectamente a esa parte de la sociedad española. Es su manifestación más acabada y más perfecta, así que mientras esa parte de la sociedad española siga pensando así y la otra se lo consienta, bien por silencio, bien por apoyos políticos, el PP seguirá siendo el mejor representante del gobierno que pueda haber. ¿Por qué? Porque este es un país donde han gobernado los ladrones, no hay más que tirar desde la etapa franquista hasta ahora.

¿Considera suficiente el “pacto de Estado” contra la violencia machista?
Voy a ser muy duro en esto, lo primero que haría falta sería remover jueces de sus sillones, porque son francamente machistas, aparte de profundamente reaccionarios, la carrera judicial está llena de ellos, fiscales y un largo etcétera.

Después haría falta un poder público que pudiese colocar unas penas durísimas, sí, endurecer las penas y las medidas precautorias. A partir de ahí: escuela pública, totalmente laica, donde se estableciesen una línea de valores, donde no hubiese tregua y se fuese inmisericorde con las actitudes machistas.

Es más, cuando en los institutos hay una parte mínima por ahora de la juventud que tiene actitudes machistas, ahí debe de actuar la autoridad pública y decirle a la familia que o eso se corrige o vamos a ver que pasa, es decir, en nuestro país en ciertas cosas hace falta un cirujano de hierro. No estoy hablando de cárceles, estoy hablando de medidas democráticas duras, porque nos estamos jugando el futuro de mucha gente.

¿La precarización de amplios sectores de la sociedad española supone una consecuencia temporal de la crisis o, por el contrario, se consolidará como una realidad permanente?
Creo que se autoalimentan, porque es una consecuencia de la crisis, pero es necesaria. Marx ya planteó aquello del ejercito industrial de reserva, es decir, los que no tienen nada se venden porque tienen la manía de comer.

Hoy se están consintiendo cosas graves. Yo, hablando con un sindicalista hace poco, le comentaba: mira, si yo a ti te digo hace 25 o 20 años lo que está pasando, tú me pegas. Pues ya está llegando. Ante esto yo siempre digo: “¿Ustedes sindicatos cuanto han tenido que ver en esto?”. Se han degradado las relaciones laborales en la medida en que se ha introducido la idea de que el mercado es el creador de riqueza. Pues no, el mercado es la manera que tienen los ricos para saquear a los pobres, y lo estamos viendo, no tenemos más que ver observar los últimos datos económicos.

Carles Puigdemont y Alexis Trispras me parece que son las dos caras de una misma moneda, vendedores de humo

¿Resulta necesario repensar el sindicalismo español?
El sindicalismo fue una organización necesaria, y sigue siéndolo, para defender los intereses inmediatos de los trabajadores. Lo que pasa es que la defensa de los intereses inmediatos de los trabajadores no están ajenos a la defensa de los intereses estratégicos de la clase trabajadora. No hay ninguna contradicción entre los intereses inmediatos y los intereses estratégicos, pero cierto sindicalismo ha defendido los intereses inmediatos entrando en una estrategia que no es la del movimiento obrero.

Así nos encontramos con huelgas que no se han tenido en cuenta como una forma de lucha, sino como mero espectáculo para presionar al poder, reivindicaciones que en algunos momentos han carecido de la conexión necesaria con la política, etc. Los sindicatos se han refugiado en el apoliticismo y esa ha sido su muerte, quitar la política como referencia ideológica. Ellos mismos se han matado en el momento en el que renunciaron a beber de la ideología.

¿Tiene más poder la banca que la ciudadanía en España?
Totalmente, eso es obvio. La  banca es quien realmente gobierna en este país. Le han entregado todo lo que hubiese que entregarle. Para mí en estos momentos la banca española es un sindicato formado por intereses inconfesables que ha entrado en su país para depredarlo. Están saqueando España, su propio país. Lo hacen de una manera impune y ya ni siquiera se esfuerzan por disimularlo. Se creen tocados por el dedo de la historia y lo hacen ya a cara abierta.


¿Existen presos políticos en España?
En un sentido escrupuloso, no, pero en un sentido amplio, sí. Son presos políticos los sindicalistas que no se benefician de amnistías y cumplen pena por su lucha, son presos políticos todos aquellos a los que se les aplican penas durísimas por cuestiones que no tienen nada que ver con los grandes delitos y, si me lo preguntas por lo que ha ocurrido en Catalunya, yo diría que son políticos presos y están presos por ser políticos.

¿Y en Venezuela?
No niego que hayan metido a gente en la cárcel durante todo este proceso, pero por la información que yo tengo son golpistas, delincuentes, ladrones comunes… Desde luego no parece que haya otro tipo de presos políticos porque no lo han podido demostrar. Los únicos que han venido aquí a ser amamantados son auténticos golpistas. Yo en mi país, sin embargo, sí puedo mostrarle presos políticos.

¿Es compatible el capitalismo con los Derechos Humanos?
Imposible. Los Derechos Humanos son incompatibles con el capitalismo, son el agua y el fuego.

¿En Grecia se perdió la oportunidad de cambiar Europa?
Sí, se perdió. No porque Europa tuviese una fuerza mayor, que, por cierto, los griegos estuvieron muy solos. Salvo ir a los mitines del compañero Tsipras las demás fuerzas de izquierda se inhibieron todos. La izquierda no apoyó a Grecia de verdad, y después estuvo esa desgracia llamada Alexis Tsipras, que creo que engañó y estafó a su pueblo, porque cuando tú convocas un referéndum debes tener ya las medidas preparadas y si, a pesar de eso, tu pueblo, jugándosela, vota, tú tienes que estar al frente de tu pueblo, te guste o no. Para mi Tsipras en ese aspecto ha defraudado y lo considero un tanto traidor a los suyos.

