La crisis del coronavirus reabre el debate sobre el papel de los hospitales privados

Asociaciones de profesionales, sindicatos y colectivos de defensa de la sanidad pública acusan al sector privado de “escurrir el bulto” frente a la crisis del coronavirus. Podemos pide que se pongan los 50 centros privados de la Comunidad de Madrid al servicio de la ciudadanía.

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La situación de caos que experimenta el sistema sanitario público en la Comunidad de Madrid (CAM) tiene dos culpables, según denuncia en conversación con El Salto Marciano Sánchez Bayle, presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FASP): el pánico por el coronavirus y décadas de recortes y privatización liderada por el Partido Popular. Una “jibarización” del sistema público llevada a cabo por el mismo partido y en ocasiones las mismas personas —es el caso de Javier Fernández-Lasquetty, actual consejero de Hacienda de la CAM— que intentaron desmantelar la sanidad pública en la Comunidad.

Los hospitales y clínicas privadas derivan a la sanidad pública todos los casos sospechosos. Los seguros privados de salud ya han declarado que no cubren el coronavirus por ser una pandemia, denuncian desde la AFEM

Un tercer culpable, al menos para la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), es el sector sanitario privado, al que acusan de “ponerse de perfil” ante la crisis para evitar un “riesgo” que traspasan a la sanidad pública. “Los hospitales y clínicas privadas derivan a la sanidad pública todos los casos sospechosos. Los seguros privados de salud ya han declarado que no cubren el coronavirus por ser una pandemia. Queda claramente de manifiesto que el objetivo de la sanidad privada no es procurar salud, ni mucho menos colaborar con el sistema público, su objetivo es ganar dinero, como cualquier empresa privada y el método es seleccionar bien el riesgo para traspasarlo o evitarlo”, denunciaba la AFEM en un comunicado el 10 de marzo.

Del pánico mediático al caos sanitario

La saturación de los servicios de emergencias, el “colapso” de la atención telefónica según denuncian los sindicatos, el atasco de las instalaciones para realizar las pruebas, la falta de camas son algunos de los efectos de un “pánico mediático” que se ha trasladado al “interior del sistema sanitario”, cuenta a El Salto Sánchez Bayle.

Para este médico y activista, el desborde que está experimentando el sistema sanitario no se debe tanto a los enfermos de coronavirus como a las “personas con sospecha de coronavirus que están a la espera de que se confirme o no la prueba”, un proceso que puede durar días, cuando no semanas.

Esta “avalancha” que están sufriendo los hospitales está produciendo, destaca Marciano Sánchez Bayle, la desatención de miles de pacientes con otras afecciones, “algunas más importantes que el coronavirus”

Esta “avalancha” que están sufriendo los hospitales y los servicios sanitarios está produciendo otros problemas derivados, entre ellos, destaca Sánchez Bayle, la desatención de miles de pacientes con otras afecciones, “algunas más importantes que el coronavirus”. La suspensión de miles de consultas e intervenciones programadas, explica, van a tener un efecto devastador en las listas de espera. Unas listas que ya obligaban a un porcentaje cada vez mayor de los pacientes a esperar más de tres meses para ver a un especialista o para una resonancia o una ecografía, pasos indispensables para lograr una cita con un especialista.

Los “atascos” y “aglomeraciones” que se están produciendo están directamente vinculados, según Sánchez Bayle, con la “disminución de los recursos del sistema sanitario” madrileño. Entre 2010 y 2018, recuerda, se perdieron 1.950 camas y 3.300 profesionales.

La expresidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, había “vendido” que muchos hospitales, señala Sánchez Bayle, irían creciendo con el tiempo, pero “nunca se ampliaron” o siguen teniendo plantas o sectores cerrados, como es el caso del Hospital Infanta Leonor, que tiene una cuarta torre sin abrir.

“Todo lo que está pasando pone de relevancia lo que ya se sabía: en momentos de crisis o hay un sector público potente y con capacidad de resolución o la cosas van mal», dice el presidente de la FASP

Más allá de los recortes y el lento desmantelamiento de la sanidad pública, la política sanitaria del PP se caracterizó por su apoyo a los hospitales privados, que a día de hoy son más que los públicos: 50 frente a 33, según el Catálogo Nacional de Hospitales. Entre los 33 centros públicos, ya son cinco los que tienen una gestión privada, un modelo que resulta hasta seis veces más caro para el Estado.

