Los argumentos del Gobierno para pedir la absolución de los agentes en el caso Tarajal chocan con los vídeos oficiales

  • La Abogacía del Estado ha recurrido el procesamiento de 16 guardias civiles por la muerte de 14 personas en la frontera de Ceuta
  • El recurso de apelación defiende que los fallecimientos «no se produjeron en España», que los agentes no actuaron en el lado marroquí y que los migrantes devueltos estaban «en perfecto estado»
  • Las imágenes difundidas por Interior en 2014 contradicen o añaden matices importantes a algunas de estas afirmaciones

ESPECIAL | Las muertes de Ceuta

El Guardia Civil, ya en territorio marroquí, da un empujon a uno de los inmigrantes que consiguió llegar a España. A pesar de que el ministro del Interior dice que ninguno necesitó asistencia médica, se ve claramente que esta persona casi no se tiene en pie.

El Guardia Civil, ya en territorio marroquí, empuja a uno de los inmigrantes que consiguió llegar a España.

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La Abogacía del Estado, el equipo jurídico que representa los intereses del Gobierno, ha recurrido el procesamiento de 16 agentes de la Guardia Civil en el caso de las muertes de Ceuta. Sus argumentos se resumen en una de las frases incluidas en el recurso de apelación presentado ante el juzgado ceutí: la acusación «resulta insostenible», según el escrito, «si los fallecimientos no se produjeron en España, si ninguna actuación de la fuerza española se desplegó en el lado marroquí del mar, si los nadadores que alcanzaron la costa española fueron auxiliados por los agentes y fueron rechazados en frontera sin que presentaran lesiones».

Las imágenes oficiales que recogen lo ocurrido el 6 de febrero de 2014, sin embargo, contradicen o añaden matices importantes a algunas de estas afirmaciones sobre las que el Gobierno sostiene la defensa de los agentes procesados:

Los medios antidisturbios «en ningún caso alcanzaron ni sobrepasaron la zona marroquí».

La Abogacía del Estado sostiene que las pelotas de goma y botes de humo arrojados por la Guardia Civil para evitar la entrada de los migrantes «en ningún caso alcanzaron ni sobrepasaron la zona marroquí». La letrada, Zaida Isabel Fernández Toro, reitera que «la actividad de contención» de la entrada irregular «se desplegó exclusivamente en la línea fronteriza y no en el lado» de Marruecos.

Los vídeos oficiales muestran, sin embargo, varios disparos de botes de humo y balas de goma lanzados por los agentes desde el espigón del Tarajal hacia las aguas de Marruecos, donde se encontraba el mayor número de migrantes.

A las 7:38 de la mañana, las cámaras térmicas de la frontera captan el primer lanzamiento de un bote de humo hacia el lado marroquí. Según informes de la Guardia Civil, los inmigrantes se encontraban «unos sobre otros», «formando un embudo». Su situación era de riesgo. El proyectil cae muy cerca del lugar donde estaban acumulados, dentro del agua, como puede observarse en el siguiente vídeo.

Cerca de las 7.50 horas, los agentes españoles lanzaron un segundo bote de humo a la zona marroquí. Las imágenes demuestran que este cae sobre algunas personas subsaharianas que, envueltas por el humo, siguen nadando en aguas marroquíes, muy próximas a las rocas.

Además de botes de humo, los agentes también dispararon pelotas de goma hacia el otro lado de la frontera, según queda reflejado en las grabaciones. En algunas ocasiones, las bolas caen muy cerca de los migrantes que nadaban cerca de la esquina superior derecha del espigón del Tarajal.

Las imágenes también muestran la actuación de un agente de la Guardia Civil que se posiciona en la esquina más cercana a Marruecos y comienza a disparar pelotas de goma hacia el grupo de inmigrantes, situado todavía en aguas marroquíes. La cámara térmica ubicada en el Monte Hacho capta al menos cinco lanzamientos consecutivos muy cerca de estas personas. La mala calidad de las imágenes impide comprobar si alguna de las bolas impacta contra los inmigrantes. El miembro del Instituto Armado llega a inclinarse con la bocacha hacia los subsaharianos antes de disparar.

Posteriormente, el capitán jefe de la Unidad de la Compañía Rural de Seguridad Ciudadana de Ceuta, responsable del grupo de antidisturbios durante el operativo del 6 febrero de 2014, reconoció ante la Policía Judicial haber disparado pelotas de goma para dar ejemplo al resto de agentes.

Según su declaración, el miembro del Instituto Armado «pidió un fusil a un agente y varias pelotas, efectuando disparos al agua a distancia prudencial de los nadadores”, con la intención de que los agentes lo «imitaran». El capitán aseguró que «fue un acto reflejo, para que vieran que su jefe se implicaba como ellos en intentar evitar el paso de la frontera».

En sede judicial, el guardia civil negó que disparase hacia aguas marroquíes y defendió que ninguna pelota impactó sobre los inmigrantes. 

Los migrantes que fueron devueltos al llegar a la playa de Ceuta estaban «en perfecto estado de salud»

«Los inmigrantes que accedieron a la playa ceutí del Tarajal, bien por sus propios medios, bien auxiliados por los servicios marítimos, lo hicieron en perfecto estado de salud, y por ese motivo pudieron ser rechazados en frontera de manera inmediata», defiende el escrito de la Abogacía del Estado. El documento también destaca que «fueron rechazados en frontera sin que presentaran lesiones». Las imágenes oficiales se contradicen esta afirmación.

