Vuelve del exilio Adrià Carrasco tras el sobreseimiento de su caso

El activista ha comparecido en Barcelona tras 1.007 días exiliado en Bruselas. “Sí hay terrorismo: quien te acusa es quien lo imparte. Pero a pesar de todo, seguiremos luchando y seguiremos desobedeciendo”, ha concluido Carrasco.

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// Gemma Garcia

Tras 1.007 días de exilio en Bruselas, Adrià Carrasco ha comparecido hoy en Barcelona frente al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya. Sobre este activista del Comité de Defensa de la República (CDR) de Esplugues del Llobregat ya no pesa una orden de detención. El Juzgado de Granollers ha cerrado el caso debido a la ausencia de pruebas y Carrasco ha denunciado ante la prensa que su caso, “como otros antes”, ha sido un montaje policial. Por ello ha exigido que “se archiven todas las causas políticas o sociales” de los juzgados, así como la disolución de la Audiencia Nacional. “Sí hay terrorismo: quien te acusa es quien lo imparte. Pero a pesar de todo, seguiremos luchando y seguiremos desobedeciendo”, ha concluido Carrasco.

Carrasco fue acusado de terrorismo, rebelión y sedición —por participar en los cortes de carretera y apertura de peajes organizados por los CDR en la Semana Santa de 2018— en base a un informe elaborado por la Guardia Civil y en base a el cual la Audiencia Nacional cursó una orden de detención contra él y Tamara Carrasco. En la noche del 10 de abril, agentes de la Guardia Civil se personaron en la vivienda de Adrià Carrasco en Esplugues para arrestarle, pero este se calzó unas zapatillas y escapó por una ventana. Al mismo tiempo, Tamara Carrasco fue detenida por los mismos delitos en Viladecans y le aplicaron una medida inédita hasta la fecha: estuvo confinada más de un año y medio (hasta mayo de 2019) en su pueblo. Adrià temía que si volvía al Estado español, la Audiencia Nacional decretaría prisión preventiva.

Tras la primera acusación y después de que el caso rebotara de tribunal en tribunal, la acusación fue rebajada a desórdenes públicos para ambos jóvenes, pero persistieron tanto la orden de búsqueda y captura para Adrià como el confinamiento para Tamara. Ella fue finalmente absuelta el pasado octubre por el Juzgado Penal número 25 de Barcelona en una sentencia en la que la magistrada recriminó a la Guardia Civil por haber aportado informes “poco serios” en una investigación policial por “delitos tan graves”.

La petición de arresto de ambos jóvenes partió de la fiscalía de la Audiencia Nacional a raíz de un informe del Instituto Armado en el que basaron sus acusaciones en un audio de whatsapp que Tamara mandó a sus amigos y familiares y en el que defendía los cortes de carreteras y autopistas, acciones de protesta legales según la propia jueza de Barcelona, la cual también amonestó la actuación de la fiscalía.

“Es necesario terminar con la impunidad policial y depurar responsabilidades en los casos de abusos”, ha insistido Adrià Carrasco en su comparecencia, rodeado de personas del grupo de apoyo. Estas han mostrado su alegría porque Adrià haya vuelto a casa, pero han recordado que “también nos hierve la sangre al pensar que los jóvenes de Altsasua siguen en prisión, que Valtònyc y Anna Gabriel siguen exiliadas, todas ellas son víctimas de montajes policiales orquestados por las Policías del Estado y también por los Mossos d’Esquadra”, que ahora ejercen “una represión de baja intensidad cosiéndonos a multas y abriendo procesos más graves en los Penal”.

Por todo ello, Carrasco ha pedido el fin de la impunidad policial, la disolución de la Audiencia Nacional, la derogación de la Ley Mordaza, la Ley de Partidos, la Atiterrorista y la de Extranjería y que las responsabilidades policiales y políticas sean depuradas y se han referido a la Justicia como la “bestia feroz”. Sobre el sobreseimiento ha recalcado que “hoy no se ha hecho Justicia, no me habléis de ella, simplemente se ha puesto fin a una aberración que ha estado y seguirán estando, pero esta estrategia de infundir miedo no funciona”, ha advertido, “todo este dolor que sembráis son generaciones no resentidas, sino comprometidas, porque el miedo ya no nos paraliza”.

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