Un fondo buitre amenaza con dejar a más de cien familias en la calle en Leganés

El domingo 14 de mayo se celebró la primera de las muchas manifestaciones para exigir a quienes tengan la responsabilidad política que muevan ficha y garanticen una vivienda digna a los vecinos.


Concentración en Leganés contra los fondos buitres

Concentración en Leganés contra los fondos buitres

Los buitres sobrevuelan Leganés una vez más. Si en el 2013 los carroñeros de Goldman Sachs hicieron un nido en el barrio de Arroyo Culebro comprando 36 viviendas y desahuciando a sus propietarios, ahora lo están haciendo en el barrio de Leganés Norte.

Viviendas de protección oficial alquiladas a familias en situaciones de necesidad son vendidas a especuladores sin escrúpulos que solo ven el beneficio a corto plazo sin contar los costes humanos.

El infierno de estas familias empezó hace dos años cuando el consorcio autorizó la venta del bloque de VPO a METROVACESA S.A. siendo el actual alcalde de la ciudad, Santiago Llorente, vicepresidente. Votó a favor de la venta aunque hizo constar en acta que no les había dado tiempo a leer la documentación con el detenimiento suficiente que requería el asunto ya que ésta no había sido entregada con el tiempo necesario. La nueva gestora cambió las reglas subiendo el alquiler en el mejor de los casos, ya que en muchas ocasiones directamente no les renovaban el contrato, lo que ha supuesto que más de 20 familias hayan abandonado a día de hoy su hogar.

Desde entonces, los inquilinos han visto cambios de una gestora a otra hasta la última, TESTA RESIDENCIAL, lo que ha hecho que la cuota se incremente entre 150 y 250 € (tenemos el caso de una jubilada que cobra 1.000 € de pensión y le piden 730 de alquiler).

Está claro que su objetivo final en un plazo de dos años es echar a las casi 100 familias que viven en el bloque para posteriormente tener un enorme beneficio vendiendo las viviendas a precios desorbitadas para un país en crisis. Que caiga el resto de bloques del barrio en la misma situación si esto sale bien es cuestión de tiempo.

El silencio por parte del Ayuntamiento o la Comunidad es sonrojante

Como hemos dicho, estas viviendas de protección oficial de régimen especial están habitadas por familias en situaciones críticas en las que se llega a convivir con personas discapacitadas o con personas mayores a su cargo, normalmente con ingresos muy bajos, lo que hace que la situación sea dramática. ¿Qué harán estas familias cuando se vean expulsados de sus hogares? ¿Qué solución les da la administración? El silencio por parte del Ayuntamiento o la Comunidad es sonrojante, teniendo que utilizar la ayuda familiar en el mejor de los casos.

Sin lugar a dudas esto es el resultado de una economía basada en el ladrillo que prometía viviendas para todos y lo único que ha hecho es llevar a España a la ruina más absoluta. Un sistema económico basado en la construcción sin planificación alguna que reportaba grandes beneficios a los constructores y los bancos pero que finalmente ha dejado desamparados a aquellos que se suponía iban a habitar lo construido. Una vez que el sistema que alimentaba esta perversa relación económica se ha venido abajo y habiendo dejado a la población sin capacidad económica para adquirir una vivienda por los prohibitivos precios de los inmuebles, la única salida que queda para perpetuar sus beneficios es la más inhumana de todas, jugar con los derechos más fundamentales como son los de la vivienda o la sanidad.

La administración, que debería velar por ayudar a las personas más necesitadas, vende los inmuebles a fondos buitres a sabiendas de que su único objetivo es expulsarles de sus hogares para revenderlas a altos precios.

Mientras tanto, el ayuntamiento de Leganés mira para otro lado en un ejemplo más del cinismo que le caracteriza.

El domingo 14 de mayo se celebró la primera de las muchas y necesarias manifestaciones que se van a realizar, con el objetivo de que aquellos que están al mando vean la luz y demuestren un mínimo de humanidad. Decenas de personas se congregaron en la puerta del inmueble pidiendo lo que les pertenece, una vivienda digna en la que vivir y criar a su familia. Los vecinos de María Moliner 14 no se rinden y exigirán a quienes tengan la responsabilidad política que muevan ficha para salvarlos del desastre y devolverles lo que siempre fue suyo, cuatro paredes dignas donde descansar tranquilamente.

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