El porno se convierte en el profesor de sexualidad a partir de los 12 años

El 82% de los chicos, el 61% de las personas no binarias y el 40% de las chicas consume pornografía con frecuencia. Ellos casi a diario, ellas semanalmente o al mes, resalta el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, presentado ayer por Save The Children.

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Una de las adolescentes que ha participado en el estudio mirando su móvil // Foto cedida por Save the Children

Las antiguas revistas eróticas dieron paso a los vídeos VHS y al porno codificado de los años 80 y 90. El más listo de la clase encontraba el material secreto y lo explicaba. Pero hoy, a los 12 años casi toda la infancia dispone de un móvil con datos y a esa edad se sitúa el primer acceso al porno en el caso de los niños y, a los 13, en las niñas —aunque un 9% que accede incluso antes de cumplir diez años—. Y la pornografía llega para quedarse y acompañar a la infancia y a la adolescencia en el descubrimiento de su sexualidad y la formación de su deseo: el 82% de los chicos, el 61% de las personas no binarias y el 40% de las chicas la consume con frecuencia. Ellos casi a diario, ellas semanalmente o al mes, resalta el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia presentado ayer por Save The Children y en la que han participado 1.753 adolescentes.

Como antaño, el primer contacto siegue ocurriendo a través del grupo de iguales: un amigo o amiga enseña el descubrimiento en su móvil (30%), habla de ello y la otra persona lo busca por su cuenta (15%) o lo reciben a través de grupos de mensajería y redes sociales (6%). Solo un 17% se debe a accesos accidentales, a través de anuncios, pero el informe destaca que el acceso a contenidos sexualmente explícitos en películas y series de forma normalizada “condiciona e incita futuras búsquedas”.

Y tampoco ha cambiado que los chicos buscan porno para lo que ellos consideran “satisfacer necesidades instintivas”, mientras que las chicas esperan encontrar qué se espera de ellas en las relaciones sexuales (gestos, posturas, etc.). Por su parte, las personas no binarias o con orientaciones sexuales no normativas “suelen buscar prácticas correspondientes a sus propias preferencias”, aunque lo buscan en un contexto donde los principales referentes siguen siendo heterosexuales y de género binario.

El 54% de los adolescentes, en su mayoría chicos, creen que el porno les aporta ideas y desean poner en práctica lo que han visto

Pero ahora sí ha variado algo muy importante en el consumo de pornografía: se ha generalizado a través del móvil y páginas web gratuitas (solo el 1,5% consume porno de pago), por las que se dejan guiar por el algoritmo, y hay un trasvase de la pantalla a la realidad entre el modo de hacer —y tratarse— de los actores y actrices porno que está presente en las prácticas sexuales de los jóvenes: el 54% de los adolescentes, en su mayoría chicos, creen que el porno les aporta ideas y desean poner en práctica lo que han visto (el 47% ha llevado alguna escena a la práctica) y es en este punto cuando la organización Save the Children considera “especialmente preocupante que, cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan el consentimiento previo a su pareja”.

El 12% de los chicos ha pasado prácticas de la pantalla a la cama sin consensuarlo previamente con la pareja y sin que a esta le haya parecido bien, frente al 6% de las chicas.

“Sin una educación afectivo-sexual incluida en el currículo y ante un mundo tecnológico lleno de posibilidades, la pornografía se ha convertido en profesora y consultorio de sexualidad para los adolescentes. El peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción. También es peligroso que crean que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración”, alerta Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia y Sensibilización de la organización.

Las adolescentes lesbianas destacan entre todos sus compañeros en ser las que mejor identifican los roles de poder en la pornografía

Adolescentes y consentimiento

Las adolescentes lesbianas destacan entre todos sus compañeros en ser las que mejor identifican los roles de poder y niegan con rotundidad que las relaciones de los actores se den entre iguales. Entre las adolescentes heterosexuales, el porcentaje que identifica el machismo se eleva al 55%, mientras que en los chicos desciende a un minoritario 31%.

Las profesionales que han participado en el estudio muestran una “preocupación generalizada” por el aumento de la violencia en las relaciones de pareja entre adolescentes, así como la decepción de la adolescencia de sus experiencias sexuales al compararlas con la pornografía.

Sobre qué hacer ante esta situación y cómo educar, el informe recalca que es necesaria una educación afectivo-sexual de calidad en los centros escolares. Actualmente, solo Navarra, a través del pionero programa público Skolae, ha introducido la educación sexual y afectiva en todas las etapas educativas.

Sin embargo, Save the Children defiende la aprobación del proyecto de Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, que incluye medidas específicas ante contenidos digitales, pero que aboga por la incorporación de la “colaboración con el sector privado”.

En cuanto al papel de las familias, la madre es la principal fuente para aclarar dudas e informar en el hogar (el doble que el padre). Asimismo, la encuesta ha revelado que las casas donde se cena en familia son las que mantienen mejor comunicación entre adultos y jóvenes y, también, respeto hacia las normas de utilización de los dispositivos por parte de los adolescentes.

Más información: Llaman a declarar a diez tutoras navarras por el programa de coeducación e igualdad – Gessamí Forner