Las familias monomarentales avanzan por la vía judicial hacia la ampliación de sus permisos por nacimiento

Dos nuevas sentencias en Zaragoza se suman al pulso que las madres solteras sostienen para disfrutar de los mismos permisos que las familias biparentales.

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// Álvaro Minguito

El pasado jueves 4 de noviembre el Tribunal Superior de Justicia de Aragón daba la razón a dos trabajadoras de la enseñanza que denunciaron con el apoyo del sindicato CGT lo que consideraban una discriminación: la negativa de su empleador, el departamento de Educación de la Comunidad Autónoma, de concederles el permiso del segundo progenitor para cuidar de sus bebés. Madres de familias monoparentales, como otras mujeres en todo el estado en la misma situación antes que ellas, estas dos docentes han tenido que recurrir a la justicia para que se reconozca su derecho y el de sus hijos a disfrutar del mismo periodo de permiso de nacimiento que las familias biparentales.

Un día después de conocerse la sentencia, Cristina Vallés, una de las madres, contestaba al teléfono satisfecha después de un proceso que califica como “muy largo, complejo y angustioso”. Esta profesora de secundaria enumera todo el papeleo que conlleva el nacimiento del bebé y cuya gestión, como familia con una sola progenitora se asume en solitario: el propio permiso de nacimiento, el registro del bebé, el libro de familia. Gestiones a las que se suma el carnet de familia monomarental y “a partir de ahí presentar el permiso del segundo progenitor. Entonces lo solicitas, te rechazan, tienes que hacer un recurso de alzada: contratas a un abogado que estudie el caso, le tienes que contar todo, preparar juntos el recurso, pagarle…”

Vallés pasó la vorágine de los primeros meses de crianza con alarmas del móvil avisándole de los plazos, pendiente de una respuesta sobre la ampliación del permiso de nacimiento que nunca llegó. La otra denunciante, maestra, sí recibió una respuesta: negativa. Entonces denuncian

Vallés pasó la vorágine de los primeros meses de crianza con alarmas del móvil avisándole de los plazos, pendiente de una respuesta que nunca llegó. La otra denunciante, maestra, sí recibió una respuesta: negativa. Entonces denuncian. Solo son dos entre muchas otras madres afectadas por la negativa del Departamento de Educación de Aragón de conceder a sus trabajadoras que han formado familias en solitario la posibilidad de disfrutar del permiso del segundo progenitor. Madres que esperaban con interés la sentencia de este caso, pues “no han dado el paso porque supone económicamente mucho dinero y una familia sola monoparental no nos podemos enfrentar a ello”. Vallés explica que fue gracias al sindicato, y a que se hizo cargo del abogado que pudieron dar el paso de denunciar.

“Somos un sindicato declaradamente feminista y nos sentimos muy orgullosas de apoyar a estas madres porque son muy valientes para inclinar la balanza en los tribunales, que es lo que han conseguido”, celebra Lorena Hostalot de CGT en conversación con El Salto Diario. La delegada sindical explica que el apoyo a estas trabajadoras se sustenta en dos cuestiones básicas: por un lado en el ámbito laboral, desde CGT consideran que estas mujeres son objeto de una “discriminación indirecta por sexo porque la gran mayoría de estas familias son encabezadas por una mujer”, y por otro lado, negarles el permiso del segundo progenitor vulneraría “el interés superior del menor y la menor, porque tenían derecho al mismo tiempo de cuidados independientemente del tipo de familia al que pertenezcan”.

Nueva legislación, viejos olvidos

Cuenta Vallés cómo veía que al acabar las 16 semanas que le correspondían para cuidar a su bebé, las hijas e hijos de amigas y familiares podían extender esos meses de cuidado familiar, con una figura de apego en el hogar, mientras que su pequeño se veía forzado a ingresar en una escuela infantil, algo que además, considera, perjudicó al bebé afectando a su ritmo de desarrollo y acabando en una derivación a atención temprana. Tener que dejar a su pequeño varias horas en una institución mientras los bebés de las familias biparentales se quedaban en casa supone para estas familias una muestra muy clara de discriminación, que conecta, argumenta esta docente, con la tendencia de dejar al margen a un modelo de familia considerado tabú históricamente, como son las familias monomarentales.

