Zaplana y el turbocapitalismo de amiguetes

El exministro Eduardo Zaplana ha sido detenido en el marco de la Operación Erial. Tras más de 25 años en primera fila política y empresarial, se pone el cerco a la actividad de un personaje que saltó a la fama en unas grabaciones en las que aseguraba que le hacía “falta mucho dinero para vivir”.

+reciente: La jueza atribuye a Zaplana diez delitos y haber recibido 6,4 millones de los Cotino – publico.es, 25-05-2018

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Eduardo Zaplana ha sido detenido hoy frente a su casa de Valencia por presuntos delitos de corrupción.

Desde hace unos años, una fotografía recorre las redes sociales. Muestra al Gabinete de José María Aznar en el año 2000 y un círculo rodea a aquellos ministros con problemas con la Justicia. Hasta hoy, la tez morena de Zaplana nunca tuvo ese círculo. La Cadena Ser ha informado pasadas las nueve de la mañana de que el exministro de Trabajo y expresident de la Generalitat valenciana ha sido detenido por presunto blanqueo de capitales y cohecho. Lo investiga el juzgado de instrucción número 8 de Valencia.

El círculo nunca le rodeó, pese a que hasta la Enciclopedia Británica incluyó en el año 2000 a Zaplana como referente de la corrupción política a la española. La referencia desapareció de la enciclopedia, pero el político cartagenero jamás dejó de ser identificado con una época que, al menos, tuvo a Rafael Chirbes para escribirla.

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Ministros del Gobierno de Aznar salpicados por casos turbios

Zaplana Alcalde

1990. Las grabaciones del caso Naseiro dan a conocer a un político ambicioso que, en sus propias palabras necesita “mucho dinero para vivir” y que ambiciona un coche, “un Vectra de 16 válvulas”. Un año después, el aspirante político obtiene la alcaldía de Benidorm. Su llegada al Ayuntamiento alicantino se produce gracias al voto de una tránsfuga del Partido Socialista del País Valenciano, Maruja Sánchez.

Mientras Zaplana prosperaba, Sánchez se acomodaría durante 20 años en una posición como asesora de Cultura del Ayuntamiento benidormí, adquiriría una finca de 30.000 metros cuadrados y accedería a dos créditos de 35 millones de euros. Zaplana estaba llamado a una carrera fulgurante en el Partido Popular, una carrera jalonada de operaciones inmobiliarias y que arrancó un mes de agosto, con un fuego providencial.

Nueve meses después de la llegada del hombre del Vectra a la alcaldía de Benidorm, las llamas devoraban la montaña alrededor de la ciudad turística. En el año 95, con el salto a la presidencia de la Generalitat Valenciana, Zaplana cambia la legislación sobre terrenos incendiados para poder saltarse la prohibición de construir, siempre que sean proyectos de interés general.

Ese proyecto será Terra Mitica, que pasó posteriormente por los juzgados y por el que serían condenadas 20 personas, entre ellas el cuñado de Zaplana. Pero el gran pelotazo lo dio la familia con la urbanización de sus alrededores. Una sociedad con presencia de la suegra, Dolores Martorell, y de la esposa de Zaplana, Rosa Barceló Martorell, compra los terrenos cercanos al parque en 1999, por los que obtendría unas plusvalías de algo más de 22,8 millones de euros (3.797 millones de pesetas) tres años después. Esos terrenos los compró la sociedad de la familia de Zaplana a la Fundación Aragonés, privada pero con cargos públicos como el alcalde de Vila Joiosa de patrono, y a la iglesia.

Merced a esta operación derivada del incendio, Sierra Cortina, antes un pulmón verde del maltratado litoral alicantino, es hoy sinónimo de apartamentos, resorts y spas.

Zaplana President

La llegada de Zaplana a la presidencia del Partido Popular de la Comunidad Valenciana se produce en 1993, cuando se impone en un congreso local del partido a Pedro Agramunt, quien se ha visto forzado a dimitir este mismo domingo 20 de mayo por sus actividades corruptas en el Consejo de Europa.

