Ayuso aprovecha el covid para renovar las privatizaciones de seis hospitales y externalizar la limpieza del Gregorio Marañón

  • Los trabajadores del madrileño Gregorio Marañón piden la dimisión inmediata de su gerente: hsta ahora era el único hospital de la capital en el que la limpieza no había pasado a manos privadas
  • La Comunidad de Madrid renueva las subcontratas de la limpieza del Ramón y Cajal, el Niño Jesús, La Princesa, el Príncipe de Asturias, el hospital de Getafe y el de El Escorial
  • Las organizaciones en defensa de la sanidad pública critican que la privatización de la sanidad madrileña ha existido desde el año 2001: “Se ha mantenido siempre, aunque por goteo”
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Sanitarios reivindican la sanidad pública en el Hospital Gregorio Marañón.

Sanitarios reivindican la sanidad pública en el Hospital Gregorio Marañón // Europa Press

A las 12 y a las 18 horas, las puertas del Hospital Gregorio Marañón, en la madrileña calle Doctor Esquerdo, se llenaron de trabajadores y trabajadoras del centro. Ocurrió el día 9 de junio, el día 10, el día 11 y el día 12. Y siempre con éxito, según cuenta a infoLibre Víctor Tomé, presidente del comité de empresa del hospital. Ya no harán, de momento, más concentraciones. Lo que ahora toca, dice, es pensar en nuevas acciones para alcanzar el objetivo de los profesionales del centro: que no se privatice el servicio de limpieza. “Hace ya casi dos meses que los profesionales que trabajamos en los hospitales recibíamos sendas cartas, una firmada por usted y otra por su consejero de Sanidad, en las que ambos se deshacían en elogios, hablaban de gestas, de agradecimientos infinitos, de profundo reconocimiento, de compromiso y también de cansancio, agotamiento y dolor. Todos, desde el primero al último de los trabajadores y trabajadoras hemos estado a la altura. Hoy la escribimos para exigirle lo mismo: que usted y su Gobierno estén a la altura“, expresaron los profesionales del centro a través de una carta enviada a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

El enfado de los trabajadores empezó el pasado 3 de junio. Ese día, tal y como recuerdan en la misiva enviada a la líder del Ejecutivo autonómico, “se publicitó la convocatoria del contrato de Limpieza integral de los Centros de Atención Especializada adscritos al Servicio Madrileño de Salud”. La sorpresa fue que, por primera vez, el Gregorio Marañón aparecía en esa convocatoria. “En el lote número 7 se incluye la limpieza de determinadas instalaciones del hospital General Universitario Gregorio Marañón, limpieza que hasta ahora venían realizando empleados y empleadas públicas, de los que usted [por Isabel Díaz Ayuso] el pasado 16 de marzo se mostraba orgullosa”, denuncian. Según explica Tomé, todas esas trabajadoras —porque la mayoría, dice, son mujeres— asumían la limpieza de unos 160.000 metros cuadrados útiles. 33.000, ahora, serán asumidos por la empresa privada que consiga la licitación. Es alrededor del 20%.

La confirmación de los planes de la Comunidad de Madrid llegó ese día, pero las sospechas entre los trabajadores ya estaban ahí. Tal y como recuerda Tomé, el “conflicto” por el servicio de limpieza viene de lejos. Ya a finales de 2019, explica, necesitaban que se repusiera la plantilla con las 54 trabajadoras que faltaban. “La limpieza se fue mermando paulatinamente“, lamenta. “Hemos tenido infinidad de reuniones con el gerente, Joseba Barroeta, y lo hemos solicitado siempre”, dice. Nunca se repusieron. El 20 de enero enviaron una carta preguntando al gerente, continúa, si tenían intención de privatizar el servicio. “En ese momento nos dijo que ‘no entraba dentro de sus planes”, asegura. Pero finalmente las sospechas se cumplieron. Por eso el comité solicita la dimisión inmediata del gerente, de la directora de Gestión y Servicios Generales, Carmen Oñate, y el director de Recursos Humanos, José M. Blanco, por “mentiras, deslealtad manifiesta a lo público y colaborar con alevosía para favorecer la privatización de la limpieza del hospital“, según publicó CCOO, sindicato presente en el comité, a través de una nota de prensa.

