Ayuso, el contrato de la Cruz Roja y la técnica privatizadora de siempre

El contrato otorgado a Cruz Roja por la Comunidad de Madrid para el apoyo en el periodo de vacunación muestra que, incluso en un momento tan importante, el Partido Popular seguirá aprovechando cada oportunidad para vaciar la sanidad pública.

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Las autoridades que han inaugurado el Hospital Isabel Zendal // David F. Sabadell

Ayuso lo volvió a hacer. Llevábamos un par de días viéndolo venir, pero nos costaba creer. Aún siendo Ayuso, aún siendo el Partido Popular madrileño. Porque ha llegado la vacuna y no es momento de demagogias, de retrasos, de batallas políticas y, sobre todo, no era momento para aprovechar una nueva oportunidad para seguir erosionando lo público, para seguir inflando lo privado. Pero Ayuso lo volvió a hacer.

El sábado se publicaban las primeras cifras de vacunación. La Comunidad de Madrid solo había administrado el 6% de las dosis que el Ministerio de Sanidad le había transferido. De las 48.750 dosis, solo se han inyectado 3.090. La comunidad que más dinero ha recibido del Estado para luchar contra el virus, la que ha construido un hospital que apenas da servicio y que presupuestado en 50 millones pero en el que ya se llevan gastados 135, sigue sin disponer de los recursos públicos para hacer frente a la pandemia en un momento tan decisivo como la vacunación.

Esto ya no es una guerra del PP contra los partidos de izquierda y el Gobierno central. Es un Ayuso-Casado contra todos, incluidas las personas de riesgo que esperan la vacuna

Mientras tanto, las ya clásicas demagogias del Partido Popular: quejas por no haber recibido más vacunas, señalamiento al Gobierno central por una responsabilidad que ellos mismos saben de sobra que compete a las comunidades autónomas o cualquier argumento estúpido que repiten mil veces hasta convertirlo en “verdad” entre sus parroquianos. Les da igual que otras comunidades también gobernadas por el PP tengan porcentajes de vacunación mucho más altas. Esto ya no es una guerra del PP contra los partidos de izquierda y el Gobierno central. Es un Ayuso-Casado contra todos, incluidas las personas de riesgo que esperan la vacuna.

Toda oportunidad de seguir su senda privatizadora y de mermar los servicios públicos es aprovechada por Ayuso y los suyos. En esta ocasión ha costado creer. No nos podíamos imaginar que tuvieran la desfachatez de volver a hacerlo, pero anoche saltó la noticia que confirmaba la hipótesis que ya se venía fraguando en redes sociales: el Gobierno de Ayuso será el primero que contratará un servicio externalizado (privado) para administrar las vacunas. Un contrato sin pasar por concurso público, a dedo, ha sido adjudicado a Cruz Roja por valor de 800.000 euros para apoyar en las tareas de vacunación durante seis meses, unos 130.000 euros al mes.

Lo que presenciamos es la misma historia de siempre, la técnica que los gobiernos neoliberales llevan ejecutando desde hace décadas para justificar el avance de lo privado sobre lo público

Lo que presenciamos es la misma historia de siempre, la técnica que los gobiernos neoliberales llevan ejecutando desde hace décadas para justificar el avance de lo privado sobre lo público. Lo que siempre han hecho para intentar cambiar el imaginario común de los servicios públicos y que creamos que son insuficientes, para seguir descomponiendo nuestro estado de bienestar mientras el sector privado sigue acumulando por desposesión de esos servicios públicos que tantos años (e impuestos) nos ha costado levantar.

La técnica es simple, pero no por eso deja de ser escandaloso que se siga utilizando en una situación tan delicada e importante como la actual:

  • No dotar de recursos a los servicios públicos. Si tienes los recursos porque te los ha transferido el Estado, pues te los gastas en inflar las cuentas bancarias de las constructoras de siempre con la técnica de siempre y bien conocida por el PP: los sobrecostes.
  • Crear descontento entre la población porque esos servicios públicos no consiguen alcanzar unos mínimos y cumplir con su cometido. Además los puedes aliñar lanzando mensajes alarmistas de que son otros los culpables.
  • Contratar a una empresa privada esos servicios que tú mismo no has querido ejecutar desde lo público. Todo regado con ese eufemismo de la “colaboración público-privada” que viene a decir que el dinero sale de lo público y el beneficio se queda en lo privado.

Con los 85 millones de sobrecostes del Hospital Zendal se podrían haber contratado 2.656 personas durante seis meses al coste de la adjudicación a dedo a la Cruz Roja

Insisto en que otras comunidades gobernadas por el partido de Pablo Casado están teniendo mejores porcentajes de vacunación sin tener que subcontratar servicios. Insisto también en que había un mínimo de esperanza de que, con la vacuna en la mano, todas las administraciones empezaran a trabajar por una vez al unísono y poner por delante lo más importante: salvar vidas y ganarle la partida al covid-19. Pero ese nuevo contrato otorgado a dedo demuestra, una vez más, que lo de Ayuso no es más que una huida hacia delante. Un desprecio total por el sistema sanitario público madrileño, tan falto de recursos y tan sobrado de hospitales inútiles. Pero, sobre todo, muestra que el Partido Popular existe para poder perpetuar el plan neoliberal de acumular desposeyéndonos de nuestros servicios públicos, para poder alimentar a ese capitalismo de amiguetes tan marca España y para parasitar las instituciones públicas en favor de la empresa privada.

Para terminar os dejo un cálculo hecho a vuelapluma: si el contrato otorgado a la Cruz Roja sin concurso ha ascendido a 804.098 euros a cambio del servicio de 25 trabajadores durante seis meses, con los 85 millones de sobrecostes del Hospital Zendal se podrían haber contratado 2.656 personas durante el mismo periodo. Solo con los sobrecostes que se va a llevar otra empresa privada.

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