El salto de Zaplana a la política autonómica se produce con el amadrinamiento de la entonces directora del periódico Las Provincias y descendiente de su fundador, María Consuelo Reyna, y su marido, Jesús Carrascosa, que posteriormente sería su primer jefe de gabinete autonómico. Esta pareja presentó al alcalde de Benidorm a Rafael Blasco y a su mujer Consuelo Ciscar. Los cuatro compondrían el alto mando de la campaña de 1995, que acabaría con Zaplana de President.

La etapa de Zaplana en la Generalitat es recordada por la proliferación de grandes proyectos y la implantación del modelo Alzira de privatización de la sanidad

Rafael Blasco, actualmente cumpliendo condena por el desvío de fondos de cooperación en su etapa de conseller con Camps, había formado parte del Gobierno valenciano entre 1983-1998, por lo que contaba con un considerable número de informadores y colaboradores dentro de una administración autonómica que el propio Blasco había ayudado a crear como conseller de Presidencia y de Obras Públicas en los primeros equipos de los gobiernos socialistas de la Generalitat.

En diciembre de 1989, Blasco fue cesado por irregularidades en su gestión y expulsado posteriormente del PSPV-PSOE. Su mujer, Consuelo Ciscar, hermana del diputado más veterano en el Congreso de los diputados, Ciprià Ciscar, actualmente está imputada en el caso IVAM y en el caso Taula.

Los resultados de las elecciones de 1995 arrojaron 42 escaños para el PP, 32 para el PSPV, 10 para EU y cinco para la formación regionalista Unió Valenciana. Tras unas semanas de incertidumbre y presionados por los empresarios locales, el partido regionalista de Vicente Lizondo aúpa al poder a Eduardo Zaplana en el conocido como Pacto del Pollo, por haberse firmado en el despacho de Federico Pérez, empresario avícola.

En las vísperas de las elecciones autonómicas de 1999, Zaplana completó su OPA hostil a los regionalistas cooptando a los dos consellers que tenía en su gobierno, a numerosos concejales y a cargos del partido valencianista, que pasaron al PP. En esos comicios, los de 1999, el PP obtenía su primera mayoría absoluta en el País Valencià y UV pasaba a ser extraparlamentario.

La etapa de Zaplana en la Generalitat es recordada por la proliferación de grandes proyectos (Terra Mítica, Ciudad de las Artes y las Ciencias, Ciudad de la Luz) y la implantación del modelo Alzira, la primera experiencia a nivel estatal de gestión privada en la sanidad pública. También por haber transformado Canal 9 en un medio de comunicación absolutamente presidencialista y degradar su reputación profesional al mínimo.

El proyecto cultural de la Generalitat tendría otro momento estelar con la contratación de Julio Iglesias para la promoción de la “marca”. El cantante afincado en Miami se embolsó 5,95 millones de euros (casi mil millones de las antiguas pesetas) pese a que Zaplana defendió que la cifra del contrato con el Instituto Valenciano de la Exportación no superaba los 400 millones de pesetas. En 2012, el cantante melódico reconoció el verdadero acuerdo, pero el caso tampoco salpicó al ya político retirado.

Los negocios iban viento en popa y, consecuentemente, a Zaplana le llegó la oportunidad del salto a la política nacional. Su perfil encajaba en el proyecto de país de José María Aznar, turbocapitalista en lo económico merced a perfiles como el del propio Zaplana o el del ministro de Economía, Rodrigo Rato, y adornado con representantes de la ideología conservadora en puestos clave, como Ángel Acebes y Jaime Mayor Oreja.

A diferencia de estos, la ideología de Zaplana era la de los zapatos caros, los coches de alta gama y los rayos uva. A su llegada a Madrid adquiere un piso en el Paseo de la Castellana de 500 metros cuadrados por valor de 1,6 millones de euros. Tuvo suerte, ya que el piso estaba tasado en un millón más.

Zaplana Ministro

Madrid le estaba esperando con los brazos abiertos. El don de gentes y la cintura de Zaplana contrastó con los perfiles más duros del ejecutivo de Aznar. Asiduo del palco del Bernabéu, en el Ministerio de Trabajo le acompañaron los sobrecostes de su época valenciana. Entre las anécdotas de su paso por el Ministerio: la compra una navidad de turrones por valor de 55.000 euros —cuatro toneladas de dulce—, 150.000 euros en viajes de avión en 24 meses (de 2002 a 2004) y una partida de 183.000 euros en “gastos protocolarios”.