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“Lo que llama la atención es que un gobierno que se abandera en el progresismo y el cambio, un gobierno feminista, nos haya dejado a las famlias monoparentales de lado, más cuando se sabe que ocho de cada diez familias monoparentales somos mujeres”, explica Vallés que considera que el gobierno ha legislado en base a un “modelo rancio de famila, solo han pensado en esa causística: en la empresa privada y en el hombre que se escaquea. Un modelo de familia de hombre trabajador, y madre cuidadora, no han pensado que podría haber otra diversidad familiar, han pensado solo en lo normativo”.

En el mismo sentido a Hostalot le sorprenden las recientes declaraciones del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Jose Luis Escrivá, que entrevistado por Canal Sur reconocía que el trato de las familias monoparentales en la legislación sobre permisos comportaba “problemas de equidad”, que desde su cartera se estarían abordando. “Desde CGT sabemos que el gobierno ya sabía que esa discriminación estaba ahí y que se ha abierto a abordarla a raiz de que estas madres valientes, en este caso apoyadas por CGT hayan abierto la lucha judicial que están ganando”. Para esta delegada sindical es fundamental que el tema se aborde tanto legislativa como presupuestariamente.

“Desde CGT sabemos que el gobierno ya sabía que esa discriminación estaba ahí y que se ha abierto a abordarla a raiz de que estas madres valientes, en este caso apoyadas por CGT hayan abierto la lucha judicial que están ganando”

Un año de batalla judicial

A las trabajadoras del departamento de Educación de Aragón les ha tocado batallar en un contexto que en principio era favorable a sus derechos, pues precisamente fue en esta comunidad autónoma donde el pasado junio se aprobó una instrucción dirigida a empleados y empleadas públicas que formen una unidad familiar monoparental. “La administración pública en Aragón ya lo reconoce, el ayuntamiento de Zaragoza a sus trabajadoras ya se lo reconoce, entonces nos están discriminando siendo conocedores de que tenemos el derecho como familia monoparental”, explica Vallés. La docente recuerda que ya se instó al consejero de Educación a negociar el tema de los permisos con los sindicatos, y que estas sentencias deberían de consolidar un cambio.

“Todo apunta a que el departamento de Educación debería de empezar a reconocer esta ampliación, y en cualquier caso la vía judicial está abierta y, como vemos, nos está dando la razón”, apunta por su parte Hostalot. Y es que a base de denuncias y organización parece que las familias monomarentales están conquistando judicialmente los derechos que les fueron negados al tramitarse la ley de permisos de nacimiento iguales e intransferibles, una normativa que ampliaba a 16 semanas la licencia del segundo progenitor en las familias biparentales pero que solo concedía dos semanas más de permiso cuando había un solo progenitor.

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A principios de octubre, una madre canaria conseguía la primera sentencia firme que le otorgaba las 16 semanas de permiso del segundo progenitor.  La sentencia culmina el proceso iniciado ya por muchas otras sentencias favorables en Comunitat Valenciana, País Vasco,  Galiza, Castilla Leon o Catalunya. Con el apoyo de sindicatos u organizadas a través de asociaciones que vienen denunciando el agravio comparativo en los Permisos Iguales e Intransferibles desde que se empezara a debatir su aprobación, como la Asociación Madres Solteras por Elección y la Federación de Asociaciones de Madres Solteras, están logrando forzar a las administraciones a contemplar lo que la legislación dejó fuera: el derecho de estas familias a disfrutar del mismo tiempo de permiso y de cuidados en el hogar.

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