Villarejo utilizó recursos públicos para intervenir ilegalmente las comunicaciones de políticos y empresarios y venderlas al BBVA

El comisario jubilado, actualmente en prisión, espió para la entidad bancaria presidida por Francisco González miles de llamadas de los principales implicados en la operación que el Gobierno de Zapatero y Sacyr lanzaron en 2005 para controlar la entidad

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El ex comisario José Manuel Villarejo, en su intervención en el programa 'Salvados'.

El ex comisario José Manuel Villarejo, en su intervención en el programa ‘Salvados’.

El BBVA recurrió a los servicios del comisario José Manuel Villarejo para espiar en 2005 el entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, el industrial Juan Abelló y el jefe de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián en plena operación del Gobierno de Zapatero y Sacyr para tomar el control de la entidad financiera presidida entonces por Francisco González, según informan El Confidencial y Moncloa.com.

De acuerdo a esta información, el comisario jubilado «llegó a facilitar a directivos de BBVA el detalle de hasta 15.000 llamadas telefónicas». Moncloa.com ha hecho sus cuentas y detalla que de esas 15.000 llamadas, 7.121 eran de teléfonos que tenían ya identificados como pertenecientes a las personas involucradas en el asalto de Sacyr al BBVA, entre otros, a Miguel Sebastián. El análisis realizado por MONCLOA.COM de los documentos con la relación de llamadas ha desvelado que Villarejo espió un total de 3.925 teléfonos diferentes, entre fijos y móviles.

Estos contactos salieron en su mayor parte de un listado telefónico que obtuvo el comisario Enrique García Castaño, secuaz de Villarejo, a través de contactos policiales en Telefónica, con lo cual tuvieron que utilizar recursos públicos, informa nuestra compañera Patricia López.

El Confidencial asegura, además, que gracias a esta intervención de las comunicaciones «la dirección del BBVA pudo adelantarse a los movimientos del llamado Grupo Hostil, el nombre en clave que Villarejo y la entidad utilizaron para referirse al círculo de empresarios y políticos que supuestamente estaban conspirando para derribar a González de la presidencia». El Confidencial también afirma que el BBVA pagó al menos 517.600 euros a Villarejo por la búsqueda de aspectos negativos de los miembros del Grupo Hostil en una operación que el comisario jubilado y sus cómplices denominaron Operación Trampa.

Más en concreto, Villarejo puso a disposición de los directivos del BBVA el contenido de 750 llamadas, y mensajes de texto de personas del considerado como grupo hostil, como fue el caso de Miguel Sebastián.

El espionaje conducido por Villarejo tenía por principal objetivo encontrar «detalles precisos» sobre las intenciones de las personas que querían controlar el BBVA, pero también se buscaron «aspectos personales censurables» como «la vida privada, relaciones sentimentales, costumbres sexuales, consumo de alcohol o drogas, problemas con Hacienda».

El espionaje ordenado por el BBVA, apoyado por un gran despliegue técnico, incluyó a «gabinetes y medios de comunicación que, a juicio del entorno de González, también estaban involucrados en la estrategia para desalojarlo de la presidencia de la entidad». En el listado de Villarejo aparecen los números de teléfono de varios directivos de la agencia GBA Información Económica y Financiera SA, entre ellos, Ángel Boixadó y Fernando González Urbaneja o de medios como El País, Cadena Ser o el diario económico Cinco Días.

El Confidencial también informa de que «las llamadas interceptadas por Villarejo habrían sido fundamentales para frustrar el ataque».


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