El año negro de DomusVi y Chefi: 2.100 muertos en sus residencias y ni un gesto de arrepentimiento

  • “No nos avergüenza ganar dinero cuidando a los que más lo necesitan”, proclamó la consejera delegada de DomusVi, en el Parlamento gallego en noviembre, cuando ya habían fallecido dos mil mayores en sus centros
  • DomusVi facturó más de 600 millones en 2019, que en parte terminan en el paraíso fiscal de Jersey, a través de una compleja trama societaria que realiza actuaciones fiscales irregulares para evitar el pago de impuestos
  • El director de Operaciones, José Luis Roselló, llegó a defender en público que unas imágenes de maltrato a mayores en un geriátrico del grupo “tenían una explicación”, aunque evitó detallar cuál era

Josefina Fernández, consejera delegada de DomusVi, en noviembre de 2020 durante su comparecencia en el Parlamento gallego // EP

“No nos avergüenza ganar dinero cuidando a los que más lo necesitan”. Seguro que no todos, pero sí muchos de quienes estaban escuchando aquel día en el Parlamento gallego a la consejera delegada de DomusVi se quedaron atónitos al escucharle esa frase. Josefina Fernández Miguélez, a quien todo el mundo conoce como Chefi, estaba llegando al final de su segundo y último turno de intervención. Había lanzado críticas contra casi todos, menos contra su amigo Alberto Núñez Feijóo (PP), pero no había sido capaz de encontrar ni un sólo defecto en el modelo residencial español ni en la gestión que se hizo de la pandemia en las 140 residencias que gestionaba su grupo empresarial. Era 13 de noviembre de 2020, poco después del mediodía, y en ese momento habían fallecido en los centros de DomusVi más de 2.000 mayores. ¡Dos mil personas!

Chefi hablaba desafiante de su orgullo por ganar dinero con los mayores. Y durante toda su intervención mostró una enorme preocupación por los “costes”, quizá una reminiscencia de cuando en los años noventa trabajaba con su empresa Recaudación y Gestión Tributaria SL para algunos ayuntamientos gallegos, experiencia que según la revista Luzes no terminó demasiado bien. La ejecutiva de DomusVi consideró pertinente advertir a los diputados que la escuchaban de que fuesen cuidadosos con su imaginación: “Sé perfectamente que cuando se deja andar la imaginación, en vez de avanzar sobre estudios muy serios de los servicios, de su organización y de su coste, y en vez de programar residencias reales se programan paraísos terrenales. Se recurre fácilmente a la idea de estatalizar el servicio, de crear consorcios de empresas públicas a costa de los presupuestos del Estado y se deja de hablar de costes para hablar sólo de derechos“. Hablar sólo de derechos y no de costes, ¡qué cosas tienen algunos!

En cuanto a la hecatombe vivida durante la pandemia en los geriátricos, Chefi lo contó así: “Los problemas sufridos no eran estructurales ni se debían a la inadecuación del modelo” y las residencias “no fueron causantes, salvo en casos de errores involuntarios, de los daños humanos en ellas ocurridos, sino víctimas de la propia pandemia y de los graves errores de gestión que se produjeron en el sistema sanitario español durante la primera ola”. En definitiva, según ese relato, DomusVi no fue culpable de nada, sino una más de las “víctimas” de errores ajenos. Cabe concluir que una de las principales, ya que es con diferencia el grupo líder del sector en España.

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