Ganar en tiempos de postverdad

¿Qué estrategia es posible en un mundo donde cada vez hay más personas que piensan que la tierra es plana?

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// David F. Sabadell

Ayuso arrasó; Vox se conformó; Más Madrid se comió al Psoe e Iglesias dimitió. Ciudadanos… simplemente desapareció. La sorpresa no es que gane la derecha en Madrid. Llevan más de 25 años haciéndolo. Es más, los bloques siguen teniendo prácticamente los mismos votos que antes de que se rompiera el bipartidismo. El problema es cómo se les gana.

Dicen algunas voces que el triunfo de Ayuso es el triunfo del trumpismo. Yo creo que esta retórica, entendiéndola, invisibiliza a todo el conglomerado intelectual que hay detrás de la estructuración de un modelo de desarrollar la política y que está marcando la agenda del proceder de los últimos años. Quedarnos en Trump es un error ya que este fue un actor más, pero no su creador intelectual. Esto es importante señalarlo ya que las raíces de esa forma de hacer política, o mejor dicho, de comunicarla son las que están detrás de todos esos logros. El trumpismo no es otra cosa que Bannonismo. Y ese este, Steve Bannon, quien sí se ha reunido y trabajado con la derecha europea.

La consigna es que no importen los datos ni los hechos. Esto se viene repitiendo en los últimos años, pero hemos vuelto a constatarlo

La consigna es que no importen los datos ni los hechos. Esto se viene repitiendo en los últimos años, pero hemos vuelto a constatarlo. No ha importado que Madrid, estando gobernada por el PP en los últimos 25 años, sea la tercera Comunidad que menos invierte en I+D+i, que sea la provincia con el alquiler más caro de España o la que menos invierte por alumno en la educación pública y la segunda que más inyecta a la concertada. No importó que, pese a ser la región con mayor PIB sea la que menos destina a sanidad, la que menos invierte en promoción turística o la que ocupa el noveno lugar en inversión a dependencia por debajo de la media.

Tampoco importó que solo Turquía segregue más al alumnado pobre que la Comunidad de Madrid en toda la OCDE. Dio igual que haya sido el gobierno autonómico que menos ha legislado en pandemia con solo dos leyes y sin que aprobara los presupuestos. Que decidieran no remitir a los mayores de las residencias a hospitales (el 80% de los fallecidos en marzo que vivían en residencias no fueron trasladados al hospital). Ni siquiera que Madrid no generara ayudas directas a la hostelería (irónicamente la gente se pensaba que sí).

Así como no importó que lo que indicaba el BOE fuera que las residencias eran competencias de las Comunidades Autónomas. Y aunque todo esto es demostrable y fácilmente corroborable hasta un día antes de las elecciones parte de los mass media seguían diciendo lo contrario. Al final después de todo eso, te dirían hiperbólicamente “uy que horror, que mal se vive en Madrid”.

Ganó la libertad frente al comunismo. Un enemigo inventado frente a una concepción de libertad que solo les apela a ellos. Una libertad irrealizable sin materialidad de recursos y derechos, y, por lo tanto, restringida a una minoría. Una libertad simbólica que se reduce a un escaparate. Un comunismo que ni siquiera es tal en donde lo localizan geográficamente y que parte de un miedo impuesto y mediáticamente creado. No, en Venezuela no hay comunismo. No, ningún programa político de los tres partidos de izquierda incluyen medidas que acerquen mínimamente al comunismo. Señalar a Podemos como comunista es como decir que Los Angeles Lakers es un equipo español porque hay un español en su equipo.

Son tiempos de falacias. Las mentiras y medias verdades ganan. Y lo hacen porque existe todo un aparato mediático que lo permite y toda una rama de redes sociales no legislada que lo facilita e incluso invita a ello

Pero son tiempos de falacias. Las mentiras y medias verdades ganan. Y lo hacen porque existe todo un aparato mediático que lo permite y toda una rama de redes sociales no legislada que lo facilita e incluso invita a ello. La mentira en la política es más gratuita que nunca, y no porque antes no se mintiera o se mienta más ahora, sino porque actualmente hay más medios para contrastarla, pero no importa. Y lo mismo pasa con unos medios de comunicación que se presentan como intocables desde el día en el que se decidió que tal poder no debería tener contrapesos y que la mera posibilidad de plantearlo es un ataque a su libertad. A su libertad de manipulación. Todo poder que no tiene límites, creo que todos sabemos lo que es.

Y el problema reside en qué se hace frente a esto, ¿qué estrategia es posible en un mundo donde cada vez hay más personas que piensan que la tierra es plana, las conspiraciones han llegado a entrar en el Capitolio en los Estados Unidos o estructuradas sobre el fin de la libertad han llegado a entrar a la Asamblea de Madrid? En Madrid ha ganado la misma retórica que permite que Venezuela sea un arma política de la derecha pero que Colombia no pueda serlo de la izquierda.

¡Toca seguir trabajando!

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