La Xunta culmina la compra de carteles de «hospital público» por medio millón tras meses enredada en la contratación

El Gobierno gallego acaba de adjudicar los últimos rótulos tras lanzar en marzo un concurso que tuvo que reiniciar por intentar acelerarlo de forma ilegal y en el que después fue obligado a readmitir a una empresa eliminada

Recreaciones de la propia Xunta de los carteles de “hospital público” en cuatro de los diez centros de Vigo, Santiago, Ourense y Pontevedra

Recreaciones de la propia Xunta de los carteles de “hospital público” en cuatro de los diez centros de Vigo, Santiago, Ourense y Pontevedra // Xunta de Galicia

Tras años de críticas de sindicatos y oposición por la «privatización» de servicios públicos, entre ellos la sanidad, y del alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, por el modelo público-privado de construcción y gestión del nuevo hospital de esa ciudad, el Gobierno gallego decidió hace unos meses iniciar la compra de grandes carteles luminosos con la leyenda «hospital público» para colocar en varios complejos sanitarios de toda Galicia. El Servicio Gallego de Salud (Sergas) acaba de culminar ahora ese proceso, al que destina medio millón de euros y en el que ha insistido a pesar de verse salpicado por todo tipo de obstáculos.

Fue a finales de 2017 cuando la Xunta comenzó a comprar carteles de «hospital público» para sus centros sanitarios, destinando hasta 150.000 euros para cuatro edificios del área sanitaria de A Coruña. A pesar de las críticas recibidas, el Gobierno gallego decidió el pasado marzo ampliar la iniciativa a otros diez centros de toda Galicia por otro medio millón de euros. El propio presidente Feijóo justificó la iniciativa argumentando que más caro que los carteles es el sueldo de alcaldes que «mienten», en referencia, sin citarlo, al regidor vigués y sus críticas sobre la concesión del hospital de la ciudad.

Pero ese proceso de contratación pronto comenzó a registrar problemas. A pesar de establecer muy concretas condiciones de visibilidad de los carteles, inicialmente la Xunta dio apenas 15 días a las posibles empresas interesadas para que le formulasen ofertas, pero la ley establece un mínimo de 35 días para ese tipo de contratos, lo que obligó a rectificar y reiniciar el procedimiento. Un concurso en el que las empresas comunicaron que debido a lo ajustado de los plazos no tenían tiempo de poder visitar los diez hospitales para revisar el estado de los lugares donde se instalarían los carteles, por lo que se solicitó a la Xunta que informase ella misma de esa cuestión. El Gobierno gallego lo rechazó limitándose a señalar, evidenciando nuevamente sus prisas, que «una vez adjudicado el contrato y previo al montaje de los rótulos se podrá conseguir toda la información que sea necesaria».

Posteriormente, una vez recibidas las ofertas, y en el período de valoración de las mismas, la Xunta decidió eliminar a una de las empresas candidatas por considerar que no cumplía con los requisitos de solvencia técnica exigidos. La empresa recurrió y el tribunal administrativo de contratación le dio la razón obligando a la Xunta a volver a tenerla en cuenta en el proceso. Ese parón en uno de los cuatro lotes en que se repartieron los diez centros sanitarios no impidió que el Gobierno gallego siguiese adelante con la adjudicación de los tres lotes restantes, que se produjo a comienzos de agosto y cuyos contratos se formalizaron a finales de septiembre. Ahora, una vez retomada la valoración de ofertas de ese cuarto lote, el correspondiente al área sanitaria de Santiago, tras la resolución del tribunal administrativo, el Sergas acaba de adjudicarlo también el pasado lunes.

A la espera de la formalización de ese último contrato, todos ellos contemplan plazos de ejecución para la instalación de los carteles de «hospital público» en los diez centros sanitarios de un máximo de seis meses. Todos ellos, por lo tanto, debieran estar instalados antes de las elecciones autonómicas del próximo año.