La banca se consolida como el mayor destructor de empleo del país

Bancos // Las entidades financieras recuperan en 2017 el liderato en despidos colectivos por ERE que ya alcanzaron en 2015, y cuyas cifras ya superan en febrero mientras las bajas de empleados al margen de los expedientes duplican a las que siguen ese trámite.


La banca española ha recortado más del 30% de su plantilla desde el inicio de la crisis.

La banca española ha recortado más del 30% de su plantilla desde el inicio de la crisis.

La banca se está consolidando como el sector productivo que más puestos de trabajo destruye. Lo fue con claridad entre enero y noviembre del año pasado, según revelan las estadísticas del Ministerio de Empleo, que también indican que en el anterior solo se vio superado por la industria del automóvil y por el comercio. Y este año, con el ERE de Evo Banco ejecutado, el de Santander-Popular en marcha y el de Bankia-Mare Nostrum en una tensa negociación, lleva camino de batir sus marcas.

Entre enero y noviembre fueron despedidos mediante Expedientes de Regulación de Empleo 2.487 empleados de entidades financieras, una cifra que iguala la que suman el pequeño comercio (1.109) y las medianas y grandes superficies (1.383), cuadruplica la de la industria de la alimentación (592) y dobla con creces la de la industria del motor (902).

La industria automovilística es la única actividad productiva que supera a la banca en volumen de trabajadores afectados por ERE (5.252 por 2.489), aunque el grueso de ellos (4.258) se vieron afectados por suspensiones de contrato, una medida que únicamente afectó a dos bancarios.

Los ERES del sector financiero doblan también en damnificados a las dos ramas de la construcción (1.214 en la de edificios y 1.274 en la obra pública), en las que los despidos no alcanzan a la mitad y predominan las suspensiones de contrato, y superan los del comercio al por mayor (2.402, con un 57% de despidos) y los de los hoteles (2.389, con casi un 80% de suspensiones).

Grandes beneficios y notables reducciones de plantilla

El sector financiero español, boyante tanto en su parte de negocio como en su valoración bursátil tras una operación de saneamiento y concentración que ha movilizado en ocho años 350.000 millones de euros de dinero público, de los que el Banco de España da por perdidos 42.500, recuperaba entre enero y noviembre del año pasado el puesto de cabeza en el ránking de destrucción de empleo a través de EREs que ya había alcanzado en 2015, con 3.723 despidos y una amplia ventaja sobre la obra pública (1.011) y el comercio al por menor (1.504) y al por mayor (2.666).

Entre esos dos ejercicios, en 2016, ocupó la cuarta posición con 1.274 ceses, por detrás de la industria del motor (1.333), el pequeño comercio (1.659) y las medianas y grandes superficies comerciales, que alcanzaron los 1.946 despidos colectivos.

Esa tendencia a combinar los grandes beneficios con notables reducciones de las plantillas ha sido una constante en el último lustro, en el que solo las cinco principales entidades han compaginado beneficios por 15.800 millones con el recorte de 18.200 empleos mientras engullían a una docena de competidores, muchos de ellos previamente saneados con fondos públicos.

Casi 3.000 empleados al borde del despido

Y la tormenta lleva camino de arreciar, ya que, salvo sorpresa, el sector financiero superará la cifra de despidos por ERE del año pasado en los primeros meses de este como consecuencia de los tres grandes expedientes abiertos, que llevan camino de rondar las 3.000 bajas.

Los sindicatos y EVO Banco acordaban a finales de diciembre un expediente de regulación que conllevará la salida de 239 empleados, algo más de la mitad de la plantilla del sucesor de NovaCaixaGalicia, el banco resultante de la fusión de las cajas gallegas, propiedad desde 2014, tras su rescate y nacionalización, del fondo estadounidense Apollo Global Management.

En esas mismas fechas salía adelante, tras lograr los sindicatos reducir 485 bajas de las 1.585 que inicialmente planteaban las empresas, otro expediente que conllevará el despido de 1.100 trabajadores de los bancos Santander y Popular. Su ejecución, según denuncian algunos sindicatos, se está cebando en las madres trabajadoras.

Y, prácticamente de manera simultánea, Bankia, que está ultimando su fusión con el también nacionalizado Banco Mare Nostrum antes de su venta, ponía sobre la mesa otro ERE, en este caso con 2.510 bajas que la presión sindical ha conseguido recortar primero a 2.291 y, esta misma semana, tras una convocatoria de huelga, a 1.602. El paro ha sido aplazado por CCOO, ACCAM, UGT, SATE, SESFI, ASIP y ACB, que mantienen abierta la negociación con la dirección del banco.

Concentración, digitalización y merma del negocio

Esa tendencia a recortar medios humanos y materiales, en la que influyen tanto la merma del negocio (los activos del sector han pasado de 3,4 billones a 2,6 en seis años) como el cambio de modelo por la concentración y los procesos de digitalización, no comenzó con el rescate sino que venía de atrás.

El sistema financiero español ha mantenido los últimos ocho años una media de 200 bajas semanales, aunque muchas de ellas no figuran en las estadísticas de las regulaciones de empleo ya que responden a los planes de salida voluntaria que aplicaban hace unos años.

De hecho, en 2015, por ejemplo, los ceses al margen de los expedientes de regulación (jubilaciones incluidas) llegaron a rondar el 60% del total: 4.948 frente a 3.723, si se cruzan los datos del Ministerio de Empleo con los del Banco de España.

Estos últimos indican que el sector bancario alcanzó su mayor cota de empleo de las dos últimas décadas en 2008, cuando, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia, llegó a sumar 278.301 empleados. Al cierre de 2016, último ejercicio con datos disponibles, esa plantilla se había reducido un 30,2% al caer hasta los 194.283.

El recorte ha sido similar en las infraestructuras y la red comercial, ya que en menos de seis años los bancos y las antiguas cajas de ahorro han cerrado 12.320 sucursales, lo que supone el 30,7% del total. Estos cierres, consecuencia del cambio de estrategia comercial de las entidades financieras con la concentración y la digitalización, comienzan a provocar situaciones de exclusión financiera en el mundo rural, ya que casi 4.000 de los 8.117 municipios de España carecen de oficina bancaria.