La inversión pública en infraestructuras educativas cae a la mitad desde 2009 y en sanitarias baja un 37%

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  • Desde el 2000, la evolución de la inversión en infraestructuras educativas y sanitarias tuvo un aumento continuado e intenso hasta 2009 y un notable descenso a partir de 2010
  • Esta evolución ha afectado a todas las regiones españolas con una sola excepción: en Cantabria la inversión pública en sanidad ha continuado creciendo en el periodo

El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, tras el Consejo de Ministros de este viernes. EFE

La inversión pública en infraestructuras educativas cayó a la mitad desde 2009 y en sanitarias se redujo un 37%, según recoge el vigésimo segundo número de Esenciales, una serie mensual de documentos divulgativos breves, en los que trabajan la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

La publicación señala que el gasto público fue una de las magnitudes más afectadas por la crisis económica que se inició en España a partir de 2008. Aunque en los primeros años se aplicaron políticas expansivas de gasto, indica que desde 2010 se llevaron a cabo medidas de ajuste con el objetivo de contener los elevados déficits y hacer frente a la denominada crisis de la deuda, según informó Europa Press.

Dentro de este contexto de reducción del gasto público, denuncia que la inversión pública fue uno de los capítulos más afectados y precisa que, hasta 2016, y tomando como referencia el máximo de 2009, la inversión pública se ha reducido más de un 60%, situándose en la actualidad en un nivel en el que ni siquiera cubre la depreciación de los capitales acumulados en el pasado.

Inversiones productivas

Entre las funciones de gasto en las que invierte el sector público, además de las infraestructuras de transporte, a las que se suele clasificar como inversiones productivas por su carácter complementario de la inversión privada y de factor de crecimiento económico, resultan también “muy importantes” las inversiones en educación y sanidad, dos funciones de “gran relevancia para el bienestar de la población en general, pero que también son importantes para asegurar la calidad de uno de los factores productivos básicos de la economía, el trabajo”, añade.

Desde el año 2000, la evolución de la inversión pública en infraestructuras educativas y sanitarias siguió un perfil similar al de la inversión pública total: un aumento continuado e intenso hasta 2009 (por encima del resto de funciones públicas) y un notable descenso a partir de 2010.

La caída de la inversión en sanidad es algo menos pronunciada y, aunque experimentó un retroceso del 37% desde 2009, en 2015 (último año disponible) todavía está por encima de sus niveles habituales de principios de siglo. Además, en 2014 inició una senda de recuperación.

Sin embargo, la inversión en infraestructuras educativas se resintió en mayor medida (-55%) y en la actualidad presenta unos niveles que no llegan a superar la mitad de la inversión realizada en 2009 y que son también inferiores a los niveles del año 2000 (un 12% inferior).

“Una evolución que sería deseable revertir, dado el papel que la educación tiene en la formación y acumulación de capital humano, uno de los factores impulsores del desarrollo económico a largo plazo”, afirma la publicación.

Análisis por comunidades

Este descenso de las inversiones en infraestructuras sanitarias y educativas ha afectado a todas las regiones españolas con una sola excepción: en Cantabria la inversión pública en sanidad ha continuado creciendo en el periodo.

El resto de comunidades autónomas ha visto reducir sus inversiones en estos años a unas tasas anuales que oscilan entre el -0,5% de Cataluña y el -25% de Castilla-La Mancha en el caso de las infraestructuras sanitarias y entre el -6% de Cantabria y Andalucía y el -20% del Principado de Asturias en el caso de la educación.

En Euskadi se redujo la inversión pública en sanidad un 10,8% en el periodo 2009-2015, lo que supone un descenso mayor que el registrado en el conjunto del Estado, donde bajó un 7,5%, mientras que el gasto público en Educación disminuyó un 10,1% en el citado periodo. En este caso, experimentó una reducción de la inversión menor que la del conjunto del Estado, donde bajó un 12,6%.

Esta caída de las inversiones públicas tuvo consecuencias sobre el capital acumulado en infraestructuras educativas y sanitarias del que dispone cada región. En algunas de ellas, el descenso de la inversión pública en los años más recientes ha sido tan intenso que ni siquiera ha logrado cubrir la depreciación de los capitales acumulados.

De esta forma, se produjo un deterioro de las dotaciones de infraestructuras educativas y sanitarias disponibles, que “afecta a la calidad de los servicios prestados a los ciudadanos”, señala.

Pese a esta reducción en la inversión, en 2014, último año para el que se dispone de datos de stock de capital por regiones, solo en Canarias el capital público por habitante acumulado en infraestructuras educativas era menor que el del año 2000.

El resto de las comunidades autónomas todavía tiene unas dotaciones en educación mayores que las de principios de siglo XXI. La comunidad mejor dotada en términos per cápita es la Comunidad Foral de Navarra, seguida de Castilla y León y Galicia, las tres con una dotaciones superiores a los 1.200 euros por habitante.

En el otro extremo, las dotaciones de Castilla-La Mancha y Andalucía ni siquiera alcanzan los 900 euros por habitante. Durante el periodo analizado, las diferencias entre comunidades autónomas han aumentado un 4% en este ámbito.

La Rioja y Navarra

La Rioja es la autonomía con mayores dotaciones de infraestructuras sanitarias por habitante, mientras que Navarra lo es en infraestructuras educativas, según el estudio.

Por su parte, el análisis para las dotaciones de capital público en sanidad muestra diferencias “aún más importantes entre comunidades, que además se ampliaron en los primeros años de crisis, si bien actualmente parece que existe una tendencia a la reducción de estos diferenciales“, según el documento.

En la actualidad, la comunidad autónoma mejor dotada en términos de infraestructuras sanitarias públicas por habitante es La Rioja, seguida por Cantabria, ambas con unas dotaciones que superan los 1.500 euros por habitante.

Andalucía vuelve a ocupar las últimas posiciones, esta vez junto a la Comunitat Valenciana, Región de Murcia, Principado de Asturias, Cataluña y Canarias, todas ellas con unas dotaciones sanitarias relativas inferiores a la media nacional, situada en 954 euros (casi un 50% por debajo de las regiones mejor dotadas).

En el caso de las infraestructuras sanitarias, cuatro comunidades han perdido dotaciones por habitante desde el año 2000. Por un lado, las dos que partían con mayores dotaciones relativas, la Comunidad Foral de Navarra y la Comunidad de Madrid, y por otro, las dos comunidades que ocupan los últimos puestos del ranking en la actualidad, la Comunitat Valenciana y Andalucía.