Un puñado de alternativas éticas a Coca-Cola. Burbujas de cambio

En medio del boicot a Coca-Cola por el ERE que provocará el cierre de cuatro fábricas en el Estado español, DIAGONAL te ofrece algunas alternativas éticas al consumo de este (im)popular refresco.

Quizás porque el ERE de Coca-Cola te indigna, quizás porque el boicot te ha dado la fuerza necesaria para hacer lo que tu conciencia llevaba tiempo reclamando, quizás por tu salud o porque te ofende que tu nombre no aparezca en las latas de la campaña de marketing personalizada… puede que por alguna de esas razones formes parte de las miles de personas que en los últimos días están haciendo un boicot directo a Coca-Cola. Es probable que ahora llegues a un bar y tengas que sufrir la dura decisión bicarbonatada: ¿Pepsi o Coca-Cola? Pero no sufras, en DIAGONAL te sugerimos algunas alternativas éticas al diablo azucarado rojo.

La pionera: Mecca Cola

Creada por el empresario francés de origen tunecino, Taefik Mathlouthi, la Mecca Cola llegó al mercado francés en noviembre de 2002. El público objetivo preferente al que se dirigía era la comunidad musulmana residente en Francia, un segmento de consumidores nada desdeñable de aproximadamente seis millones de personas. El refresco también tuvo una cálida acogida por parte de consumidores ávidos de alternativas. Se promocionó con el lema “No bebas a lo tonto, bebe con compromiso”. Un 20% de los beneficios se destinan a causas humanitarias.

 La copia de la copia: Quibla Cola

Siguiendo los mismos principios que Mecca Cola, Zahida Parveen, antigua diseñadora de moda, lanzó en Inglaterra un proyecto similar en febrero de 2003: la Quibla Cola. La empresa se basa en los principios del comercio justo y la ética, reinvirtiendo el 10 % de su beneficio neto en causas humanitarias. Comenzó a venderse en los barrios musulmanes de las principales ciudades del Reino Unido para acceder a la comunidad musulmana, una de las más numerosas de Europa. Su estrategia de comunicación es similar a la de Mecca Cola, centrándose en la solidaridad de la marca y la idea de cambio. Su slogan es “liberate your taste” (libera tu gusto).

 La cooperativista: Frixen Cola.

Sin duda, nuestra alternativa favorita. La Frixen es una cola elaborada con productos de comercio justo, con stevia… Y con agua del manantial del Jaraba, ya que nos ponemos. Pero lo más importante: está elaborada por parte de una cooperativa zaragozana y distribuida mediante empresas de la economía social. Burbujitas mañas y cooperativas en busca de la transformación social, sin explotación laboral, sin huella ecológica, ¿Alguien da más?

Las solidarias: Bio Colas

Las principales ONG también cuentan con sus propias bebidas carbonatadas. Aseguran que los productos que las componen son de comercio justo. El comercio justo permite mantener la dignidad de los productores de azúcar y cola, e impulsar la soberanía alimentaria, a la vez que se busca una economía sostenible.Un ejemplo de ello son las marcas de Alternativa 3, con sello de comercio justo, como Cola 3 que son distribuidas por Ideas, Setem y Oxfam

Las atrevidas: Somos Cola

Por el camino se quedaron interesantes proyectos como el de Somos Cola, lanzada por la empresa Som-os 51 SL en 2004 en Barcelona. El elemento diferencial de este producto era que destinaba el 51% de los beneficios a causas de interés social. La producción no la realiza la empresa, sino que está subcontratada a Bebidas Sammy, una empresa de Tarrasa especializada en fabricación de gaseosa. Actualmente ya no se produce.

La pop: Ché Cola

Rizando el rizo de la mercantilización de la imagen de El Ché, esta empresa francesa lanzó un producto basado en su imagen para apagar la sed de los revolucionarios más pop. Al igual que todas las anteriores destinaba una parte de sus beneficios a temas sociales. Eso sí, por mucho que la bebas jamás conseguir emular su carisma. A día de hoy ya no se puede encontrar. ¡Hasta la frescura siempre!

La de código abierto: OpenCola

Si eres un amante del código libre éste es tu refresco. Es una campaña de una empresa canadiense para promocionar las ventajas del software libre, aplicándolo al famoso secreto de Coca-Cola: su fórmula. Por eso liberaban la fórmula para quien quisiera replicar o modificarla. Si quieres llevar el espíritu maker hasta sus últimas consecuencias aquí tienes la receta para hacerla en tu casa.

 Las de siempre: las marcas blancas.

No son ecológicas, ni de comercio justo, detrás no tienen cooperativas… Pero la puedes encontrar en cualquier balda de tu supermercado. No estarás contribuyendo a transformar el mundo, pero al menos no estás contribuyendo al monopolio carbonatado de Coca-Cola. Por algún lugar hay que empezar.

La sin: BioCola Höllinger

Para que sean los problemas del tercer mundo y no la cafeína los que te quiten el sueño. Esta alternativa austriaca de la marca Höllinger, orgánica, es la opción perfecta para los activistas más insomnes. Con productos biológicos, sin cafeína y un 10% menos de azúcar.

 La griega: Green Cola

Si crisis es sinónimo de oportunidad, en la vecina Grecia es sinónimo de creatividad. Una compañía de refrescos griega ha desarrollado una bebida que está arrasando en el país: Green cola. Es una alternativa a Coca-Cola, pero más sana: no contiene ácido fosfórico, ni azúcar ni aspartano. Su cafeína es producida por los granos de café verde, con aromas naturales y se endulza con la planta stevia. El lema es “xecóla ke diálexe eliniká“, que apela a cambiar y elegir griego.

Agua 100% pública.

Y, sin duda, la opción más ecológica y barata posible: agua pública. Agua del grifo, la de toda la vida. Sin embotellar, lo que ahorra enormes gastos de distribución y desplazamiento. La opción más saludable y transparente, y ahora, en peligro debido al ansia privatizadora de los distintos gobiernos, en el caso de la Comunidad de Madrid, de Ignacio González.

Y si pasas del boicot a otros formatos más contundentes de acción no olvides que una botella de cristal vacía tiene otros usos.

Publicado en Consumo alternativas