Mónica Oltra rescata una decena de centros de día y de mayores que el exconseller del PP Rafael Blasco, condenado por corrupción, dejó abandonados

El exconseller de Bienestar Social dejó en el aire 800 plazas de residencias públicas y centros de día a medio construir que se han recuperado en el ‘Pla Convivint’ en colaboración con los municipios

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El edificio ‘Casa Nebot’ en Bétera, parte del ‘Pla Convint’ para rescatar infraestructuras.

Uno tendría que haber sido un centro de día para personas mayores o dependientes, pero se utiliza como biblioteca municipal. Otro debía ser una residencia para la tercera edad, pero sólo es un esqueleto de hormigón que suma más de 10 años. Las sombras en la gestión de los servicios sociales del exconseller del PP Rafael Blasco, condenado por corrupción, siguen siendo alargadas. Los edificios citados son algunos ejemplos de centros que proyectó la entonces Conselleria de Bienestar Social con el ‘plan PIP’ del presidente valenciano Francisco Camps o el ‘plan E’ del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero; unas infraestructuras que no llegaron a su uso social.

La Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas que dirige la vicepresidenta valenciana Mónica Oltra rescata en el plan de infraestructuras Convivint una decena de centros de día y residencias de mayores que quedaron abandonados con el modelo asistencial Blasco-Cotino. El exconseller Blasco dejó una serie de edificios destinados al uso en servicios sociales a medio construir o abandonados en municipios como Bétera, Alberic, Benicàssim, Aldaia, Ribesalbes, Torrevieja y distintos puntos de la geografía valenciana. El ‘plan PIP’ (Plan de Inversión Productiva) se puso en marcha en 2009, con el estallido de la crisis económica, y planteaba una inversión de 1.020 millones de euros en dos años, que terminaron prorrogándose otros cinco, y que el Ejecutivo autonómico comenzó a liquidar en 2016 mediante un decreto.

Los claroscuros de la gestión no terminan con los edificios abandonados o los trabajadores fantasma en empresas públicas.

El gobierno del PP valenciano también dejó plazas ‘zombis’ de residencias; casi un millar proyectadas para uso público que se han esfumado. Según las cuentas de este departamento, el llamado modelo Blasco-Cotino planeaba la creación de 9.000 plazas, de las cuales se pondrían a disposición de la Generalitat Valenciana 3.000. Cuando el Gobierno del Botánico llegó a la Generalitat Valenciana, solo había 2.202 plazas del citado plan; las 800 restantes no existen, bien porque el centro nunca se construyó, o bien, según sospechan en la conselleria, porque se quedaron más plazas para lo privado de las inicialmente previstas. En estas sombras se identifica el proyecto de la residencia “Savia Marítim”, en la ciudad de Valencia, proyectada pero no construida.

En colaboración con los municipios, el plan recupera edificios fantasma con intención de dar uso a partir del próximo año a los que ya estén construidos o mejorarlos con los fondos europeos, una fórmula para revertir la privatización de los servicios sociales básicos.

La valenciana es una de las autonomías con mayor carencia histórica de infraestructuras en el ámbito de servicios sociales, según indican sus estudios. El plan destinará 561 millones de euros a 247 proyectos que permitirán crear 6.600 nuevas plazas públicas en residencias y centros de día para las personas más vulnerables en los próximos cinco años, además de la rehabilitación de edificios que llevaban 30 años sin reformas.

El plan es el primero de estas características desde que se transfirieron las competencias en servicios sociales a las comunidades autónomas y se basa en el ‘modelo 20 minutos’: que cualquier ciudadano no tarde más de 20 minutos en llegar al lugar en el que hay una plaza pública para el servicio que requiere, que sea “el sistema el que se adapta a la persona” y no la persona al sistema.