¿Tiene futuro la actual Unión Europea?
No, ninguno. Lo que pasa es que no se vislumbra una alternativa. Esto es una casa que se cae pero no veo albañiles que estén levantando otra. Pero ahora dile tú a esta clase política formada por el PP, el PSOE y también bastantes personas de izquierda que todo eso que han ido montando es una puta mierda y que se les va. No lo pueden asumir, pero se les va. Por otra parte, los que somos críticos no hemos sabido ir montando las bases de un proyecto paneuropeo, y así estamos, una casa que se cae y los demás a la intemperie. Vuelvo a lo del principio, no hemos tenido el valor de decirle a nuestra gente donde está el problema y, como no hemos tenido ese valor porque Europa no se puede tocar, pues seguimos teniendo una casa ruinosa.

Los Derechos Humanos son incompatibles con el capitalismo, son el agua y el fuego

¿Cuál debería ser la política migratoria de Europa?
Yo en este asunto me he puesto muchas veces en el papel de gobernante, sabiendo que llegan miles y miles de personas y que habrá un momento en que eso tenga que dosificarse por mera estabilidad de los propios. Eso se dosifica si la unión Europea comienza por cortar la correa de beneficios a los dictadores que están en sus propios países, por eso yo, como gobernante de España, ya hubiese dicho a la Unión Europea que son corresponsables de todo esto que está sucediendo.

Tras eso, hubiese admitido un cupo de gente hasta unos límites en los que no se pusiese en peligro la propia estabilidad de los míos. No sé cuantos miles sería eso, lo desconozco, no sé si doscientos mil, un millón… no lo sé, pero en un momento dado tendría que decir que aquí se cierra, también lo tengo que decir. No podemos admitir una avalancha continua, pero cambiando las reglas económicas, sabiendo que hay que atender a esa población y pudiendo ofrecerles puestos de trabajo, eso son números que habría que calcular.

Para cambiar la política exterior debemos cambiar la política interna. No podemos sostener estos flujos indefinidamente, debemos exigir a la Unión Europea que preste ayuda porque por ahí va a ser la muerte, la presión va a ser incesante, esta pobre gente va al infierno. Cómo será su situación en sus países cuando se lanzan a ese infierno.

¿Se siente decepcionado con la política?
Con esta sí; con la política con mayúsculas, lo que yo entiendo como política, no. Las soluciones que se han dado siempre en el mundo han sido siempre todas políticas, todas. No quiero ser el abuelo cebolleta, pero en aquella candidatura en las municipales, nosotros fuimos con una idea, éramos representantes de una ideología que entrábamos en una institución y a ver qué podíamos hacer, pero siempre representando a esa ideología.

Hoy se va a las instituciones y, al llegar, pues ya he llegado, claro. Eso es ir ya vencido. Las instituciones no son neutras. Además, están hechas por la historia, por la historia de la derecha. Las instituciones son fundamentalmente de derechas. Entonces, uno tiene que saber en dónde está entrando, pero eso no se sabe. Se creen que al llegar nosotros ya podemos disponer de los mecanismos, pero están los funcionarios, la cuestión económica, los supuestos aliados que piden su parte en el pastel en lugar de intentar cambiar las cosas… La política hoy en día es esa, llegar y formar parte del reparto del pastel.

¿Debe un comunista pedir perdón por algo?
Hombre, nosotros tenemos que pedir perdón por nuestros errores y decirlo claramente. Eso sí, con la espada levantada no vaya a ser que existan tentaciones de juzgarnos y debamos exigir entonces a la iglesia católica que se someta también a juicio, al sistema capitalista, a la derecha, bueno, la derecha ya con las calderas del infierno preparadas.

Claro que debemos pedir perdón. Yo lo pediría por los errores que se hayan podido cometer en nombre del comunismo, pero claro, con un ojo bien abierto porque quiero ver a los demás someterse a ese mismo juicio. A la primera que quisiera ver sería a la iglesia católica por los inmensos crímenes cometidos contra la inteligencia y los cuerpos de tantos humanos. A partir de ahí, claro que lo digo, nosotros también hemos cometido muchos errores.

Mucha gente me llama tramposo por no denunciar, por ejemplo, los errores de Fidel Castro. Pues claro que sí, seguro que los cometió, pero entonces ustedes los americanos, hablemos claro, cuando tiraron la bomba atómica cometieron un crimen masivo como el que se produjo en Auschwitz.

Para terminar, le voy a pedir que defina brevemente a una serie de personas:

Angela Merkel: La Europa del diván del empresario.

Xosé Manuel Beiras: La dignidad de un sabio.

Albert Rivera: Tiene un apellido común… con otro Rivera.

Amancio Ortega: No lo conozco, pero por sus empresas diría que es un depredador.

Alberto Garzón: Una esperanza… pero… una esperanza de la cual yo espero ya la orden de ataque.

Texto: Daniel Seijo. Agradecer al compañero Rafael Juan –responsable estatal de organización del Frente Cívico– su inestimable ayuda para poder realizar esta entrevista.