‘Tarajal’, un documental contra la conjura de la impunidad urdida por el poder

Así se trató de silenciar las causas de la muerte de 15 inmigrantes en la frontera de Ceuta // “Nos limitamos a recoger la información que ya se conoce sobre el caso mediante una labor de investigación periodística para darle después un tratamiento estético y cinematográfico y así llegar al gran público, al mainstream“. Así explica su trabajo a cuartopoder.es Xavier Artigas, de la productora Metromuster, uno de los guionistas y directores de “Tarajal: desmontando la impunidad en la frontera sur“, un documental, estrenado ayer en la televisión catalana Canal 33, que, efectivamente, desmonta la versión oficial del Gobierno sobre los sucesos ocurridos en febrero de 2014, cuando 15 subsaharianos perdieron la vida al intentar cruzar nadando desde Marruecos a Ceuta por la playa del Tarajal, mientras los guardias civiles les disparaban pelotas y lanzaban bombas de humo. “La muerte de 15 personas no puede quedar en la impunidad”, advierte en el documental el abogado del Observatori DESC, Gonzalo Boye.

Pero, así sucedió. Hasta que el pasado jueves la Audiencia Nacional reabriera el caso para investigar qué y quién motivó el ahogamiento de estas 15 personas, el caso estaba archivado desde que en octubre del 2015 la juez del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta, María del Carmen Serván, considerara que la actuación de la Guardia Civil había sido la correcta.

145 pelotas de goma se dispararon contra los que intentaban cruzar a través del mar, nadando, la frontera, y cinco botes de humo. El Ministerio del Interior y la propia Guardia Civil tuvieron que declarar en contra de una primera versión en la que negaban la utilización de este material antidisturbios. Después, siempre argumentaron que mediante los disparos “señalaban la línea fronteriza que los inmigrantes no debían traspasar” y que cumplían con el protocolo establecido.

Sin embargo, algunos subsaharianos, supervivientes a la tragedia de sus compañeros, hablan claro al respecto en el documental: “Disparaban contra nosotros, éramos una masa de gente en el agua, la mayoría se ahogó”. La juez nunca permitió que los testimonios de estos supervivientes se escucharan en el juicio. “No nos sorprende, estamos acostumbrados a ver cómo, cuando se trata de personas migrantes, no se tienen en cuenta sus derechos ni a nivel judicial”, asegura Artigas.

Desde entonces, la versión oficial siempre fue la misma: la Guardia Civil actuó acorde a su objetivo, evitar la entrada de esas personas en territorio español. Una versión que se desmonta en este documental.

Mientras el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguraba en comparecencias en las Cortes que la fuerza utilizada por los agentes era “congruente” y “proporcional”, Laia Serra, de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona, advierte: “Las pistolas de bolas de goma son armas de guerra, está documentado que a nivel internacional se han usado en Israel, Irlanda o Afganistán”. Unas armas que sólo deben ser utilizadas en caso de que peligre la integridad de los agentes o de otras personas. No sólo se vulneró en este caso la legalidad, además, los supervivientes que consiguieron llegar a Ceuta fueron devueltos a Marruecos. Devoluciones en caliente. No se cumplió con el proceso legal que deben seguir las autoridades cuando alguien llega a suelo español: su identificación, la asistencia gratuita al abogado, la asistencia a un intérprete y una resolución administrativa en el caso de que la persona solicite el asilo.

Fernández Díaz reconoció entonces que “no se puede pretender aplicar la ley de la misma forma en Ceuta o en Melilla, que en otros sitios que no tienen nada que ver”.

Efectivamente, en Ceuta y Melilla, la frontera sur de Europa, distintas organizaciones llevan años denunciando violaciones de los Derechos Humanos de las personas que intentan acceder mediante estos enclaves a la Unión Europea. Unas prácticas policiales que no sólo se llevan a cabo en estas ciudades africanas y españolas, sino que son copiadas en otras fronteras europeas, ante la masiva llegada de refugiados provenientes de Siria y otros países de Oriente Medio. “Estamos viendo políticas racistas no sólo dentro de la Unión Europea con las personas migrantes y refugiadas y en muchas de sus fronteras, sino también en el deplorable acuerdo firmado con Turquía, para contener la llegada de la inmigración, que es contrario a todos los derechos más elementales”, recuerda Xavier Artigas, quien se muestra preocupado con la deriva “autoritaria” de los países de la Unión Europea. “Creo que vamos a peor. Sólo hay que ver las políticas migratorias y el tratamiento a las personas migrantes que se les da en toda la Unión Europea, y el ascenso de la extrema derecha”, dice.

