Lluvia de millones para los accionistas privados de Aena y Bankia

Se repartirán esta semana más de 500 millones en concepto de dividendos, que el Estado dejará de recibir por haber vendido parte de su capital.

Los accionistas privados de dos sociedades con mayoría de capital público, Aena y Bankia, se van a embolsar durante esta semana más de 500 millones de euros en concepto dividendos. El Estado, por su parte, recibirá otros 700 millones del gestor aeroportuario y de la entidad financiera, a través de Enaire y del FROB, respectivamente.

Aena tiene un 49% de su capital en manos privadas, desde la oferta pública de venta (OPV) que realizó en febrero de 2015. De ese porcentaje, un 28,35% está en Bolsa y el resto lo tienen en su poder grandes accionistas como el fondo británico TCI, el banco HSBC y Deutsche Bank. La empresa estatal Enaire controla un 51%.

La participación en la OPV fue un auténtico chollo para los inversores que acudieron a ella, pues el valor de las acciones se ha multiplicado casi por tres en el tiempo transcurrido desde entonces. Cuando Aena salió al mercado fue valorada en 8.700 millones de euros (58 por acción) y ahora supera 26.000 millones (173).

Al aumento de la capitalización hay que sumar los dividendos que se han repartido los accionistas durante los últimos tres años. A los privados han ido a parar más de 280 millones en 2016, 200 en 2017 y 480 largos este año. Es decir, cerca de mil millones de euros en total, poco menos de una cuarta parte de los 4.400 que invirtieron en 2015.

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La perspectiva es que Aena siga siendo muy rentable, dado que su negocio va como un tiro; sobre todo, curiosamente, desde que se produjo la privatización parcial. El pasado ejercicio ganó 1.232 millones de euros, con una mejora del 70% respecto a 2016.

En el caso de Bankia, el 61% está controlado por Banco Financiero y de Ahorros (BFA), propiedad 100% a su vez del Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Después de las dos ventas de acciones realizadas en 2014 y 2017, un 49% del capital es de inversores privados, entre los que destacan el fondo soberano noruego Norges Bank y el fondo estadounidense Inesco.

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Desde su nacionalización en 2012, Bankia ha tenido que recapitalizarse con ayudas públicas, hacer frente a las consecuencias de la anulación de las cláusulas suelo y de la desastrosa salida a Bolsa pilotada por Rodrigo Rato, así como absorber a otro banco bajo control estatal: BMN.

A pesar de ello, la entidad reparte dividendos desde 2015, lo que ha permitido al Estado recuperar por esa vía 534 de los 22.434 millones que costó su rescate. Sólo este año, Bankia distribuirá 340 millones de euros entre sus accionistas, de los que 133 irán al bolsillo de los privados. Su previsión es que los dividendos alcancen los 2.500 millones hasta 2020.