Los pensionistas vascos vuelven a la calle para reivindicar unas residencias públicas y seguras

El derecho a la manifestación sigue desarrollándose en Euskal Herria con discreta normalidad y entre 70 y 80 pensionistas han acudido hoy a la puerta de la Diputación de Bizkaia, administración responsable de las residencias de mayores, para seguir reivindicando unas pensiones dignas y un sistema socio sanitario público y universal.

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Primera manifestación post covid de los pensionistas vascos frente a la diputación de Bizkaia, foto cedida por los convocantes.

Mientras los pocholos han copado la atención de la prensa y las redes sociales, el derecho a la manifestación y concentración ha seguido desarrollándose en Euskal Herria con discreta normalidad. Hoy era la vuelta de los pensionistas vascos, ya casi formalmente escindidos. La convocatoria ha cambiado de lugar y de hora: en la Diputación de Bizkaia, administración responsable de las residencias de ancianos, y de 11 a 11.30h., dentro de la franja horaria de la gente mayor.

El Movimiento de Pensionistas de Bizkaia ha seguido reivindicando un sistema público de pensiones, unas pensiones dignas y unos servicios públicos universales, enfatizando esta vez su vertiente socio sanitaria con unas residencias públicas y seguras. “Como no hemos obtenido contestación a la carta que le enviamos al diputado general, hemos venido a manifestar públicamente nuestro disgusto”, ha declarado uno de los portavoces, Jon Fano.

El número de fallecidos en las residencias de Bizkaia ascendía a 247 personas el pasado 24 de abril, alertaron en su misiva al responsable de la Diputación, a quien le exigieron, además de “datos reales y actualizados”, que “adoptara medidas urgentes e imprescindibles para que se pusieran de inmediato a disposición de las personas usuarias y trabajadoras todos los medios de prevención y curación necesarios para frenar y revertir la pandemia en las residencias”.

A la concentración de hoy han acudido “entre 70 y 80 pensionistas, cuando solo esperábamos entre 10 y 20”, indica Andrea Uña. “Pero esta concentración sigue siendo espontánea y muchas compañeras tienen ganas de volver a la calle, y el derecho de reunión y manifestación no se ha alterado por el estado de alarma, simplemente hay que respetar las normas sanitarias que exige la Ertzaintza: llevar mascarillas y guantes, usar el gel desinfectante y mantener los dos metros de distancia”, añade. Sobre la escisión de una corriente del movimiento, Uña considera que “en nuestra vida anterior, muchas hemos militado, pero ahora somos pensionistas y no utilizamos siglas”.

La concentración en Bilbao ha tenido su réplica en las capitales de Gasteiz e Iruñea, así como en 27 pueblos de Bizkaia y un número indeterminado de pueblos de otros territorios.

Esta convocatoria ha plasmado la escisión que va tomando forma desde la pasada huelga general, con la reciente creación de la plataforma Ados-Consenso, integrada por varias asociaciones de poblaciones como Bilbao, Barakaldo, Sestao, Santurtzi y Muskiz.

“La escisión es un hecho”, ha declarado Luis Alejos, de Ados-Consenso, muy crítico con la concentración presencial de esta mañana. “Me parece un hecho irresponsable concentrarse hoy en esta situación de pandemia, creo que la convocatoria se ha llevado a cabo con intención de obtener protagonismo”. Sobre el futuro de los lunes en el Ayuntamiento de Bilbao, una concentración semanal que se ha desarrollado ininterrumpidamente durante dos años hasta que ha llegado la pandemia, Alejos sostiene que “cuando esto termine habrá una realidad nueva y la vida será prioritaria y las Mareas Blancas deben llevar la iniciativa y los demás apoyarles con humildad”.

Concentraciones de todo tipo

Mientras en Madrid las familias conservadoras y pudientes de la calle Núñez de Balboa toman el asfalto para reclamar no unos derechos colectivos, sino la permanencia de sus privilegios individuales, las calles vascas siguen su curso y la pasada semana acogieron la primera manifestación post covid, en la que 400 personas se manifestaron en defensa del gaztetxe de Getxo —una casa ocupada— en un acto en el que se mantuvieron las medidas de seguridad, por lo que la manifestación tuvo un kilómetro de longitud.

Asimismo, desde colectivos contra la exclusión social y los sindicatos de enseñanza también se han concentrado para hacer llegar sus reivindicaciones a las administraciones; en el vertedero de Zaldibar se concentraron los familiares y vecinos para recordar que aún reposan dos cadáveres entre el alud; cien personas solicitaron el pasado viernes con una manifestación por el Casco Viejo de Bilbao la excarcelación de un preso de ETA en huelga de hambre, Patxi Ruiz, y alrededor de 200 celadores del hospital de Cruces se concentraron en la puerta del centro por la falta de EPI y material de seguridad.

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