“Con el covid-19 aquí ha habido trabajadoras que se han dejado la piel y se han contagiado. La limpieza tiene que ser pública para ser de calidad“, añade Tomé.

No solo es el Gregorio Marañón: otros seis hospitales más

El Gregorio Marañón aparece en el lote número 7 de la convocatoria del contrato de Limpieza integral de los Centros de Atención Especializada adscritos al Servicio Madrileño de Salud. Hay otros seis lotes más. Corresponden al Hospital Ramón y Cajal, al Infantil Niño Jesús, al de La Princesa, al Príncipe de Asturias, al de Getafe y al de El Escorial, tal y como informa Vicente Losada, miembro de la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Sanidad (Audita Sanidad) y confirma César Pulido, adjunto a acción sindical y negociación colectiva de CCOO Construcción y Servicios Madrid.

Pero estos otros seis lotes son, tan solo, renovaciones de contratos actuales. Tal y como explica Losada, la privatización de los servicios de limpieza de los hospitales viene de lejos. En el año 2013, bajo el Gobierno regional del conservador Ignacio González, se privatizó la limpieza de 17 hospitales públicos. En ese momento, recuerda, quedaron cinco fuera, incluido el Gregorio Marañón. Los contratos se renovaron, continúa, en 2016. Y se ampliaron a otros dos. Ya eran 19 los hospitales públicos con los servicios de limpieza privatizados. El Gregorio Marañón, entonces, volvió a no formar parte del listado.

Ahora, según explica Pulido, de esos 19 se renovarán seis. Y se añade el Gregorio Marañón. El resto de contratos, dice, se irá renovando en los próximos meses.

Lo grave, denuncia Pulido, es que la nueva licitación de esos seis hospitales “no se ha realizado teniendo en cuenta el salario reflejado en los convenios de aplicación de los diferentes hospitales, sino tomando como referencia uno general del sector y que supone una diferencia a la baja de un 20% de media por persona”, criticó CCOO a través de un comunicado. El sindicato ya ha anunciado que impugnará la licitación. “No es de recibo que este servicio, que ha quedado demostrado durante la crisis del coronavirus que es esencial para la sociedad y que está reconocido como primordial por la ciudadanía, se deteriore de esta manera”, lamentó la organización.

“Aprovecha la coyuntura para continuar con la privatización”

Ayuso, denuncia Losada, “está aprovechando la coyuntura y el caos para continuar con la privatización sanitaria”. Porque no es solo la limpieza. El pasado 25 de mayo, el Ejecutivo regional anunció que el Hospital Infantil Niño Jesús, situado en la madrileña Avenida de Menéndez Pelayo, ampliaría sus instalaciones. El proyecto, que tendrá un coste de 21 millones de euros, se llevará a cabo mediante un sistema de colaboración público-privada. El proyecto consiste en un nuevo pabellón para consultas, docencia e investigación y en un aparcamiento subterráneo. La empresa que lo gestione, que se decidirá mediante una concesión administrativa, se encargará de la inversión para hacerlo realidad. “El Hospital Niño Jesús, el ‘hospital de los niños’, tendrá en poco más de dos años un gran parking para familias y sanitarios, un nuevo edificio de consultas externas y ambulatorias y nuevas zonas infantiles al aire libre”, anunció la propia Ayuso a través de su cuenta oficial de Twitter.

Pero durante la pandemia ha habido más ejemplos de privatización sanitaria, según el presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp), Marciano Sánchez Bayle. Uno es Ifema. Lo que el Ejecutivo regional vendió —y sigue vendiendo— como ‘hospital milagro’ tenía debajo de la alfombra una factura de adjudicaciones de más de 18,5 millones de euros. Por ejemplo, Eurest Colectividades se llevó la licitación por cuatro millones de euros del servicio de restauración; Clece, filial de ACS, presidida por Florentino Pérez, 3,97 millones por el servicio de limpieza; Ilunion Lavanderías, por su parte, logró la licitación por 1,33 millones de euros por el servicio de lavandería de ropa.

