Agricultores denuncian que industrias e intermediarios especulan con el precio de varios productos

La leche de cabra, el aceite de oliva, las sandías, los melones, tomates y todos los productos demandados en la restauración (ovino, caprino y porcino) son los productos que más están sufriendo la devaluación de precio.

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Un agricultor de La Mojonera (Almería), trabaja en la finca familiar. /EFE

Un agricultor de La Mojonera (Almería), trabaja en la finca familiar. /EFE

Desde que se decretó la orden de confinamiento para los españoles, el consumo de verdura, fruta y legumbres ha aumentado. Concretamente, el consumo de fruta fresca ha subido un 23% y el de hortalizas y patatas ha aumentado en más de un 30% con respecto al mismo periodo del año 2019.

El consumo de aceite de oliva también se ha incrementado en más de un 25% con respecto al mismo periodo, motivado por la mayor compra de este producto en los domicilios ante la emergencia del coronavirus.

Pese a que estos productos están al alza, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) denuncian que esta subida de demanda no se está notando en el campo y que, muy contrariamente, hay industrias e intermediarios que están devaluando el producto del tal forma que están pretendiendo pagar por debajo del coste de producción, algo que es ilegal.

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La leche de cabra, el aceite de oliva, las sandías, los melones, tomates y todos los productos demandados en la restauración (ovino, caprino y porcino) son los productos que más están sufriendo esta devaluación de su precio con caídas que suponen el 40% en alguno de los casos.

Más consumo de aceite de oliva

Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos critican que «los especuladores se están beneficiando del aumento de consumo de aceite en los hogares» pagando precios muy bajos.

Según los datos que manejan, el consumo de aceite en los hogares españoles ha crecido más de un 25,5% en el último mes (+97,7% la primera semana de confinamiento; +13,6% la segunda semana; +13,3% la tercera; +1,6% la cuarta; y -1% la quinta), con respecto al mismo periodo de 2019, pero, en cambio, el dinero que reciben los agricultores por producirlo no ha aumentado nada, estando estos precios muy por debajo de lo que deberían estar.

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Por ello, el responsable de la Sectorial de Aceite de UPA y secretario general de UPA Jaén, Cristóbal Cano, ha criticado que la «única razón» de que los olivareros continúen con unos precios en origen de ruina «hay que buscarla en los especuladores, que son los que se están beneficiando de esta situación».

Cano ha explicado que los agricultores siguen perdiendo dinero porque «no se están cubriendo los costes de producción» cifrados por algunos informes, entre los que se encuentran el del Ministerio de Agricultura y del Consejo Oleícola Internacional, que cifra la cantidad en 2,70 euros por kilo de aceite.

Según los datos que manejan (sistema Pool Red), «en la última semana el precio del virgen extra no ha superado los 2,14 euros«, pese a que la demanda ha subido más de un 25%.

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Por ello, han solicitado la aplicación de la modificada Ley de la Cadena Alimentaria y ha pedido al Ministerio de Agricultura que ponga en marcha el observatorio de precios que se incluye en la normativa.

Leche de cabra y productos de restauración

La leche de cabra y los alimentos dirigidos mayoritariamente a la restauración (cabrito, lechal y cochinillo) también están sufriendo importantes pérdidas. Concretamente, la UPA estima que los alimentos destinados a la restauración han sufrido entre un 30% y un 40% de caída.

«La leche de cabra también ha caído considerablemente porque se utiliza mayoritariamente en queserías y en mercadillos. Muchos de ellos han cerrado y por ello hay industrias e intermediarios que están intentando pagar por debajo del precio de su producción«, explica a Público Diego Juste, jefe de prensa de la UPA.

Añade que los ganaderos se han comprometido a bajar la producción en un 10% para que no decaiga, aún más, el valor del producto y que, por ello, han pedido una ayuda económica al Ministerio de Agricultura.

Se está elaborando una lista de industrias que especulan con el precio de la leche para que el ministerio tome medidas

Por su parte, Antonio Rodríguez de COAG explica a Público que, tras decretarse el estado de alarma, no sólo cerraron los bares y los restaurantes, sino también las queserías que se encargaban de nutrir a estos locales.

«Ante esto tuvimos que hacer una restructuración para que no hubiera ninguna leche sin recoger, ya que eso supone tirar la leche, por lo que tuvimos una reunión para plantear una serie de medidas al Ministerio de Agricultura».

«De la misma forma se comprometen a bajar la producción de leche entre un 10-15%» y, por su parte, la industria ha decidido no bajar los precios por debajo del coste de producción.

«De momento no hay leche sin recoger y la mayoría de industrias españolas están arrimando el hombro y han ajustado los precios para que todos podamos aguantar dos o tres meses, pero hay determinadas industrias que están tirando el precio por debajo de los costes de producción aprovechándose de la situación», añade.

Rodríguez explica que van a realizar una lista con los nombres de estas industrias que están especulando con el precio de la leche, que enviarán posteriormente al Ministerio de Agricultura para que tome las medidas pertinentes.

Melón, sandía y tomate

Andrés Góngora, agricultor de Almería y miembro de COAG, explica a Público que hay determinadas frutas como el melón y la sandía que están sufriendo pérdidas hasta por debajo de su coste de producción, aunque sí hay demanda de las mismas.

«El tomate, por ejemplo, también está sufriendo una crisis. No todos los tomates, pero los tomates en rama no están teniendo éxito y se están aprovechando de ello para tirar los precios. Exactamente igual que con el melón y la sandía», cuenta.

Además, Góngora añade que las frutas de segunda categoría (frutas con algún defecto físico) tenían mucha salida en pequeños mercados y en Mercas para restauración, pero que ahora estos productos no están teniendo ninguna salida y se están utilizando como alimento para el ganado.

Entre las medidas que solicitan al Gobierno y a los mercados, Góngora destaca dos: limitar la importación de terceros países de determinadas frutas y hortalizas castigadas y que los mercados fomenten el consumo del producto nacional.

«Hay algunos mercados que han dejado de vender grandes frutas por porciones, algo que no está haciendo mucho daño. No es lo mismo llevarte media sandía que una sandía entera», concluye.

Familias y precariedad

Tanto la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos como la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos añaden que esta caída de precios está afectando a multitud de familias, ya que muchas explotaciones agrícolas y ganaderas son llevadas por personas de la misma familia.

También, explican que aquellas empresas que tienen a personas contratadas están despidiendo a sus trabajadores por cuenta ajena debido a la caída tan pronunciada que está aconteciendo.

«Hay que entender que lo más importante es dar de comer a los animales y cuidarles y, si no hay dinero, lo prioritario son los animales», explica Rodríguez de la COAG.

De hecho, el paro en el sector de la agricultura ha crecido en 6.520 desempleados más con respecto a febrero, lo que supone un incremento del 4,26%. Algo que choca con la demanda de 150.000 trabajadores temporales para recoger las cosechas, a pocos días de que se inicien las campañas de la fruta de hueso (cereza, albaricoque, melocotón, etc…).