La venta de armas españolas a Emiratos se disparó en el año de la llegada de Juan Carlos I a Dubái

Según consta en el informe sobre exportaciones europeas durante 2020 que acaba de publicar la UE, España ha pasado a ocupar el tercer puesto del ranking de vendedores de material de defensa a la monarquía emiratí, involucrada en los ataques contra Yemen y acusada de reprimir y encarcelar a los opositores internos.

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Juan Carlos I en una imagen de archivo // Reuters

España ha entrado por primera vez en el ranking de vendedores europeos de armamento a Emiratos Árabes Unidos, uno de los países involucrados en la guerra de Yemen. Así se constata en la base de datos del informe sobre exportaciones de material de defensa en 2020 elaborado por el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), que sitúa al Estado español en el tercer lugar del listado de suministradores de material de defensa al reino emiratí.

Coincidiendo con la llegada de Juan Carlos I a Dubái –territorio en el que lleva instalado desde principios de agosto de 2020 y donde cuenta con contactos en las más altas esferas del régimen–, las licencias concedidas por las autoridades españolas subieron de forma exponencial, permitiendo así que España se ubique entre los cinco principales países suministradores de material militar a Emiratos.

En concreto, la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso –el órgano encargado de analizar las solicitudes de venta de armamento español a terceros países y cuyas actas son clasificadas como secretas– concedió en 2020 34 licencias de exportación al régimen emiratí por un valor total de 60 millones de euros.

En materia de licencias de exportación, España solo ha sido superada en 2020 por Alemania con 78 y Francia con 140 autorizaciones. Se trata además de la cifra más alta de licencias concedidas por la JIMMDU desde 2015, año en el que comenzaron los ataques de la coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos contra Yemen.

La plataforma Armas Bajo Control –integrada por Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Greenpeace y FundiPau– advirtió en su informe de 2020 sobre los casi 24 millones en munición, 1,2 en bombas, torpedos, cohetes y misiles, 4,8 en sistemas de dirección de tiro o más de 200.000 euros en blindados» autorizados por España durante el año pasado, «todos ellos susceptibles de ser usados en Yemen».

Asimismo, Armas Bajo Control mostró su preocupación por las exportaciones a Emiratos materializadas durante 2020, que sumaban en total 27,6 millones de euros y que se repartían entre «1.206 euros en armas pequeñas, 8,2 millones
en munición, casi 12 millones en vehículos blindados y 6,3 millones en aeronaves», unos materiales militares que también eran «susceptibles de ser usados» en los ataques sobre suelo yemení.

Represión interna

El régimen de Emiratos también está acusado de cometer graves violaciones a los derechos humanos contra sus compatriotas. De acuerdo a distintos informes, la monarquía absolutista mantiene en la cárcel a más de 20 presos de conciencia. 

«En 2020, las autoridades de Emiratos Árabes Unidos siguieron invirtiendo en una estrategia de ‘poder blando’ destinada a presentar al país como una nación progresista, tolerante y respetuosa con los derechos, pero su feroz intolerancia a las críticas quedó patente con el continuo e injusto encarcelamiento del destacado activista de derechos humanos Ahmed Mansoor, del académico Nasser bin Ghaith y de otros muchos activistas y disidentes, algunos de los cuales habían cumplido sus condenas hacía ya tres años y seguían detenidos sin una base legal clara», destaca la organización Human Rights Watch (HRW) en su informe anual.

En tal sentido, advierte que «especialmente en los casos supuestamente relacionados con la seguridad del Estado, los detenidos corrían un grave riesgo de sufrir detención arbitraria e incomunicación, tortura y malos tratos, aislamiento prolongado y denegación de acceso a asistencia letrada». «Se utilizaban confesiones forzadas como prueba en los juicios, y los presos se quejaban de condiciones de hacinamiento y falta de higiene y de una atención médica inadecuada», apunta HRW.

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