Y muchos más hospitales de la Comunidad de Madrid se habrían sumado a este modelo de privatización de la gestión hospitalaria de no ser por el movimiento por la sanidad pública, que consiguió en 2014 una de sus victorias más sonoras al truncar el proceso de privatización liderado por el mismo Fernández-Lasquetty, quien se vio entonces forzado a dimitir.

Las cosas en su sitio

Seis años después, el estallido de la crisis del coronavirus ha puesto a cada actor sanitario en su sitio. La negativa de los hospitales privados a hacerse cargo de los casos reales o probables de coronavirus y su sistemática derivación al sistema público es una demostración más, para Sánchez Bayle, de que disponer de un sistema público potente es una cuestión de vida o muerte.

“Todo lo que está pasando pone de relevancia lo que ya se sabía: en momentos de crisis o hay un sector público potente y con capacidad de resolución o la cosas van mal. Y al final es el sistema público el que tiene que estar ahí cuando se producen las crisis sanitarias. Es el único que va a responder, porque es el único capaz de anteponer los intereses generales de la ciudadanía por encima de la cuenta de resultados de las empresas”, dice a El Salto.

Tras la declaración de Estado de “contención reforzada” por parte del ministro de Sanidad, Salvador Illa, varios grupos privados sanitarios anunciaron su disposición a cancelar intervenciones quirúrgicas para liberar camas de cara a atender a afectados por el corvid19. Más allá de las buenas intenciones, a fecha de 10 de marzo, apenas 25 pacientes de diversa consideración relacionados con el virus estaban internados en hospitales privados, unos centros que no han dudado en sacar tajada ante el desborde de la sanidad pública cobrando grandes sumas de dinero por realizar pruebas de diagnóstico. Según la Cadena Ser, en los Hospitales HM cobran 300 euros por hacerse la prueba del coronavirus, y, según publica Vox Populi, hasta 810 euros ha llegado a cobrar el hospital Ruber Internacional a un paciente para confirmar o rechazar la presencia del virus.

La organización de consumidores Facua reclama al Gobierno tomar las medidas que sean necesarias para poner los recursos de la sanidad privada a disposición de la pública “hasta que se resuelva la situación sanitaria provocada por el coronavirus”

A pesar de no ser una “enfermedad extremadamente grave”, dice Sánchez Bayle, la incertidumbre y los altos costes derivados los cuantiosos recursos de contención y aislamiento que requiere el covid19, hace que los hospitales privados “escurran el bulto”. Algo que considera normal: “Ellos están para tener beneficios, no para echar una mano al funcionamiento del sistema sanitario y la mejora de la salud de la población, lo que les preocupa es la cuenta de resultados. Algo que es entendible. Un señor que pone una empresa es para ganar dinero”.

Toda la privada a la pública

El 10 de marzo, la organización de consumidores Facua, formada por 200.000 socios, reclamaba al Gobierno tomar las medidas que sean necesarias para poner los recursos de la sanidad privada a disposición de la pública “hasta que se resuelva la situación sanitaria provocada por el coronavirus”.

La asociación apela al artículo 128 de la Constitución en el que se dice que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”, algo que según su portavoz, Rubén Sánchez, habilita al Estado a que los hospitales privados faciliten sus recursos a la sanidad pública ante la epidemia de coronavirus.

Con argumentos parecidos, este 11 de marzo, Podemos Comunidad de Madrid proponía que los 50 hospitales privados de la región “se subordinen al interés general para controlar la extensión del coronavirus”. Con esta propuesta, la formación morada pretende “ampliar personal, camas e infraestructura, garantizando que actúen de manera coordinada hasta que se ataje” la crisis sanitaria. “Con esta medida, los hospitales privados pondrían sus instalaciones al servicio de las madrileñas y madrileños, independientemente de si disponen de seguro médico privado o no”, dicen en un comunicado.

Una idea que el presidente de la FASP no comparte del todo ya que “daría pie a defender la legitimidad al sector privado y a la colaboración público-privada”. Esta opción, defiende, solo habría que plantearla en caso de que sea imprescindible, algo que no cree que vaya a pasar.

Este activista por la sanidad pública defiende en cambio “utilizar de manera intensiva los recursos del sistema público, reabrir las camas que se cerraron, arbitrar mecanismos para la utilización de todas las plantas que están cerradas en los hospitales, toda la capacidad que tiene la red pública”.


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