Sin embargo, tal y como recuerda Sánchez Bayle, no ha sido solo Ifema. En la estrategia de contención de la crisis sanitaria también jugaron un papel importante los llamados hoteles medicalizados. En total, se pusieron en marcha en la región trece, entre los que destacan los de AC, NH, Ilunion o Room Mate, la cadena del empresario Kike Sarasola que alojaba a precio de saldo hasta hace sólo unos días en dos apartamentos de lujo a la presidenta autonómica. El importe total de las adjudicaciones en estos lugares es de 8,65 millones de euros. Clece e Ilunion Lavanderías estuvieron también presentes.

La larga historia de la privatización sanitaria en Madrid

Antes de las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo de 2019, las encuestas ya vaticinaban lo que luego confirmaron las urnas. La conservadora Díaz Ayuso iba a alcanzar la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Y eso, advirtieron las organizaciones defensoras de la sanidad pública, iba a provocar un recrudecimiento de la privatización de la sanidad pública madrileña que había comenzado años antes. En ese momento, y según los datos de la OCDE reseñados por la Fadsp en su informe La privatización sanitaria de las comunidades autónomas, Madrid era de las comunidades más privatizadas en materia sanitaria. Las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad, que ha incorporado datos del ejercicio 2018 —el último cerrado aunque con datos aún provisionales—, reflejan que es una de las autonomías que todavía no ha recuperado el gasto sanitario público anterior a la crisis y que, además, es la segunda región, solo por detrás de Cataluña, que más dedica a conciertos: 845,6 millones de euros.

La Comunidad de Madrid no ha frenado su deriva privatizadora desde 2001, desde que que recibió las transferencias”, señala Sánchez Bayle. En ese momento, el entonces presidente del Gobierno, el conservador José María Aznar, dio las competencias en sanidad a las autonomías que todavía no la tenían. Además de Madrid, fueron Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Murcia y La Rioja. Desde esa fecha, señala el presidente de la Fadsp, la privatización sanitaria “ha sido un continuo”. “Se ha mantenido siempre, aunque a goteo”, denuncia. Y con él coincide Losada, que opina que, desde hace años, la estrategia conservadora ha ido dirigida hacia la privatización “parcial, si no total, del sistema sanitario público”.

Se ha hecho de diferentes maneras. Por ejemplo, desarrollando hospitales de modelo PPP (partenariado público-privado) o PFI (iniciativa de financiación privada). El primero es un sistema en el que la Administración, que oferta las concesiones, cede a una Unión Temporal de Empresas (UTE) la financiación, construcción y gestión del hospital. Aunque la titularidad sigue siendo pública, estas compañías se encargan de todo y contratan incluso al personal sanitario. El segundo consiste en que la empresa concesionaria construye la infraestructura sanitaria a cambio de la gestión del edificio sanitario y la provisión de servicios no sanitarios (alimentación, limpieza, alimentación, etc.). También se ha hecho mediante la externalización de servicios o mediante la creación de fundaciones sanitarias públicas.

Pero sin duda el plan privatizador más agresivo de la sanidad madrileña tuvo lugar en 2012, con Ignacio González al frente del Gobierno. La mayoría absoluta del PP de Madrid permitió a los conservadores aprobar una ley que permitía ceder a empresas la gestión de seis hospitales y 27 centros de salud. Una iniciativa que paralizó el Tribunal de Justicia de Madrid y provocó la dimisión del entonces consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, ahora Consejero de Hacienda y Función Pública del Ejecutivo regional.

Las consecuencias de estos procesos privatizadores están claras. Según todas las fuentes consultadas, aunque se trate de servicios no sanitarios como la limpieza, el servicio sanitario en general empeora. “Cada vez que se produce una privatización, empeora notablemente el servicio. En el de limpieza, por ejemplo, se disminuyen los recursos de personal, la limpieza se realiza cada más tiempo y es más difícil acceder a ella si se produce cualquier eventualidad”, lamenta Sánchez Bayle. En Reino Unido está hasta estudiado. En 2017, un informe publicado en la revista Social Science & Medicine concluyó que la externalización de la limpieza en los hospitales estaba íntimamente ligada con el aumento de las infecciones adquiridas en el hospital.


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