Un lobby del que forma parte Aznar blanquea la imagen de los Emiratos Árabes Unidos en la UE

Emiratos Árabes Unidos es uno de los principales inversores de lobby del mundo, según una investigación elaborada por el Corporate Europe Observatory.

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El Instituto Bussola es el nuevo think tank de Bruselas encabezado por varios ex primeros ministros y líderes europeos, entre ellos José María Aznar y el ex secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen, que contribuye a reforzar una imagen de moderación y estabilidad de los Emiratos Árabes Unidos desde Bruselas. Pero no son los únicos que desempeñan esta tarea en la Unión Europea. Según una investigación elaborada por el Corporate Europe Observatory (CEO), Emiratos Árabes Unidos es uno de los principales inversores de lobby del mundo.

A través de grupos de presión –que van desde Bussola hasta consultorías de lobby especializadas en «diplomacia privatizada» y «el uso de plataformas de desinformación en redes sociales»–, el reino autocrático despliega en la capital belga sus estrategias para consolidar un discurso acorde con su ambición de ser una «superpotencia blanda global». «El objetivo es dar forma de manera proactiva a la narrativa y las ideas que el resto del mundo, incluida Europa, tiene sobre él y su papel en la región», concluye el estudio de Corporate Europe Observatory.

Así, los lobbistas presentan al país de Oriente Medio «como un socio estable en la región, comprometido con la ayuda humanitaria, aliado contra el terrorismo y el cambio climático». Y lo hacen, dice el citado estudio, gracias a que «la transparencia del lobby en Bruselas y la Unión Europea en su conjunto todavía deja mucho que desea».

Al mismo tiempo, Emiratos Árabes Unidos pone en práctica políticas que van contra los derechos humanos no solo dentro de su propio territorio sino también en otros países. Tal y como desarrolla la citada investigación, «ha sido acusado de perpetrar crímenes de guerra en Yemen, de respaldar el régimen de Al Sisi en Egipto o de ser un proveedor clave de armas en el conflicto de Libia». «Esto sin mencionar las violaciones internas de los derechos humanos, como el abuso a trabajadores migrantes o el aplastamiento de la disidencia dentro de sus fronteras», continúa.

Sin embargo, su poder sobre la producción de petróleo y gas –es el octavo productor más grande del mundo a pesar de su pequeño tamaño– ha aumentado su influencia a nivel regional y global.

Project Associates y Westphalia Global Advisory

Además del Instituto Bussola, la investigación de CEO señala otros dos lobby en empresas de relaciones públicas. Por un lado, Project Associates, una compañía con sede en Londres que abrió una oficina en Bruselas en 2017. Esta firma, según el estudio, tiene un contrato con el Consejo Nacional de Medios de los Emiratos Árabes Unidos y, a su vez, subcontrató a «la controvertida empresa de minería de datos y desinformación SCL Social –empresa hermana de la conocida Cambdrige Analytica–». Su trabajo, según la CEO, consistió en hacer propaganda en redes sociales y «colocar» información en la prensa europea «para arruinar la reputación del rival regional Qatar».

Westphalia Global Advisory, por su parte, es una empresa con sede en Bruselas desde 2018. Según apunta la investigación, se trata del principal cliente de la Embajada de los EUA en la Unión Europea y a ellos «ofrece servicios de ‘diplomacia privatizada’ a los Emiratos para dar forma a sus objetivos con respecto a las políticas de la UE».