Sánchez intenta desplazar a Yolanda Díaz y situar a Calviño al frente de la reforma laboral

  • La reforma laboral supone el primer enfrentamiento directo entre el presidente del Gobierno y su vicepresidenta segunda
  • Calviño apostó esta misma semana por buscar «cambios equilibrados» en la legislación laboral y no por derogar la del PP
  • Moncloa y el PSOE respaldan que sea la vicepresidenta económica la encargada de coordinar los trabajos
  • En el equipo de Yolanda Díaz recuerdan que llevan trabajando desde marzo con patronal y sindicatos
+reciente, 26-10-2021:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega este viernes al segundo día de una reunión de líderes de la Unión Europea en Bruselas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega este viernes al segundo día de una reunión de líderes de la Unión Europea en Bruselas // EFE

Yolanda Díaz puso el grito en el cielo el jueves por la noche. Mientras preparaba junto a su equipo la reunión de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos del día siguiente, le llamó la atención un correo electrónico que recibió en la bandeja de entrada de su mail. Se trataba de una comunicación interna remitida por el Ministerio de Economía y firmada por Nadia Calviño mediante la cual se trasladaba que, de ahora en adelante, todo lo relacionado con los trabajos para derogar la reforma laboral del PP quedaban bajo la coordinación de la propia vicepresidenta económica, es decir, de Calviño. Desde ese momento, Trabajo pasaba a ser un “departamento más” junto a otros ministerios como Hacienda, Educación o Inclusión Social.

La ministra de Trabajo y también vicepresidenta segunda contestó a ese mail personalmente. Pero como el asunto le pareció de la máxima “gravedad”, se puso en contacto directamente con la Moncloa para trasladar que se trataba de una “injerencia del Ministerio de Economía en las competencias de Trabajo”. Y no solo eso. Porque, en realidad, en el equipo de Yolanda Díaz temen que Calviño, a juzgar por sus posicionamientos públicos y privados, no quiera eliminar la legislación laboral impulsada por el PP en 2012, cuya derogación forma parte del acuerdo de Gobierno firmado entre el PSOE y Unidas Podemos.

Es habitual que Yolanda Díaz recurra al equipo del presidente o incluso al propio Pedro Sánchez para desbloquear asuntos políticos de importancia que se enquistan en niveles ministeriales de inferior rango. Son negociaciones que rara vez trascienden. Pero esta vez fue diferente. Tras varias horas esperando respuesta, en el equipo de la vicepresidencia segunda interpretaron la ausencia de soluciones como un posicionamiento claro de Moncloa en favor de Calviño, algo que confirmó públicamente Sánchez después durante una comparecencia de prensa desde Bruselas en la quiso subrayar que la reforma laboral “la negocia el Gobierno” en su conjunto y que ese trabajo necesita una coordinación: “Estamos hablando de una de las más importantes reformas de la legislatura y afecta a varios ministerios que tienen que estar en ese diálogo”.

«Es una injerencia»

Pero en la vicepresidencia segunda rechazan ese planteamiento. “Llevamos trabajando en la mesa de diálogo social desde el mes de marzo con patronal y sindicatos. Nos hemos reunido con ellos cada miércoles y hemos trasladado a Moncloa y a Economía cada papel sobre la reforma laboral. Siempre hubo coordinación», plantean en el Ministerio de Yolanda Díaz.

Tras comprobar que su interlocución con Presidencia no daba resultados, desde Unidas Podemos movieron ficha: “El espacio confederal de Unidas Podemos solicita una reunión urgente de la mesa de seguimiento del acuerdo de coalición entre el PSOE y UP”, anunciaba este viernes en redes sociales la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, especificando que la solicitud tenía por objeto “abordar la gestión y ejecución de los compromisos de coalición”. Esa reunión se producirá “a principios de la semana que viene”, según confirmó la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, que se mostró “sorprendida” por el mensaje de Belarra: “Lo que hay aquí es una buena noticia, que es que se van a derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral, y en esa coordinación tendrán que estar varios ministerios”, apuntó.

Para Unidas Podemos, la decisión de Pedro Sánchez de intentar poner al frente de la reforma laboral a Nadia Calviño tiene una doble lectura, política y económica. La que más preocupa en el equipo de Yolanda Díaz es la económica. Esta misma semana, en el congreso celebrado por Comisiones Obreras, Calviño evitó apostar por la derogación de la reforma laboral y prefirió hablar de “cambios equilibrados” acordados con la patronal. Además, calificó todo el trabajo realizado por Yolanda Díaz y su equipo en los últimos meses como “contactos preliminares”. La convicción en el Ministerio de Trabajo es que la vicepresidenta económica no quiere derogar la reforma laboral y, por eso, las alarmas saltan ahora al comprobar que Sánchez intenta poner al frente a quien no está comprometido con ello. Algo que sorprende tan solo cinco días después de que el propio presidente se comprometiera a la derogación en el Congreso del PSOE.

Pero hay una segunda lectura más política. Engrandecida en las encuestas desde su ascenso a la vicepresidencia segunda y tras encadenar varias victorias legislativas como la ley de vivienda o la subida del Salario Mínimo Interprofesional (imponiéndose en este último caso también a Calviño), hay quien piensa en Unidas Podemos que la Moncloa ha decidido “cerrar el grifo” a Yolanda Díaz, que supera a Pedro Sánchez mes tras mes como líder política mejor valorada y que empieza a consolidar elevados niveles de aceptación entre el electorado socialista, según los datos de las encuestas del CIS.

Nadie en el PSOE ni en Moncloa lo reconoce en público, aunque en el Congreso de València fue tema recurrente de conversación el fulgurante ascenso del liderazgo de Yolanda Díaz, que muchos socialistas miran de reojo. La mayoría prefiere poner el foco en “lo complicado que lo tiene Yolanda por las dificultades de su propio espacio político” y destaca que, en cualquier caso, al PSOE le viene bien “una izquierda fuerte”. Pero también los hay que empiezan a poner la lupa en la letra pequeña de las encuestas y en la progresión de la imagen pública de la política gallega. “Ojo con Yolanda”, advierten.


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