Las devoluciones en caliente es una práctica usual en la frontera sur, según distintas organizaciones internacionales. Esta práctica no permite la solicitud de asilo con las garantías pertinentes. Mientras ACNUR recuerda que el 60% de las personas que llegan a la frontera sur proviene de zonas en conflicto bélico, principalmente de África o de Oriente Medio, estas personas nunca tuvieron la oportunidad de demostrar si eran refugiadas. “Hay que diferenciar muy bien entre refugiados e inmigrantes”, comenta en la película Juan Fernández, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil. Por su parte, Patricia Fernández, abogada de la Coordinadora de Barrios, acusación popular en el juicio, muestra su preocupación con la asimilación de que una persona refugiada tiene que provenir de Siria. “En África perviven muchos conflictos olvidados, como Mali, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo o Somalia”, de los cuales también huyen muchas personas que deberían ser consideradas refugiadas.

“No sólo se trata de la Justicia, es un mecanismo que utiliza todo el poder: en algunos temas controvertidos se ponen de acuerdo los poderes judicial, político, policial y mediático para garantizar que siga la impunidad”, relata este cineasta de la productura Metromuster. Y así sucedió en este caso. El propio Fernández Díaz, así como altos cargos de la Guardia Civil siempre intentaron “crear un estado de opinión” favorable a la actuación de los agentes.

Cerraron filas en no discutir la posibilidad de que los guardias civiles no hubieran actuado correctamente, cortaron por lo sano la posibilidad de que se investigara si había habido una orden previa, una responsabilidad política en Interior o que apuntara más alto en el cuerpo de la Guardia Civil. “Los jueces no son impermeables”, asegura Isabel Elbal, abogada del Observatori DESC, el cual se personó también como acusación popular en este caso, refiriéndose a que los jueces no son inmunes a la opinión pública y al contexto social general. Un clima general que se generaba desde las declaraciones de los cargos políticos y policiales.

“Si alguien condena a los guardias civiles, será inhumano”, decían. “Le pido a la Virgen del Pilar que extienda su manto protector sobre la Guardia Civil”, llegó a implorar Fernández Díaz. Mientras tanto, criminalizaban a la sociedad civil, a las organizaciones que defendían los derechos de los inmigrantes: “Que las ONGs se quejen de las condiciones en las que trabaja la Guardia Civil”, retaron desde el poder.

“¿Hasta qué punto los estados europeos pueden violar los tratados internacionales y las leyes propias? ¿Hasta qué punto una persona puede ser matada?”, se cuestiona en el film la prestigiosa filósofa norteamericana Judith Butler, para quien la forma de justificar lo ocurrido fue la creación de la “amenaza negra”, el peligro de que ciudadanos africanos “asalten” las fronteras europeas.

Para Butler, la justificación de la muerte de estas 15 personas por evitar su entrada en suelo español sólo tiene dos lecturas: “O bien son considerados animales, o bien, enemigos”.

Una “amenaza negra” que según Kalik Barak, antropólogo, genera insatisfacción en los autóctonos, en los ciudadanos de origen europeo. “Este trato al inmigrante genera al europeo una sensación de privilegio, ve lo que le ocurre al resto y no a él”, explica Barak. Para explicar la creación de esta “psicosis”, tal y como la denominan en el documental, la artista y activista Daniela Ortiz comenta: “Se crea el estado-nación sobre los cuerpos de las personas migrantes”. Artigas lo explica así: “En un contexto de globalización económica, no son los estados los que dictan las políticas. Es la destrucción del estado-nación. Por ello, se fortalece la idea del estado-nación frente al inmigrante. Frente a la globalización se construye el estado-nación en el cuerpo del inmigrante y para ello se utiliza al sistema político, judicial y, por supuesto, policial”. La creación del otro, del enemigo, del diferente.

“Creemos que si no hay una presión popular, una movilización que haga que salga el tema a la opinión pública, no se conseguirá nada. No confiamos en la Justicia. Esperamos que el documental sirva para que se cree esa presión popular”, valora Artigas. Y ayer, en buena medida, lo consiguieron. Las redes sociales ardieron con la emisión de esta película en la televisión catalana. Tal y como consiguieron hace unos años con “Ciutat Morta”, esta película ya ha conseguido saltar la barrera informativa y volver a poner de actualidad el caso de los 15 inmigrantes. “El problema es estructural, no son manzanas podridas, no es un juez que no hace bien su trabajo, un policía al que se le va la mano o un político corrupto, hay algo estructural en el poder que hace que cuando hay temas que amenazan el statu quo se pongan todos de acuerdo para que no siga adelante, para que haya impunidad”, valora este cineasta.

“En este caso, demostrar que los policías hicieron lo que hicieron es totalmente intolerable y entonces todo se pone en marcha para que esto no salga a la luz, para que se archive el caso, para que los policías sean absueltos y, si fueran condenados, para que sean indultados”, describe.

De momento, la causa está reabierta. Todavía se puede ganar la partida a la impunidad. Y Metromuster ya prepara su próximo trabajo, también sobre el silencio del Estado frente a sus propias responsabilidades: “Idrissa: crónica de una muerte cualquiera”, sobre el caso de Idrissa Diallo, joven guineano fallecido en el CIE de Barcelona. En este caso, también la inmigración y el trato recibido por parte del Estado son los trágicos protagonistas.


Ver documental TARAJAL: desmuntant la impunitat a la frontera SudTV3 a la carta

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