Turnos de 12 horas, vacaciones partidas en tres y represión sindical: los motivos de la huelga de Cacaolat

Tras seis días de huelga, los sindicatos se han reunido hoy con la dirección de Cacaolat. Las demandas de que finalicen los turnos de doce horas y termine la situación de excepcionalidad en la confección del calendario laboral han llevado a la plantilla a un paro indefinido.

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// CGT Cacaolat

Más de 20 locales de la provincia de Barcelona se han unido a los trabajadores de Cacaolat en la huelga indefinida que están llevando a cabo desde el 3 de enero. El boicot a los productos de esta marca de bebidas lácteas se ha extendido desde Santa Coloma de Gramanet, donde está la fábrica de Cacaolat, a Badalona, Montcada i Reixach y a la capital, Barcelona.

Junto a la campaña de solidaridad, seguida también en las redes sociales, el campamento de la plantilla de producción de Cacaolat en Santa Coloma ha recibido el apoyo, materiales y comida de vecinos, sindicalistas y de trabajadores de otras fábricas como la de Panrico. Además, el día 5, los huelguistas llevaron a cabo una entrega simbólica de carbón a la dirección de la empresa.

Acampados frente a la puerta de paso y salida de mercancías, los 80 trabajadores de la rama de producción de Cacaolat soportan el frío mediante turnos que bloquean el paso de los camiones. Además, una caja de resistencia funciona para cubrir las necesidades después de casi una semana de huelga. Toni Edo, secretario de comunicaciones de CGT Catalunya, explica que “el primer o segundo día de huelga” el jefe de personal de la planta se acercó donde estaban los piquetes y amenazó con represalias, pero desde entonces “no ha habido más amenazas”.

En la mañana del 8 de enero se ha producido una reunión entre la empresa y el comité de huelga. Está previsto que éste traslade a la plantilla el contenido de la reunión y que sean los trabajadores quienes decidan qué rumbo tomar. La presión de los piquetes está terminando con el stock de Cacaolat.

Imposible conciliar

El conflicto de Cacaolat se ha recrudecido a raíz del plan de la empresa de modificar, por segundo año, las condiciones de trabajo en la planta.

Desde CGT denuncian que el calendario laboral hace “utópica” la conciliación de la vida laboral y familiar. Los ejemplos que pone este sindicato son el aumento de las jornadas de doce horas, la intención de la empresa de aumentar las particiones de las vacaciones por encima de tres —menos días seguidos para el tiempo vacacional— y el incumplimiento del compromiso de la empresa de acabar con los turnos de fin de semana en verano aun cuando se trabaja a cuatro turnos en ese periodo.

En esta ocasión, denuncia Toni Edo, Cacaolat ha modificado el calendario laboral sin siquiera contar con el comité de empresa, que en 2017 aprobó con solo cuatro votos de diferencia las condiciones de la dirección. “Este año los ha impuesto sin hablar con el comité”, resume este sindicalista, “modificaciones de forma unilateral de las condiciones de trabajo” que han llevado a parte de la plantilla, los afectados por los turnos de medio día, a los paros indefinidos.

Beneficios empresariales

La mayoría de las acciones de Cacaolat pertenecen desde 2011 a dos gigantes alimentarios, Cobega y Damm, tras su venta por parte del hólding Nueva Rumasa, de la familia Ruiz Mateos. La empresa de los Carceller —Damm— y la de los Daurella —Cobega— controlan al alimón Cacaolat. Poco después de su llegada a la dirección, en 2012, Cobega y Damm presentaron un ERE que supuso el cierre de la planta de Utebo (Zaragoza) y la delegación de Tarragona. La plantilla se redujo y se reestructuró en torno a la planta de Santa Coloma, lo que no impidió que la plantilla denunciase la realización de un “ERE encubierto” que afectó a 90 de sus 420 trabajadores, según publicó El País.

Desde entonces, la empresa presume de beneficios. La compañía, explicaba la periodista de La Directa Gemma Garcia, obtuvo beneficios de 62 millones de euros en 2017, un 7% más que en el ejercicio anterior, y en sus previsiones se han marcado llegar a los 70 millones en 2020. Pese a esa situación, la empresa modificó las condiciones laborales de la plantilla el pasado ejercicio y quiere efectuar “un empeoramiento mayor” de las mismas en 2019, según CGT.

Alex Piñol uno de los sindicalistas más activos en la denuncia de los despidos y exrepresentante del comité de empresa, fue despedido por la empresa en una decisión que los tribunales han dictaminado como “despido nulo” tras atender a la denuncia de represión sindical por parte del sindicato CGT, que denuncia una campaña de persecución por parte de la empresa que se ha enfocado en este sindicato.

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