Esa belle époque de la aznaridad en Madrid apenas duró para él ese corto espacio de dos años. Zaplana, portavoz del Gobierno interpretó el papelón de su vida después de los atentados de Atocha, el 11 de marzo de 2004. Aquella mañana, una célula terrorista yihadista atacó con explosivos cuatro trenes. Fallecieron 193 personas, hubo miles de heridos y el Gobierno de Aznar, por boca de su portavoz y del ministro de Interior, Acebes, se destapó con la gran fake news del periodo democrático. Una noticia dada por los medios públicos y por los principales diarios: El País y El Mundo, con cuyas direcciones Zaplana guardaba buena relación.

En la madrugada del día 11, Zaplana acude a una entrevista con Alfredo Urdaci, en Televisión española, para criticar una “maniobra de confusión” destinada a dudar de la versión oficial de la autoría de ETA del atentado. Desde las 20h se cuenta con información policial detallada sobre el hallazgo de una furgoneta con pruebas de la implicación de Al Qaeda en el atentado, así como de una carta que reivindica la acción. A la hora en la que Zaplana miente a la sociedad, ningún Gobierno europeo duda que el atentado está relacionado con la implicación de España en la guerra de Iraq.

Atrapado en su mentira, el equipo de Aznar —representado en las urnas por el entonces aspirante, Mariano Rajoy— se desmorona en las elecciones generales que tienen lugar solo tres días después de los atentados. Zaplana queda encuadrado en la oposición como portavoz del grupo parlamentario popular. Son años para hacer lazos con empresarios —Francisco Hernando ‘el Pocero’—; políticos de otro signo—es conocida su amistad con el socialista José Bono—, y políticos del mismo signo, Ignacio González, imputado en el caso Lezo/Púnica, vicepresidente de la Comunidad de Madrid desde 2003.

Es también una época para la enemistad. Su relación con Francisco Camps, su sucesor en la presidencia de la Generalitat, le impide ir en las listas electorales de 2008. Así, solo queda una salida natural para Zaplana: el paso a una de las grandes empresas del Ibex.

Zaplana empresario

Le rescata Telefónica, que le nombra embajador para Europa. El objetivo de la multinacional es que Zaplana estreche lazos con el primer ministro de Italia, por entonces Silvio Berlusconi, otro ‘amiguete’ con quien el político alicantino compartió aficiones. El fichaje por Telefónica le proporcionaría un sueldo de un millón de euros anuales.

Desde aquel 2008 en el que decidió “retirarse de primera fila”, estuvo vinculado a la multinacional y ha creado una red empresarial en la que, como es preceptivo, está metida también su familia, a través de la empresa Decuria Consulting. No obstante, en los últimos años el político ha enfrentado una leucemia que le ha retirado también de la actividad empresarial.

La actividad política la mantuvo en baja intensidad. Apoyando a su presidente, Aznar, desde el patronato de la FAES, dando consejos a su amigo Ignacio González, y conversando con Albert Rivera en distintos actos. Junto con su amigo José Bono, Zaplana fue el encargado de dar la alternativa al líder de Ciudadanos en un coloquio en el Club Siglo XXI en mayo de 2013.

2018. Mayo. El juzgado número 8 ordena la detención del expresident. La jueza de instrucción tiene sospechas fundadas de que Zaplana tiene cuentas millonarias en el extranjero, fruto de su interpretación del “tres por ciento”, es decir, como consecuencia de las mordidas de empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. El dinero habría “aflorado” después de que el expresident hubiera tratado de repatriarlo.

El círculo se cierra y las sospechas acerca de un hombre que saltó a los medios de comunicación por asegurar que estaba en política para hacerse rico, se confirman. Y no ha supuesto una sorpresa para nadie.

Los Cotino de toda la vida

Junto con Zaplana también han sido detenidos Vicente Cotino, expresident de las Cortes valencianas y dos familiares. También Juan Francisco García Gómez, jefe de Gabinete del Gobierno Zaplana. Se les acusa de malversación de caudales públicos y desvío de fondos.


+info relacionada: Anticorrupción cifra en cerca de 10 millones las mordidas de la trama de Zaplana – eldiario.es, 22-05-2018

 

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