La ministra Yolanda Díaz se embarca hacia el Estatuto de Trabajo 2.0

“Estamos trabajando con normas de los años 80 que no dan respuesta a las necesidades del siglo XXI”, resumió la ministra de Trabajo en la comisión parlamentaria donde adelantó su proyecto para 2021 con la Comisión Europea.

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La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros que aprobó el decreto-ley del trabajo a distancia.

El mercado laboral español es miserable: precario y temporal, además de marginador —con los jóvenes, con las mujeres, con las personas de más de 45 años—. Se asienta en el Estatuto de los Trabajadores, aprobado el 14 de marzo de 1980. Desde entonces, se le han realizado más de 50 actualizaciones. Ninguna de ellas ha resuelto el desempleo endémico del Estado. En una comparecencia de casi tres horas ante la comisión del Congreso, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sostuvo ayer que está reformulando un nuevo Estatuto del Trabajo, que enterrará a un texto caducado y se adaptará a una economía uberizada que respete los derechos laborales.

Pero no ha dicho cómo. Ha dado pistas: con la modernización de las relaciones de empleo (el primer paso considera que es la ley rider, “pionera en Europa”, indicó), los cambios en los tipos de trabajo (como la ley del teletrabajo), la actualización de las políticas activas de empleo (más individualizadas y digitalizadas, a través del móvil) y apostar por un cambio en el modelo productivo, en relación con los Fondos Europeos (transición verde, digital y social). De las 17 propuestas —fichas, en la jerga tecnócrata— enviadas por el Ministerio de Trabajo a Europa solo ha desvelado las que ya se conocen, estas dos leyes y los pactos en igualdad (retribución y transparencia).

Para intentar intuir qué se trajina en la cocina del Ministerio, donde se trabaja con total discreción, hay que bucear en las palabras de Díaz cuando se refiere a “simplificar los contratos”. España tiene más de 40 modalidades, y a Díaz le gustaría que fueran muchas menos, pero no el contrato único, la propuesta de Ciudadanos. “Vamos a avanzar hacia la simplificación en la que el actor principal sea un contrato estable”, indicó.

Díaz asume la temporabilidad como característica inherente al mercado laboral español, sobre todo en zonas turísticas, en las que alaba el uso del contrato fijo-discontinuo: “Funciona bien”. Y considera que hay que desterrar los contratos temporales en los que “se despide al trabajador el viernes”, para recontratarlo el lunes. Algo que no entiende y escapa incluso a la “lógica económica”, ya que el empresario pierde bonificaciones fiscales, pero que “enraíza en la cultura española de temporalidad y precariedad”.

Por lo que explicó Díaz, la Unión Europea exige a España poner fin a la temporalidad y a la precariedad. De hecho, afirmó que esta exigencia es antigua y que los anteriores gobiernos no se han dado por aludidos.

La ministra recordó que antes de la anterior crisis financiera, la temporalidad era del 35%, un porcentaje “intolerable” que solo bajó al 26% debido al fuerte aumento del desempleo, en una situación parcheada con una Reforma Laboral que, “como en su día explicó la ministra del PP Fátima Báñez en una comparecencia en 2013, no trataba de crear el empleo, sino devaluar los salarios en una época que se trató con austeridad”.

Díaz mostró su talante dialogante y su optimismo ante los parlamentarios del resto de formaciones políticas, y aseguró que no se va a amedrentar con la carga de trabajo que se ha propuesto para este año: terminar de formular el nuevo Estatuto de Trabajadores, que permitiría el desmontaje de la Reforma Laboral. La próxima reunión con la mesa de diálogo social está programada para el 30 de marzo.

“Estamos trabajando con normas de los años 80 que, con todo el cariño, no dan respuesta a las necesidades del siglo XXI”, resumió.

Sobre la utilidad del escudo social activado por su ministerio durante la crisis —los ERTE, ampliar la base de la cotización para el cobro del paro del 50 al 70%, etc.—, la ministra se mostró orgullosa e indicó que, ante una situación inaudita, se ha podido mantener gran parte del empleo. Ante las recriminaciones de los diputados EH Bildu y PdCat, Oskar Matute y Joan Baldoví, sobre los ERE en Euskadi y Catalunya, la ministra les respondió que “cualquier despido es triste”, pero que en la actualidad los ERE representan el 0,01 y el 0,04%, respectivamente, de los expedientes de regulación de empleo.

Más información: Sindicatos, Gobierno y patronal vuelven a la mesa de negociación para derogar parte de la reforma laboral Martín Cúneo

La ministra terminó su comparecencia, a petición propia, indicando que “dar esperanza a los jóvenes es el gran reto que tenemos”. Para ello apostó por los contratos de formación, que en el último año solo se han firmado 9.000.

La mesa de diálogo está presidida por el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, y la componen los sindicatos CC OO y UGT y las patronales CEOE y Cepyme. Ningún sindicato territorial forma parte de ella, ni siquiera ELA, que cuenta con la mayoría sindical en Euskadi.

Sobre los convenios colectivos, la ministra anunció que tiene intención de acabar con los convenios de empresa. “Son un fracaso. Vamos a reequilibrar la negociación para que esta sea entre iguales”, adujo. “Las empresas modernas precisan de relaciones modernas”, añadió.


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