Unos 580.000 niños pasarán el verano solos en casa porque sus padres tienen empleos precarios

  • Así lo alerta el informe ‘En busca de los niños de la llave’ de la ONG Educo.
  • El 77% de hogares de trabajadores pobres con hijos no reciben ayudas públicas, y hay más de 2,5 millones de empleados que forman parte de esta categoría.


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Niño viendo la televisión // Pixabay

Son los llamados niños de la llave. Menores de entre 6 y 13 años que pasan largas horas solos en casa porque sus padres, trabajadores precarios, no tiene recursos para pagarles actividades extraescolares. En el verano, con la ausencia de clases, este problema se agrava por la imposibilidad de estos hogares de costear campamentos estivales. En total, casi 600.000 niños de entre 6 y 13 años (580.000) pasarán este verano solos en el domicilio familiar por estas circunstancias, según el informe ‘En busca de los niños de la llave’ que la ONG Educo ha hecho público este martes.

En 2009, cuando ya había estallado la crisis, eran más de 350.000. Y hoy, más de ocho años después, son casi el doble a pesar que desde el Gobierno se insiste en que España ya ha salido de la recesión y se presume de crecimiento y creación de empleo, recoge el informe.

“Experimentan déficits de alimentación, además de pasar muchas horas delante de la pantalla sin supervisión”, ha explicado Clarisa Giamello, directora de Educación y Acción Social de Educo, que ha alertado de que el 61% de los hijos de trabajadores pobres no pudo realizar una actividad de colonias el verano pasado por dificultades económicas.

El 85% de los encuestados dijo que su situación para este verano era “igual o peor”, ante lo que Giamello ha destacado que el aumento de los trabajos precarios derivado de la crisis está agravando la situación de muchos menores.

El informe revela que de los 8,2 millones de hogares con niñas y niños a cargo en España, el 27,4 % (2,2 millones) están en riesgo de pobreza. Se trata de hogares de trabajadores pobres y de hogares que tienen a todas sus personas adultas fuera del mercado de trabajo. Y además, el 77% de ellos no reciben ningún tipo de ayuda o prestación pública en España.

Graves consecuencias y riesgos

Las consecuencias de esta realidad escondida es que los menores afectados, además de no tener tiempo de calidad con su familia, ven debilitados sus vínculos sociales, tienen una infancia en aislamiento, en riesgo de exclusión social por falta de tiempo de sus cuidadores, por falta de red de relaciones sociales y por falta de recursos económicos. Tienen una carencia de referentes de personas adultas en sus vidas; no tienen, por ejemplo, a quién contarles lo que les pasa cuando lo necesitan.

La irritabilidad es la característica común de estas niñas, niños y adolescentes, pero no es la única. También los problemas emocionales que surgen de situaciones de aislamiento y soledad, como la falta de límites y de rutinas, falta de gestión de las emociones y la no aceptación del ‘no’. Cuando uno intenta poner límites hay un conflicto, y su respuesta es “No me dice mi madre lo que debo hacer y vas a venir tu a decirme algo. (…) Y a la mínima utilizan la violencia, ya que tienen referentes violentos en Internet, la tele, los videojuegos. Pasan por una gestión emocional deficiente”, explica Roger Caro, de la Fundación Ítaca.

El momento en que más niñas y niños de la llave surgen, es al pasar de Primaria a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Se cambian las pautas de vida cotidiana, los horarios, y los tiempos. En este sentido, los especialistas alertan de los peligros de las conductas de riesgo, como drogas y alcohol, que aparecen en torno a los 11 o 13 años, “justo cuando los padres dicen, ya es mayor”, o los riesgos de mala alimentación y, en especial, de obesidad infantil.

Las razones de esta situación, según el informe, pasan por “una situación económica y laboral de precariedad con prácticamente un nulo soporte familiar y social”. “No necesariamente hay una situación de negligencia, sino de imposibilidad de conciliar la atención adecuada de hijas e hijos a cargo con los horarios muy dilatados de trabajo de sus cuidadores” señala Francesc Centeno, del Programa Municipal para la Infancia y la Adolescencia de L’Hospitalet de Llobregat.

Se trata, en definitiva, de niñas, niños y adolescentes cuyas familias sobreviven en torno al umbral de la pobreza. Se trata de padres y madres que encadenan secuencias de empleo y desempleo, o que integran ese colectivo de casi el 15 % de población activa en España: los trabajadores pobres. Son formas de vida en condiciones precarias en la base de la sociedad: las familias con hijas e hijos a cargo.

Desigualdad

El no disfrutar de actividades de verano comporta “etiquetas” vinculadas a la pobreza, porque al volver a clase algunos niños podrán contar sus vacaciones y otros no, ante lo que la entidad espera llegar a becar a 5.000 niños con su programa de este año de Becas comedor, vinculado a actividades en un entorno de naturaleza, y para el que recaudará fondos en todo el Estado.

La entidad ha presentado el informe este martes en Barcelona, en un acto en el que ha participado el director general de Educo, José M. Faura, junto a Giamello, así como la educadora de la asociación Itaca Lara Masip, que trabaja con hogares vulnerables. Con motivo de la campaña de Becas comedor, la entidad ha realizado un vídeo que ilustra la realidad de estos menores y que pretende concienciar a la sociedad a través de las redes sociales.

Publicado en Empleo, Sociedad