Aquella mañana de febrero, las 23 personas que lograron acceder al lado español de la frontera fueron devueltas en caliente a Marruecos por la Guardia Civil. Las grabaciones de las cámaras de vigilancia reflejan que, como reconocieron desde Interior posteriormente, ninguno de los expulsados fue sometido a una mínima revisión médica. Las autoridades españolas justificaron entonces que «ninguno lo necesitaba».

Al menos una de las personas entregadas de forma inmediata a Marruecos estaba totalmente exhausta en el momento de la devolución, como puede observarse en los vídeos oficiales. El joven subsahariano es acompañado por un guardia civil a la valla fronteriza. Aunque prácticamente no puede mantenerse en pie, un agente abre la puerta de la alambrada y le empuja hacia el lado marroquí.

En las imágenes de Interior también aparece uno de los agentes trasladando a empujones a uno de los recién llegados a Ceuta a nado. El guardia lleva del cuello a esta persona y le amenaza con la porra. Mientras, él intenta caminar con gran dificultad y tropieza varias veces.

Finalmente, llegan a la zona de la playa de El Tarajal donde esperan retenidos el resto de las personas interceptadas. Después de ser empujado por el agente por última vez, el superviviente cae, intenta levantarse y, exhausto, vuelve a derrumbarse en el suelo, como puede observarse en el siguiente vídeo:

«No se produjo ningún fallecimiento en el lado español del mar».

Desde la Abogacía sostienen que «se ha acreditado con las pruebas incorporadas a las presentes actuaciones que no se produjo ningún fallecimiento en el lado español del mar». Las distintas declaraciones y diligencias apuntan a que las muertes se produjeron probablemente en aguas marroquíes, aunque no hay ninguna prueba que lo acredite.

Todo ocurrió en apenas unos metros de aguas fronterizas: la guardia civil disparaba desde el lado español mientras los migrantes nadaban en el lado marroquí.

Durante la misma mañana del 6 de febrero de 2014, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) localizó dos cadáveres en aguas marroquíes (muy próximos a la línea fronteriza). «En la esquina del espigón hay dos cadáveres. Vamos a proceder a sacarlos», decía por radio un miembro del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, en conversaciones difundias por el Ministerio de Interior. Pocos segundos después, la voz de un superior, el mando del operativo, lanzó la orden contraria: «Eso está en Marruecos. Lo hacen ellos».

Supuestamente, las fuerzas marroquíes eran las encargadas de recogerlos, pero nunca lo hicieron.

Uno de esos dos cuerpos aparece en una imagen publicada por El Faro de Ceuta e incluida en el sumario judicial. El cadáver estaba sumergido junto a la esquina del espigón del lado marroquí, en esa misma zona donde habían estado apelotonados.

Unas horas después del incidente, en la costa del lado marroquí aparecieron nueve cuerpos. En España se localizaron cinco cadáveres durante los días posteriores. Entonces, el Gobierno del PP insistió en que todas las víctimas del 6 de febrero fallecieron en aguas marroquíes y el hallazgo de cinco cuerpos en Ceuta se debía al «cambio de corriente».

El grupo de inmigrantes «causó daños en la garita».

«El grupo de personas que trataba de entrar en Ceuta no lo hacía de manera pacífica, sino que lo hacía aprovechando la noche, en avalancha y de manera violenta, utilizando palos y lanzando piedras, desbordando el dispositivo marroquí, causando lesiones a varios agentes así como daños materiales en la garita», espeta la Abogacía del Estado.

El grupo de cerca de 200 personas se adentraron de madrugada y a la carrera en la zona fronteriza entre Marruecos y España. Las imágenes muestran una masa de personas desbordando el dispositivo de los agentes marroquíes, aunque no se identifica en ese momento de las imágenes la «violencia» citada en el escrito. De hecho, los inmigrantes no consiguen entrar en España por la frontera terrestre y se desvían hacia el espigón dentro del mar, donde 14 de ellos se ahogaron.

La abogada del Estado menciona «lesiones a varios a agentes» y «daños materiales en la garita» fronteriza para justificar la respuesta de la Guardia Civil con material antidisturbios.

Sin embargo, el lanzamiento de piedras hacia la frontera española por parte de un grupo de inmigrantes no sucede ni antes ni durante del intento de entrada a España. Como se aprecia en los vídeos oficiales, al altercado ocurre casi una hora después de los ahogamientos, cuando los inmigrantes ya han sido devueltos y saben que varios de sus compañeros han muerto.

A las 8:26h, un inmigrante logra zafarse de la línea de gendarmes marroquíes, corre hacia la valla y tira una piedra en dirección a la zona española, momento en el que es retenido por los militares marroquíes para que vuelva con el grupo. En su camino, el hombre se tira al suelo y patalea. Más tarde, otros siguen sus pasos y arrojan piedras a la zona española.

En febrero de 2014, el Gobierno del Partido Popular ya manipuló los tiempos de las imágenes oficiales para justificar el uso de material antidisturbios como respuesta a la violencia de los migrantes, cuando el orden de los hechos es el contrario.


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